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“Apoyarse en las masas” y otras falacias narrativas en la política de hoy

Por Alberto Morales Gutiérrez

La deplorable política contemporánea, la “ciberpolítica”, el ejercicio de los “cibergobiernos” entronizados hoy; configuran esa especie de patología tecnológica que ha convertido el uso de la internet y de las redes sociales, en el escenario del activismo y de la acción política. Un fenómeno que ha llegado a extremos tales, como los de instituir sin pudores lo que hoy se denomina el “software social”, que es una cosa muy diferente al archiconocido software de análisis de redes sociales.

Se trata de herramientas tecnológicas que engloban desde correos electrónicos, mensajería instantánea, bitácoras de red, pasando por agregadores sociales, hasta wikis y comunidades virtuales, en fin.  

Los animales políticos, confiados en su efectividad, decidieron que los temas de la ideología pasaran a segundo plano en la narrativa política. Los conceptos cambiaron, el discurso también y la manipulación desvergonzada, tendenciosa y falaz de las palabras cuidadosamente diseccionadas, ha llegado a niveles aberrantes.

Para la muestra, la palabra fascismo, que ha sido adoptada para calificar, definir y “denunciar” todo acto de crítica, oposición o disentimiento de las decisiones o posiciones adoptadas por cualquier gobernante. Hilda Landrove afirma que, ahora, la retórica del antifascismo se ha puesto al servicio de la imposición autoritaria. Tiene toda la razón.

Un ejemplo relevante sobre esa retórica, es la pomposa “Ley contra el Fascismo, Neofascismo y expresiones similares” aprobada por la V Legislatura de la Asamblea Nacional de Venezuela en 2024. Dado el perfil de la asamblea que la redactó y aprobó, el contenido es hilarante. Esa norma tiene el objetivo de “preservar la convivencia pacífica” y la “democracia”, estableciendo “la prohibición de la difusión de contenidos y manifestaciones que hagan apología a expresiones similares”. Establece de igual manera la obligación que tienen los medios de comunicación de difundir “mensajes que promuevan el voto, la convivencia pacífica, la diversidad, la tolerancia y el respeto”.

La vocación falaz de esta narrativa fue sustentada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez cuando peroró: “detener el fascismo en el mundo es una tarea impostergable por el bien de la humanidad, porque no solo se manifiesta en expresiones de odio, violencia y muerte, sino también en formas de fascismo económico, como el bloqueo criminal impuesto contra Venezuela” . Como se aprecia, tal retórica incluye las sanciones y objeciones al régimen venezolano, quien aplica a sus propias disidencias la interpretación del fascismo que sostiene esa misma ley que ha instaurado. La analista Hilda Landrove concluye de igual manera que “la Ley contra el fascismo se sostiene en una banalización absoluta del término que lo vacía de un contenido reconocible y lo vuelve, por tanto, repositorio de todo aquello que el régimen venezolano interprete como contraproducente”.

La palabra “fascismo” se convirtió, de repente, en una panacea que sirve a los intereses de todos los bandos y todas las orillas, tal vez por el hecho de que su definición ofrece vacíos, pues la verdad es que las experiencias históricas de las manifestaciones del fascismo en el poder, si bien tienen puntos en común, reflejan también diferencias de enfoque. El tema de la superioridad racial del nazismo, por ejemplo, no hacía parte de la narrativa del fascismo italiano.

Aporta al esclarecimiento de esa falacia narrativa un texto inteligente de Antonio Scurati. “Fascismo y populismo” (Editorial DEBATE. Madrid. 2024). Es preciso aclarar que Scurati está lejos de ser un ideólogo de la derecha o afecto a sus posiciones. Sus textos y acciones lo ubican como un demócrata de ideas avanzadas.

Scurati hace una revelación importante. Sostiene que los populismos y los partidos soberanistas reflejan hoy “un legado fascista que puede ser difuso, indirecto y hasta inconsciente, pero que ha emergido con fuerza en los últimos años”. Explica que los líderes populistas de hoy, al igual que lo hicieron los líderes fascistas del pasado, son hábiles en respaldar mitos, promover la ira y no solo difundir mentiras sino desencadenar paranoias. “Pese a moverse dentro del juego democrático, desprecian la democracia”.

Para Scuratti, Mussolini no solo fue el creador del fascismo violento sino el gran gestor del populismo, y es este matiz el que establece una relación de vasos comunicantes con las experiencias actuales.

Sistematiza entonces, unas características particulares que reflejan al populista de hoy. Personalismo: “yo soy el pueblo”, que lo mismo juega con “el pueblo soy yo”. Una prédica antiparlamentaria: “la labor de los legisladores es interpretada como una pérdida de tiempo, sede de la corrupción y de la degeneración patológica de un grupo de privilegiados que hace política de espaldas al pueblo”. Foco en las masas:ellas son el sustento del poder y de la legitimidad. La voz del pueblo es la decisión final”. La praxis: el auténtico líder solo conoce tácticas, ninguna estrategia, solo oportunidades”. El miedo: “esta es la única pasión mas potente que la esperanza. Un miedo que, para que deje de ser pasivo, debe convertirse en odio, que es un sentimiento no solo activo sino expansivo”.

El tema de “las masas” era un argumento recurrente de la prédica revolucionaria en la década de los 70, inspirado en las leyes del materialismo histórico. La lógica insurreccional asumía que solo era posible asumir el poder contando con el apoyo mayoritario del pueblo. Esa lógica sigue siendo válida. Lo que suena extraño en el argumento del apoyo de “las masas”, es convocarlas cuando ya se está en el poder, para que – diría el gobernante- me permitan imponer lo que quiero y pienso, porque los contrapoderes de la democracia legítima que me hizo posible llegar a la alta dirección del Estado, no comparten lo que yo deseo.

