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El truchimán Montealegre

Por Alberto Morales Gutiérrez

Se atribuye al emperador Marco Aurelio (121-180) una frase memorable: “el poder no corrompe a las personas, sino que revela quiénes son realmente”. Mil ochocientos años después la frase fue “enriquecida” por Rubén Blades: “el poder no corrompe a las personas; yo no creo eso. Yo creo que el poder las desenmascara”.

Ambos tienen la razón.

La capacidad seductora del poder logra envilecer a personas que, sintiéndose decididamente importantes y engolosinadas con las sensaciones que les desencadena el hecho de que “les toquen el tambor”, son incapaces de detectar en qué momento empieza a desmoronarse en ellas la ética y la moral e, irremediablemente, terminan obnubiladas, “libres” de la obligación de cumplir normas o respetar valores.

Eduardo Montealgre si que sabe cómo se van dando esas mutaciones.

Se trata de un hombre decididamente inteligente que hizo carrera como penalista y llegó a ser magistrado de la Corte Constitucional y viceprocurador general de la Nación. Se precia de haber sido alumno, en su doctorado en Alemania, de un jurista de la dimensión de Günther Jacobs.

Fue con este “palmarés” que llegó a ser fiscal general.

El poder que acumula quien dirige a esa institución es, por definición, un poder tóxico. En el año 2015 los medios explicaban que en ella trabajan un poco más de 25 mil funcionarios y el presupuesto para ese año era de 2.9 billones de pesos. Se preveía que para el 2.016 sería de 3.1 billones. La verdad es que hoy, por ejemplo, el presupuesto de la fiscalía asciende a 6.6 billones. ¡Más del doble de 10 años atrás!

Una de las “hazañas jurídicas” de Montealegre se protagonizó en el año 2013. Llevaba pocos meses en el cargo de fiscal general y presentó una tutela contra una decisión tomada por la Contraloría General de abrirle una investigación. Argumentó que como aforado, era la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes la que debía investigarlo.

Finalmente, la Corte Suprema y luego la Corte Constitucional blindaron de las investigaciones de ese ente de control, tanto al fiscal general como a los altos magistrados. A su vez, quedó blindado del control político del Congreso porque, según la Corte Constitucional, ese órgano legislativo no tiene tal competencia. ¡Bingo!

Desde el 2017 la Comisión de Acusaciones de la Cámara tampoco lo puede hacer. Solo lo investiga la Comisión de Aforados, un órgano extraño constituido para investigar y acusar a personas que gozan de un fuero especial, como por ejemplo el presidente de la república y el fiscal general, entre otros.

Luego de romper el cerco jurídico de sus detractores, quienes argumentaban que asumió esa responsabilidad cuando su antecesor no había cumplido el período, lo que significaba que Montealegre solo debería estar allí por poco más de un año, se dedicó entonces a ejercer su omnímodo poder sin límites y sin contemplaciones.

¿Cómo rompió ese cerco jurídico?

Cosa extraña. Cuatro de los magistrados del Consejo de Estado que votaron a favor de que su período debería prolongarse hasta 2016, y que habían salido de ese alto tribunal, fueron intempestivamente contratados por la fiscalía de manera directa. Entre ellos, Susana Buitrago que fue, ¡qué coincidencia!, la ponente de la sentencia aprobada. Contrató de igual manera, a otros tres de sus colegas.

Otro caso muy sonado fue la seguidilla de contratos multimillonarios entregados por Montealegre a Natalia Springer, atípicos no solo por sus escandalosos montos, sino por las excepciones hechas a sus requisitos para poder contratarla. Fue relevante el hecho de que el propio fiscal general de la Nación asumió personalmente la supervisión de su trabajo. Lo hizo sin sonrojarse.

El resto es historia patria. Engolosinado con la exposición en medios, convirtió su área de comunicaciones en una poderosa oficina estratégica, con asesores en comunicación política, productores de televisión, fotógrafos, exdirectores de medios, documentalistas, comunicadores, en fin. ¡Al aire!

Ya la vanidad se había apoderado del él. Su obsesión por el protagonismo se elevó a niveles siderales. Así, mientras investigaciones urgentes se fueron quedando atrás, como la de Saludcoop y las andanzas del tristemente célebre Carlos Palacino, y hacía todo tipo de conspiraciones y componendas impulsando los nombres de sus amigos para que fueran elegidos como magistrados de la Corte Constitucional o el Consejo de Estado; empezó a destacarse por los desatinos de sus “audaces demandas” contra la reforma del equilibrio de poderes, entre otras,  ejerciendo como bien lo dijo La Silla Vacía: “un activismo institucional ajeno al ejercicio de sus funciones”.

