Atreverse a pensar, ejercer una curiosidad desmedida, dudar con convicción, no tragar entero, no adoptar ninguna actitud reverencial frente a nadie; son lecciones que hay que reivindicar hoy, cuando la imbecilidad cunde, las certezas abundan y las gentes no quieren aceptar nada que no se parezca a su verdad, ni pensar nunca en las consecuencias. […]
El tal Tales, ¡se atrevió a pensar!