A propósito de “la voz del pueblo” como decisión final, existe en Colombia un mecanismo: la consulta popular. Se trata de un proceso de participación consagrado en el artículo 103 de la Constitución Política y reglamentado por las leyes 134 de 1994 y 1757 de 2015.  

El país sabe exactamente de qué se trata. Ya se han realizado mas de 46 consultas populares desde su instauración, la gran mayoría han sido consultas locales y alguna nacional. Solo 28 han pasado el umbral. Cuando se trata de aprobar temas difíciles, la consulta es riesgosa, en tanto se dirime en una votación entre dos opciones simples: SI o NO, de manera tal que la decisión de elector no necesariamente implica que tenga un conocimiento adecuado sobre lo que se dirime.

El presidente Petro ha desarrollado una especial predilección por este mecanismo. Es común que esto ocurra cuando el gobernante se resiente con los contrapoderes constitucionales de las democracias representativas. El hombre considera que los órganos de control político y judicial y que el Parlamento, en donde está representada su fuerza política pero también el resto de las fuerzas que no votaron por él, son un obstáculo para “la voluntad popular”.

Así, acaba de anunciar la convocatoria de una consulta, para que sea a través de ella, de la voluntad del pueblo, que se defina el futuro de las reformas laboral y de salud que no le fueron aprobadas. El presidente dijo que, con este mecanismo: “le corresponde al pueblo romper esa dictadura, romper el bloqueo institucional en el que tienen sumido al Gobierno como una tenaza esperando dar el golpe de estado definitivo”.

Observo con asombro, cómo el hombre se precipita por los abismos populistas de lo que Scuratti denomina “la praxis”, es decir, solo el ejercicio de la táctica sin consideración alguna por la estrategia.

Los analistas coinciden en lo expresado de tiempo atrás por la Corte Constitucional, en el sentido de que estas consultas son para conocer y percibir las expectativas de los ciudadanos, pero no para tomar la decisión final sobre el hecho consultado. Esto significa que lo que impone el resultado de una consulta popular es “un mandato de actuación”, no la adopción inmediata del tema de la pregunta. Es por ello que, en este caso, no pueden someterse a la consulta los articulados de las leyes sobre las que se pide la opinión.

Se trata de una decisión sabia, porque la consulta, como dice el constitucionalista Favio Pulido, “no usurpa las competencias del legislador”.

Ni que hablar del trámite, pues la consulta debe ser previamente aprobada por el Senado y la logística y costos ofrecen también complejidades.

De repente, es otra la intención que anida en este nuevo grito de combate del primer mandatario: “así que bienvenidos a la consulta popular para las reformas sociales y bienvenido el pueblo de Colombia en las calles de toda Colombia”

Al presidente Petro, lo excitan las redes y las calles… aprendió a amar a las segundas cuando no estaba en el poder…ahora también ama a las calles virtuales. Parece paradójico, pero no obstante sus recurrentes confesiones públicas de aburrimiento y soledad, es evidente que quiere seguir gobernando.

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45 respuestas a «“Apoyarse en las masas” y otras falacias narrativas en la política de hoy»

Hola Olmedo. Muchas gracias por preguntar. Si me preguntas cuál es el método para que en el marco de una democracia representativa, las mayorías acepten un proyecto de ley o una iniciativa del gobernante, no hay otro que lograrlo aceptando las reglas del juego. Esto es, que existen tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial y que existe una constitución cuyas normas establecen las reglas del juego. Son estos tres poderes los que, actuando en consonancia, dan vía libre a las iniciativas. Si me preguntas cómo imponer las ideas del gobernante sin atención a las reglas de la democracia, entonces hay dos: La imposición por la fuerza de las armas y convocar al fervor popular y reemplazar con tal fervor al poder legislativo y judicial. Ese m´todo, ya probado, es el de las dictaduras.

La falta de cultura política del colombiano es la fortaleza que hizo que una pequeña clase de plutócratas se apoderaran del país llevándolo a un escenario de caos social, inequidad y guerra. El ciudadano medio no entiende eso de los “Tres poderes”, y su inmediatez vital ha sido manipulada por el miedo y la incertidumbre que produce la esclavitud de la pobreza. El uribismo encarna el fascismo más indolente y rastrero: produce la guerra para alimentar el miedo que la perpetua. Es horroroso ver como un ciudadano aplaude semejante engendro.
Colombia ha llegado a un límite, y el mandato del presidente Petro es a manifestarnos en un sentido de progreso, restauración y conciencia colectiva, que de no ser así y seguir igual, el país definitivamente se perderá en un erial de guerra y atraso. Arrasar con el velo fantasmagórico de un supuesto progreso en obras materiales fastuosas construidas como baluarte de una pequeña élite, es un engaño cuya raigambre ideológica se debe combatir.
Confiar en un Congreso pagado a sueldo por los grandes conglomerados de corrupción, no lleva a mada más que a la frustración y al engaño.
La CONSULTA POPULAR se impone; allí mediremos los frutos de la pedagogía que el presidente, -sorteando innumerables obstáculos-, ha impartido. Y no es una conducta de tipo fascista, es sólo el compromiso por hacernos saber que si no es ahora, es nunca !
¿Se imaginan a Vicky de presidente, o al nieto de Turbay?
No, por favor!!

Hola Juan Fernando. Estas cosas de la democracia son complejas. Claro que es un horror que personajes como Vicky o el nieto de Turbay lleguen a la presidencia, es un horror la corrupción en el congreso, un horror los intereses creados. Todo eso es fatídico. Pero es en el marco de esas anomalías que el juego democrático construye o no construye cultura política y ciudadanía. Mi narrativa no es contra la consulta popular. Lo que busco esclarecer es la manera como el primer mandatario colombiano se precipitó por los abismos de la táctica. Abrazo

Hola Alberto
Es la única tactica, la otra es cerrar el Congreso, la dictadura o la GUERRA, y de esa, ya estamos mamaos!!

Petro y su ralea no han podido cumplir no por bloqueo sino porque sus reformas son nefastas. La salud de los maestros se las acabaron y es la misma que no funciono para 800.000 maestros, como lo admitio el ministro, ¿que se puede esperar para 50 millones? la laboral según el propio hijo del ex minhacienda, en un concepto para el banrepública dejará sin empleo a 800.000 trabajadores, no combate la informalidad de más de 10 millones de compatriotas, no genera empleo y solo ayuda a una minoría de sindicatos. Terrible. Petro no respeta la institucionalidad ni la separación de poderes. Odia la democracia que lo eligio presidente y lo tuvo en el congreso para desgracia de 50 millones de colombianos. Pocos votos le quedan de sus 11 millones de engañados hoy arrepentidos. Dios salve a Colombia.

Gracias, Sr Alberto. En mi concepto el Presidente Petro se demoró en tomar la decisión de la consulta. No olvidemos que desde el 9 de Agosto del 2022, se le anunció no respaldar su reformas y aún más los presidentes del congreso anunciaron su ‘oposición’ a las reformas aún sin conocer sus textos. Y más las amenazas de no dejarlo terminar su mandato.

Hola Olmedo. Sí, es lo que ocurre en las democracias en donde hay oposición y hay disensos. Ahí, en el congreso hay partidarios de las reformas y hay quienes no son partidarios. Tengo la idea de que el gobierno nacional cuando convoca a salir a la calle a apoyar la consulta, asume que lka presión de sus partidarios va a cambiar el voto de sus opositores. Es por esto que digo que él está centrado en el movimiento táctico.

Que buena columna, claridad objetiva y contundente; sólo faltaría creó; que estrategia si existe y Petro encontró la oportunidad, en la Democracia que detesta. Con tanta ignorancia suelta cualquier cosa puede pasar y el lo tiene claro, por haber sido campeón mundial en manipulación. Que horror.

Estimado Alberto, por experiencia personal y directa tanto en el campo personal como en el campo del trabajo político público que en un remoto pasado ejercí tengo la amarga experiencia y certeza de que la inmoralidad y la corrupción en las instituciones es tan profunda y arraigada que los jueces y magistrados son la maldad más sofisticada que existe en este país y definitivamente no podemos esperar que ellas ejerzan la justicia que de ellas esperamos.
La convocatoria de este gobierno me parece más que justificada necesaria para responder a la ruptura profunda que los poderosos han creado desde dentro de las instituciones.
Le llegó la hora a ese reto y me alegro por eso .

Hola Eduardo, gracias por leer y comentar. Comparto contigo la razonable desesperanza con la administración de justicia, porque está severamente contaminada. No comparto la expectativa que tú tienes con las reformas, pues en mi perspectiva, el actuar de los miembros del ejecutivo nacional no ofrece diferencias con el actuar de la clase dirigente de este país en los últimos cien años y su desbordado aprovechamiento de los recursos públicos. No hay duda alguna con la validez de esa frase emblemática: “el mundo ES como cada quien lo mira”. Un abrazo

Fascismo lo utilizan unos para con propuestas populistas captar votos en las masas populares; comunista lo utilizan otros con el mismo fin. De manera que esa ha sido la dinámica de las campañas políticas.
El votante tiene la palabra, pero los vicios electorales hacen su agosto junto al miedo que meten en sus discursos y la presión a tener que votar por x candidato que utilizan candidatos.
No sabemos que se va a preguntar en la tal consulta, ni si se va a realizar; que es legal, no hay dudas, y que se puede implementar también. Solo el grupo político del presidente sabe que persigue con ella, y dentro de las posibilidades, saben que pueden no lograr el umbral, ser negada por el congreso, torpedeada por las cortes.
En la política colombiana han sucedido muchas cosas y, este gobierno totalmente contrario a todos los anteriores, creo ha generado un borrón y cuenta nueva; y todos los movimientos y partidos políticos tradicionales, los surgidos después de la nueva CN y los que están surgiendo y surgirán, deberán amparados en las redes comenzar a trabajar para captar adeptos, pues los votos cautivos seguirán pero no son definitivos. Las coaliciones son el futuro de las democracia, el problema es que tipo de coalición gana.
Si es la que cree que todos los opositores son fascistas, las masas populares verán demorados los cambios y si es la que cree que son comunistas, otros 500 años de lo mismo tendrán los sectores populares, es decir, de acuerdo a sus reclamos e intensidad se les va dando.
O libertad que perfuma las montañas de mi tierra, deja que aspiran mía hijos tus olorosas esencias.

Después de leer los comentarios, veo que coincido con muchos de los planteamientos, y la verdad es que nuestro Estado de Derecho es una farsa, si todo estuviera revestido de legalidad y ética sería diferente, con lo que hay es muy poco por hacer sin atreverse a lanzarse a la consulta, qué tal que de pronto se reduzcan los sueldos de los hampones del congreso, eso sería un hit! Eso de por si ya es una estafa de frente y permanecimos impávidos! Gracias por ponernos a pensar! Y lo sigo en Spotify !!!

Helena hola. Tres gratitudes: una por la lectura, otra por el comentario y la tercera por el “seguimiento”

22 párrafos para ocuparse de un tema como el que se aborda parece de entrada un tanto exagerado; bien las profusamente citas que hace de pensadores del pasado y contemporáneos, aunque podrían ser menos: por momentos uno pierde el hilo del análisis, de cualquier manera considero prudente hacer los siguientes comentarios: 1.- aunque hay sin duda muchos parecidos, las realidades de países europeos, más desarrollados que los tercermundistas poco y nada tienen que ver con la historia reciente de Colombia, además la idiosincrasia nuestra es, esa sí, bastante particular, recordemos que el nuestro un país de naciones, cada una con sus propias características. 2- Colombia estuvo 213 años a cargo de mayordomos, agregados que aparte de cuidar el patio trasero de los USA se dedicaron a robar el trabajo de millones de connacionales que a diario, durante todos los meses y años la sudan haciendo patria; sólo a partir del 2022 tenemos presidente.3- la izquierda jamás fué gobierno, y a pesar de ganar los comicios el legislativo no ha dejado a Gustavo ejecutar el mandato que le entregamos hace 30 meses: las grandes reformas que son los ejes del gobierno progresista han sido sistemáticamente negadas por un congreso que para nada se ocupa de las necesidades de las mayorías. Frente a todo este oscuro panorama,es legítimo que Petro llame al pueblo a empoderarse de su papel de constituyente primario y salga a las calles a exigir los derechos que el parlamento le niega en el capitolio. Estamos pues, ante una invitación a solucionar directamente y sin intermediarios una situación que atenta contra la carta magna. Reitero mis agradecimientos por brindarnos este espacio para interlocutar de manera respetuosa y dentro de un clima de cordialidad: ese es uno de los pilares de la democracia.

Alvaro hola. Disfruto mucho de tu participación y tus comentarios. No dejo de agradecerlos. Siento que la intención que me anima siempre, al escribir estos textos, es hacerme entender y siento también, por tu comentario y los de quienes han participado, que no lo logré. Haré mi mejor esfuerzo en la próxima oportunidad. Creo que el texto de Scurati no circunscribe su reflexión sólo al ámbito europeo y que mi foco estaba en ubicar a nuestro gobernante no solo en los territorios del populismo sino en el exclusivo ejercicio de la táctica. Leyendo en la prensa diferentes análisis, creo que me equivoqué y que toda su narrativa en torno a la consulta está integrada a su estrategia electoral. Comparto contigo la certeza sobre la oscuridad del panorama, pero no creo, como tú, que este sea un gobierno de izquierda. Muchas gracias de nuevo por tus comentarios.

Don Alberto Morales; excelente evidencias históricas de un pasado que que se nutre de lo que queda de él …..Scurati; tiene toda la razón del mundo al dejar en claro que esa narrativa está repetida y recopiada. El cambio en temas tan fundamentales; es mejorar el sistema político-administrativo; integramente y no con sesgos, ni promesas burocráticas.

Hola Juan. Buenos días. Agradezco mucho tu lectura y comentario. Me pareció interesante el texto de Scurati. No lo conocía.

La tal democracia colombiana no es más que un embeleco. No puede ser democrático un país donde el Congreso y el Poder Judicial están vendidos a los grandes conglomerados empresariales y a multimillonarios banqueros que llevan años imponiendo una agenda legislativa que solo sirve a sus intereses. ¿ O es que todavía existen obtusos que no se han podido dar cuenta que Sarmiento Ángulo ajusta más de 40 años manejando el ejecutivo y demás ramas del poder público en asocio con sus compinches de los grandes grupos económicos? ¿Tampoco se han dado cuenta, algunos tarados, que esos nefastos partidos políticos que son el Centro Democrático, Cambio Radical, Partido Conservador, Partido Liberal, y otros, liderados por esos inconmensurables rufianes que son Álvaro Uribe, Vargas Lleras, Efraín Cepeda y César Gaviria, están amangualados en su propósito de hundir todas las iniciativas y reformas de este gobierno para hacerlo fracasar y recuperar el poder en el 2026? ¿No se han dado cuenta acaso de que las mayoría parlamentarias de la derecha y la ultraderecha son unos vendidos al servicio de las mafias del poder? El Congreso de Colombia es una ratonera, una cueva de hampones al servicio de los “bandidos del poder” como describió Gonzalo Arango a las élites del establecimiento. Los tales “Honorables Padres de la Patria” no pasan de ser, con algunas muy ilustres excepciones, unos despreciables “gansos del capitolio” que en su deshonestidad e inmoralidad le causaban al maestro León de Greiff náuseas: “Toda esa gentuza verborrágica me causa hastío, bascas me suscita, gelasmo me ocasiona: mejores aires busca, busca el espíritu mejores aires”, decía el poeta….y mejores aires es precisamente lo que Gustavo Petro busca, mediante una Consulta Popular, para sacar adelante las Reformas Sociales que los hampones del Congreso le niegan al pueblo, no hay otra opción. Y si María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Vicky Dávila, no son, como Milei, unas abominables fachas, entonces no hay fachos en este mundo.

Edgar, hola. Tu diatriba y tu indignación reflejan un sentimiento compartido por gran parte de la población. Tengo reservas sobre el alcance de la consulta popular recientemente propuesta, porque tengo dificultades en asimilar que la intención sea el apoyo a las reformas. Me da cierto pudor el nivel de prevención con el que camino, pero de verdad que solo siento esta jugada táctica como un mecanismo de reposicionamiento electoral. Muchas gracias por leer y por opinar.

Sr. Alberto. Este última respuesta al comentario del Sr.,Edgar Martínez Mendoza ( creo que ssiy se llama) deja mucho que desear. Le pregunto entonces cuál es la otra alternativa que tiene el presidente para lograr sacar las reformas, propuestas, adelante. Ud. qué haría? Aclaro que lo que está haciendo el Presidente es lícito y está consagrado en nuestra Constitución.

Hola Olmedo. De verdad me gustaría responderte lo que tu quieres que te responda, o responderte algo que te deje totalmente satisfecho, pero eso no es posible porque tenemos cada uno de nosotros dos, miradas diferentes sobre el mismo tema. Como quiera que mi visión crítica sobre el gobernante actual me hace ver en él a una persona que no marca diferencia alguna con los protagonistas de la corrupción en este país (su relación con Bennedetti, con Roy Barreras, sus negociados con los senadores y representantes de todos los partidos, consiguiendo votos a favor de sus proyectos repartiendo la misma mermelada) su abyección con los planes, órdenes y dictados del Banco Mundial, Del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo para organizar la economía de nuestro país con fundamento en sus mandatos ; su desprecio por la soberanía nacional admitiendo las fuerzas militares estadounidenses en nuestro territorio y permitiendo, para no citar sino un ejemplo, la utilización indebida de Gorgona como base militar, en fin, soy incapaz de entender perfiles progresistas o de beneficio popular en sus reformas. Veo, por el contrario, un electorero más que recurre a todo tipo de artilugios, como esta consulta popular, para hacer política electoral. Así las cosas, la idea es que expresemos cada uno lo que pensamos, que lo hagamos con respeto, que podamos disentir y sustentar de la mejor manera, eso que pensamos, sin agredirnos, sin exacerbarnos. Debo decir además, con el respeto y las buenas maneras con los que tú y yo hemos manejado esta conversación. Un abrazo

…y si la Consulta Popular es, además, “una jugada táctica como mecanismo de reposicionamiento electoral”, tanto mejor ¿ O será que la derecha y la ultraderecha tienen la potestad única de posicionarse electoralmente con todo tipo de engañifas, mentiras, sesgos , injurias, calumnias, manipulaciones y desinformación, mientras la izquierda progresista no puede hacer siquiera uso de un mecanismo legal, contemplado en la Constitución, como lo es la Consulta Popular. Los poderosos medios de comunicación del establecimiento tienen permanentemente abiertos sus espacios para que la derecha y la ultraderecha apabullen al Gobierno del Cambio, y les sirven de caja de resonancia a los Uribes, Gavirias , Pastranas, y demás rufianes, en su propósito de desprestigiar al gobierno. Ya estamos mamados y remamados de que lo que es válido para la ultraderecha criminal sea un grave pecado para la izquierda progresista. Ya vimos como en la pasada consulta del gobierno Santos indujeron a la población para votar en contra de los Acuerdos de Paz con todo tipo de mentiras y engaños. Ya está bueno de que seamos tan pendejos.

Edgar, gracias por enriquecer toda esta conversación. La diferencia conceptual que nos hace ver las cosas de una manera distinta a cada uno de nosotros, reside en la caracterización del gobernante y de su gobierno. Tu asumes y, desde luego lo respeto, que tanto Petro como su gobierno son una expresión de la “izquierda”, del “progresismo”. Yo asumo que uno de los daños más grandes que Petro le ha hecho a las posibilidades de futuro que pudieran anidar para nuestra sociedad, es la de hacer creer que él representa a la izquierda, porque su descomunal ausencia de principios acudiendo a la lógica de que para combatir las viejas prácticas, la corrupción y la abyección con el capital financiero internacional; debe recurrir él mismo a las viejas prácticas, a la corrupción y a la sumisión a las orientaciones del capital financiero internacional, y haber “vendido” tal desafuero, como un ejercicio talentoso de estrategia política. Desde esa mirada de cada uno de nosotros, el análisis de cada uno empieza a transitar por otros caminos. Como tener diferencias conceptuales no debe entrañar ningún riesgo y podemos escucharnos de manera reposada, celebro que lo hagas como siempre lo has hecho: con inteligencia, humor y convicción. Yo trato de hacerlo de la misma manera. Un abrazo.

…y me parece una infamia comparar a Gustavo Petro con los bandidos corruptos del establecimiento que se han robado, año tras año, 50 o 60 billones de pesos con total impunidad. Los casos de corrupción en este gobierno han sido en entidades que estaban (y siguen estando) absolutamente podridas desde hace años y que Petro heredó. La corrupción en Colombia ha sido un mal endémico que se acrecentó en los 20 años de gobiernos uribistas y exponencialmente en el gobierno de la peor rata que nos ha gobernado: Iván Duque. La UNGRD nació podrida, y otras, como la UNP, la Dian, la Unidad de Activos Especiales, etc, etc, son entidades tomadas por las mafias y fueron amparadas por esa Fiscalía de abominables pícaros como Néstor Humberto Martínez, Francisco Barbosa, y su compinche la Mancera, todos uribistas. No olvidemos que los Jefes de Seguridad de Uribe eran redomados bandidos: Mauricio Santoyo de quien Uribe decía que “era un protector de la sociedad, de todas las horas y con toda su lealtad y toda su eficiencia” y a quien condecoró con la Orden Nacional del Mérito, terminó extraditado a los Estados Unidos por ser en palabras del fiscal norteamericano Neil H. Mac Bride “un pícaro que abandonó su deber de proteger a los colombianos para servir a sus propios intereses, así como a narcotraficantes y terroristas” ; y, el general Flavio Buitrago, Secretario de Seguridad de la Casa de Nariño, fue imputado por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y nexos con narcotraficantes. Pero la lista de pícaros y bandidos uribistas es larga: Jorge Noguera, María del Pilar Hurtado, Luis Carlos Restrepo, Andrés Felipe Arias, Edmundo del Castillo, Sabas Pretel de la Vega, Diego Palacio, Bernardo Moreno, Jorge Alberto Lagos, José Miguel Narváez, su primo Mario Uribe, Salvador Arana, y muchos más que siguen cayendo.
Decir que Petro, que ha denunciado los más escandalosos casos de corrupción en Colombia como el Carrusel de la Contratación, Reficar y Odebrecht; que desenmascaró la infiltración paramilitar en el Congreso; que ha denunciado el descarado robo a los dineros de la salud, etc, etc; y que ha sido amenazado, destituido de un cargo de elección popular, y perseguido durante los 20 años de gobiernos uribistas por la Fiscalía, la Procuradurías, la Contraloría, las Altas Cortes, el Das, y todos , absolutamente todos los organismos de seguridad e inteligencia del Estado, sin que le hayan podido comprobar un solo crimen, ni un solo robo, ni un solo acto de corrupción….es un bandido y un corrupto idéntico a los otros es más que una infamia, es un crimen.

Apreciado Edgar. He aprendido que uno de los temas más serios que tiene que abordar el pensamiento crítico es el tema de las creencias. Las creencias determinan la manera como vemos el mundo y la manera como lo interpretamos. Desde nuestras creencias (que son mucho más que las creencias religiosas y políticas) se configuran nuestras personalidades y nuestras vidas. Se configuran nuestras existencias. Nadie nace con creencias, TODAS las creencias son aprendidas. Una vez que asumimos una creencia, esa creencia se convierte en nuestra VERDAD. Es por eso que cuando alguien no coincide con nuestra creencia, asumimos que el el otro está equivocado, está en un error, su posición es sospechosa, su predicamento es falso. Es desde esta perspectiva que entiendo tu vehemencia en la defensa de Gustavo Petro. Tu verdad se sustenta en el hecho de que jamás nadie le ha comprobado un solo crimen, lo que es absoluta y decididamente cierto. Tampoco nadie la ha comprobado, hasta hoy, un crimen a Álvaro Uribe Vélez, a Iván Duque, a Nestor Humberto Martinez, a Francisco Santos, a Ernesto Samper, a Pio XII, a Iván Cancino y a muchos otros personajes más que, tanto tu como yo, consideramos delincuentes desatados. En mi caso, no asumo que ocurra con el doctor Petro lo mismo que nos quieren hacer creer del señor Álvaro Uribe: que sus actos y relaciones era con la escoria de la política y de la sociedad, pero que él no tiene nada que ver con nada. Un abrazo.

Que “todos cabalgamos a lomo de nuestras creencias”, y que una cosa es mi verdad, otra tu verdad, y otra, muy distinta, LA VERDAD, es algo con lo que estoy de acuerdo. Pero debo decir que lo que he expresado tiene muy poco que ver con mis creencias y si mucho con mis certezas.
A Álvaro Uribe Vélez lo conozco desde los tiempos en la U de A, por allá a comienzos de los años 70 en el mismo bloque; yo estaba unos 4 semestres por encima de él en Economía y él en Derecho compartía aula con unos diez amigos míos de la Anapo que se graduaron con él. Uno de ellos, exmagistrado del Tribunal Superior de Antioquía , Rubén Darío Pinilla, lo tiene empapelado en la Corte Penal Internacional por las masacres de El Aro y por la Operación Orión; amenazado de muerte tuvo que buscar refugio en Guatemala donde Iván Velásquez lo acogió en la CICIG. Cuando Uribe fue Director de la Aeronáutica Civil yo era el fotógrafo personal de Pablo Escobar y coordinador de su campaña a la cámara y, por tanto, sé muy bien que papel jugó, desde la Aeronáutica, en la potenciación del Cartel de Medellín como la más poderosa organización narcotraficante del mundo, y también sé muy bien quién (o quiénes) le financiaron su campaña al Senado para el período 1986-1987…y, de ahí en adelante, conozco muy bien toda su trayectoria política y delincuencial que hoy se devela en el juicio que se le adelanta por en menos grave de sus delitos que es la compra de testigos. De esos otros pícaros, y corruptos, y criminales, que nos han gobernado hasta el 2022, también conozco muy bien su asquerosa trayectoria de bandidos al servicio del establecimiento y en contra de los intereses del pueblo.
De Gustavo Petro también conozco muy bien toda su trayectoria al servicio de las causas del pueblo y contraria a los excluyentes privilegios de las bandidescas élites que por eso lo detestan. Fui miembro del M-19 desde antes del robo de la Espada de Bolívar en Bogotá y conformé, con Israel Santamaría, expresidente de la Comisión Séptima de la Cámara en el gobierno de Misael Pastrana, y muerto en combate entre Frontino y Urrao, y, con Andrés Almarales, uno de los 4 comandantes de la Toma del Palacio de Justicia, y asesinado después de salir vivo del Palacio, la primera célula del M-19 en Medellín.
Gustavo Petro, es el más brillante de todos los integrantes del M-19 y un revolucionario cabal absolutamente honesto y entregado a la causa de la justicia social, igual que yo.
No puedo admitir que con pueriles argumentos comparen a Petro con Uribe. Petro no ha sido enjuiciado ni condenado porque ninguno de los organismos investigativos del Estado que, ha diferencia de Uribe, si lo han perseguido con saña, le han comprobado nada. Uribe, no olvidemos, gobernó con mayorías parlamentarias, con todos los organismos de control cooptados, con un poder legislativo y judicial a su servicio totalmente arrodillado, con unos medios de comunicación abyectos e incondicionales, y con unas Fuerzas Armadas a las que degradó y envileció. Nada hay en común entre un detestable bandido como Uribe y un humanista como Petro. Y si, de pronto, ha repartido mermelada para que esos hampones del Congreso le aprueben reformas de beneficio social es porque no le han dejado otra alternativa , careciendo, como carece, de mayorías parlamentarias…y aquí a quienes hay que cuestionar y condenar es a esos abominables rufianes del Congreso que no contentos con el desmesurado sueldo que ganan, y todas sus prebendas, hay que untarles la mano para que voten en favor de unas reformas y leyes que beneficien al sufrido pueblo que los eligió. De manera pues que el bandido no es Petro si se ve forzado a hacer uso de unas malas prácticas que él no implementó y sin las cuales es imposible sacar adelante unas propuestas por las que el pueblo votó. Otros han usado la mermelada para hacer aprobar leyes contra el pueblo, eso si es muy grave. De manera pues que yo no hablo con creencias, hablo con certezas.

Edgar, leí con mucha atención tu impresionante relato y, de verdad, no tengo la más mínima duda sobre las certezas que te acompañan. Me parece apenas razonable que te exacerbe el tipo de comentarios que hago sobre Petro, pues hay mucha historia en tí que reafirma la visión que tienes de él, la manera como asimilas sus narrativas y también los criterios que te inspiran para evaluar sus actos. Desde luego no pretendemos ninguno de los dos persuadir al otro sino procurar que cada quien entienda las razones que cada uno de nosotros exhibe. En mi caso, comprendo cabalmente tu indignación. Desde mi punto de vista, el aspecto nodal de mi evaluación tiene que ver con la ética. El hecho de que Petro, como tu dices, se vea forzado a hacer uso de malas prácticas, sin las cuales es imposible sacar adelante sus propuestas, abre un boquete ético inmenso. La práctica de cohonestar con Bennedetti y todo lo que representa, las prácticas que se le critican, bien amerita atreverse a pensar sobre ética, claro, y sobre umbrales, límites. Atreverse a pensar sobre conceptos en desuso. Por ejemplo: coherencia. No se. Siento que este tipo de temas son nodales para abordar una visión transformadora del mundo en el que nos tocó vivir. ¿No te parece?

Permíteme comparto mi columna de hoy como otro comentario anexo al debate, por demás muy interesante.

POR FIN, UNA NUEVA VOZ

Por: Juan Fernando Uribe Duque

Creyeron que disparando, bombardeando, entrando a matar, a arrasar, asperjando, arrancando, arrinconando, envenenando y asesinando al campesino salvarían la patria. Creyeron que beneficiándose de una fuerza de trabajo hambrienta y explotada construirían un país porque sus negocios con el erario iban viento en popa y el Congreso les fabricaba leyes a su amaño y la justicia se hacia la boba con sus crímenes. Creyeron que el pueblo que siempre despreciaron “por pobre, por feo, por negro o indígena” era estúpido y lo único que pretendía era ser como ellos; creyeron que por estar siempre convencidos que con una bendición o una palmadita en el hombro todo iba estar bien así les hubieran robado sus ahorros o el apartamento que con tanto esfuerzo habían comprado se les derrumbaba por haber sido construído sin hierro, creyeron que nunca nos importó que con los ahorros del trabajador se hicieran autopréstamos para acceder además a los sobornos de las multinacionales constructoras de autopistas que se caían con el primer invierno, o de dobles calzadas por las que transita un carro cada media hora, en lugar de reconstruir el ferrocarril o dotar de saneamiento básico a 700 municipios que no tienen agua potable o en construirle al campesino vías para sacar sus productos y así poder comercializarlos por un precio justo; creyeron que disfrazando de públicas las empresas del Estado no nos daríamos cuenta de sus fortines donde con sus amigotes se robaban los dineros del pueblo construyendo hidroeléctricas sobre fosas comunes atentando además contra la naturaleza y poniendo en riesgo mortal a miles de campesinos y poblaciones, creyeron que hipotecando el país y feriando sus recursos saldríamos de la miseria, creyeron que haciendo de los derechos básicos un negocio al robarse 55 billones cada año irían a sostener una imagen de probidad y patriotismo…y finalmente, creyeron que suprimiéndole al trabajador sus derechos y conquistas irían a generar más empleo…
¿Creyeron?
¡Pero hasta aquí llegaron!
La Colombia inmensa ya se pronunció, la patria diversa, multiétnica y multicultural, los estudiantes, las madres cabezas de familia, los campesinos y los profesionales, los venteros ambulantes que apenas sobreviven de las sobras que les brinda el lavado de activos de un narcotráfico omnipotente, todos, salieron a exigir un mejor país, justo, próspero, equitativo, educado y en paz. ESE PUEBLO DE CUARENTA MILLONES, ahora impone una nueva voz, una nueva conciencia, y ha sentado las bases de una nueva patria.
¡Qué viva la consulta popular, que viva una Colombia libre y en paz!

POR FIN, UNA NUEVA VOZ

Por: Juan Fernando Uribe Duque

Creyeron que disparando, bombardeando, entrando a matar, a arrasar, asperjando, arrancando, arrinconando, envenenando y asesinando al campesino salvarían la patria. Creyeron que beneficiándose de una fuerza de trabajo hambrienta y explotada construirían un país porque sus negocios con el erario iban viento en popa y el Congreso les fabricaba leyes a su amaño y la justicia se hacia la boba con sus crímenes. Creyeron que el pueblo que siempre despreciaron “por pobre, por feo, por negro o indígena” era estúpido y lo único que pretendía era ser como ellos; creyeron que por estar siempre convencidos que con una bendición o una palmadita en el hombro todo iba estar bien así les hubieran robado sus ahorros o el apartamento que con tanto esfuerzo habían comprado se les derrumbaba por haber sido construído sin hierro, creyeron que nunca nos importó que con los ahorros del trabajador se hicieran autopréstamos para acceder además a los sobornos de las multinacionales constructoras de autopistas que se caían con el primer invierno, o de dobles calzadas por las que transita un carro cada media hora, en lugar de reconstruir el ferrocarril o dotar de saneamiento básico a 700 municipios que no tienen agua potable o en construirle al campesino vías para sacar sus productos y así poder comercializarlos por un precio justo; creyeron que disfrazando de públicas las empresas del Estado no nos daríamos cuenta de sus fortines donde con sus amigotes se robaban los dineros del pueblo construyendo hidroeléctricas sobre fosas comunes atentando además contra la naturaleza y poniendo en riesgo mortal a miles de campesinos y poblaciones, creyeron que hipotecando el país y feriando sus recursos saldríamos de la miseria, creyeron que haciendo de los derechos básicos un negocio al robarse 55 billones cada año irían a sostener una imagen de probidad y patriotismo…y finalmente, creyeron que suprimiéndole al trabajador sus derechos y conquistas irían a generar más empleo…
¿Creyeron?
¡Pero hasta aquí llegaron!
La Colombia inmensa ya se pronunció, la patria diversa, multiétnica y multicultural, los estudiantes, las madres cabezas de familia, los campesinos y los profesionales, los venteros ambulantes que apenas sobreviven de las sobras que les brinda el lavado de activos de un narcotráfico omnipotente, todos, salieron a exigir un mejor país, justo, próspero, equitativo, educado y en paz. ESE PUEBLO DE CUARENTA MILLONES, ahora impone una nueva voz, una nueva conciencia, y ha sentado las bases de una nueva patria.
¡Qué viva la consulta popular, que viva una Colombia libre y en paz!

Hola Juan Fernando, muchas gracias por compartir tu columna. No creo que el “hasta aquí llegaron” sea una realidad hoy, pero tu entusiasmo y optimismo son el reflejo de una convicción que, a no dudarlo, aportará a los lectores. Un abrazo.

La multitudinaria marcha de ayer en Medellín, la ciudad más regoda y reaccionaria de este país, me hace ser muy optimista y comparto plenamente lo que el compañero Luis Fernando Uribe Duque expresa. Los asquerosos medios de comunicación del establecimiento no han podido minar el fervor popular hacia Gustavo Petro ni sepultar su gestión gubernamental en favor de los obreros, campesinos, indígenas, comunidades afro y sectores populares, que ya han despertado; ayer lo comprobé.
En cuanto a las consideraciones éticas relacionadas con la supuesta (y no comprobada) compra de votos del ejecutivo, a algunos congresistas corruptos para que voten a favor las reformas sociales, debo decir que lo ideal sería no tener que hacer uso de esas prácticas que, aparte de inmorales, van en detrimento de las finanzas del Estado. Es lamentable que nuestros congresistas nunca actúen ni legislen a favor del pueblo sino de los grandes conglomerados empresariales, financieros y económicos. Hemos presenciado como un puñado de congresistas vendidos han hundido la Reforma Laboral, y, como también, otro puñado de ratas del parlamento, también comprados, pretenden hundir la Reforma a la Salud. Siendo así, y no habiendo otro camino, me parece razonable (aunque no sea ético) comprar los votos que sean necesarios para sacar adelante las reformas en favor del pueblo. Por supuesto que debemos propender por un comportamiento ético mientras se pueda, pero si alguien nos escupe o nos da en la cara es lícito proceder igual. Uno no puede permitir que lo atropellen y quedarse quieto. La violencia no es deseable pero muchas veces no tenemos otra opción; hace dos años un tipejo veinte años más joven que yo y con una contextura y peso muy superior al mío me iba pegar con un martillo y me tocó reventarle una botella en la cabeza, lo deje nocaut y bañado en sangre. Fue brutal lo que hice pero no tenía otra alternativa porque no soy de los que corre.
Decía Pascal: “no se les enseña a los hombres a ser hombres honestos, y se les enseña todo lo demás”; y Kant expresaba ” la verdadera política no puede dar ningún paso sin rendirle previamente tributo a la moral, la política se debe prosternar ante la moral”. Acá, en Colombia, estos preceptos parece que no tienen ninguna importancia; los principios de la moral, de la honestidad y de la justicia no son cualidades que adornen a la clase dominante. A las apestosas élites del establecimiento gansteril solo les importa conservar sus privilegios a toda costa. No les importa la profunda miseria en la que viven millones de compatriotas, miseria que se empeñan en perpetuar como lo demuestra las alarmantes cifras de marginados que inundan los campos y ciudades.
Para sanear las prácticas corruptas del establecimiento, y no tener que recurrir a la compra de votos de esas repugnantes ratas del capitolio, lo que tenemos que hacer es arrasar en las próximas elecciones para obtener las mayorías parlamentarias que nos permitan sacar adelante las reformas en pro de la equidad y la justicia social; por ahora no es posible por las vías parlamentarias y habrá que recurrir al constituyente primario mediante la Consulta Popular.

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