Sus delirios mediáticos lo llevaron a anunciar una investigación de carácter trascendental, en la que el diputado vallecaucano Sigifredo López aparecía como responsable en la muerte de los diputados que con él, habían sido víctimas de un secuestro cinematográfico por las FARC. En muy poco tiempo se vio obligado a desmentir el escándalo que él mismo había armado.

Le ha dado por autodefinirse como “un actor políticamente incorrecto” con el fin de darle un marco conceptual “rebelde” a sus desaguisados jurídicos. Y entonces, agita el cotarro sustentando un marco “legal” alrededor de temas candentes: declara y sustenta que es legítima la convocatoria por decreto a una constituyente que, entre otras muchas cosas, sea capaz de extender el actual mandato presidencial. Sustenta su bárbara intención convocándonos sin pudores a que a leamos la Convención de Viena. El resto de los humanos no estamos a la altura de su “sabiduría”. En la misma tónica, niega la naturaleza política de los acuerdos de paz, conforme lo esclarecieron  las Cortes, e insiste tozudamente en asignarles una naturaleza jurídica.

Así, “songo sorongo”, se convirtió en un personaje necesario para apalancar el discurso que empezó a fraguar en sus tiempos de fiscal, en torno al carácter inane del equilibrio de poderes. Para qué equilibrio, si lo ideal es ejercer el poder en la lógica exhibida por el muy ególatra Luis XIV por allá en el siglo XVII: “el Estado soy yo”. Esa vocación del poder absoluto con la que soñaba el mismo Montealegre en sus épocas de fiscal, y con la que sueña hoy su delirante jefe. Dios los cría y ellos se juntan.

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42 respuestas a «El truchimán Montealegre»

Gracias, Alberto. Dios los cría y ellos se amanceban. Y dudo que hayan sido creación de Dios. Petro, Benedetti, Roi y Montealegra, juntos, constituyen hoy el riesgo más alto que haya tenido nuestra democracia en toda su historia y la constitución del 91. Y nos pueden llevar a situaciones peores. Lo intentarán, en todo caso.

Elkin, qué bueno verte por aquí. ¡ Muchos intereses oscuros que se juntan!

Ese sujeto se las trae desde siempre y el lustre de su calva lo confirma. Lo de leguleyo truchiman es un buen alias para ese pelele oportopurtunista. Guakala. Cuanta hedor y fetideces debemos soportar para sacarlos de escena y ponerlos en su sitio de donde no los veamos más?

Hola Juan.Son evidentes las malas intenciones de Montealegre… ahora el abogado es una amenaza para la democracia y la constitución….

Montealegre, es el Joseph Fouche de nuestra política, un sujeto retorcido y tenebroso. En el alma de este miserable, espantan de día y de noche.

Alberto. Tomas lo de critico en la forma más burda. De encontrar en todo en lo que no estas de acuerdo corrupción y componendas. No tienes ni idea de lo que se llama “pensamiento crítico”

Cómo Lamento Hugo ser inferior a tus expectativas. Debo confesarte que se me hace imposible encontrar en Montealegre un matiz ético o jurídico que sea defensable.

Gracias querido Alberto, cuando la autoestima falta, ese cuarto de hora de poder se usa para lo inimaginable, como tantas cosas que describes en tu brillante columna.

Sería magnífico otro, “Dios los cria y ellos se juntan” teniendo como protagonista a Iván Duque y Francisco Babosa. No cree?

Muy bueno debatir sobre el personaje en una perspectiva ética, jurídica y política. Gracias Benjamín.

Admitiendo que sea muy cierto todo lo que en la columna se dice de Montealegre debo decir que es un ángel comparado con esos siniestros fiscales del uribismo que son Juan Camilo Osorio, Néstor Humberto Martínez y Francisco Barbosa, que estuvieron al servicio de corruptos, bandidos, contrabandistas y mafiosos de toda laya, y de los peores presidentes de nuestra historia reciente: el criminal Uribe y el hiper corrupto y nefasto bufón que fue (es) Iván Duque. La dupla Petro-Montealegre no es ni una pizca de bandida y corrupta como las duplas Uribe-Osorio; Uribe-Néstor Humberto; y, Duque-Barbosa.
Su pensamiento crítico, debo decírselo con contundencia, adolece de una enfermiza hostilidad hacia el único presidente honesto que ha tenido Colombia que es Gustavo Petro; su sesgo y animadversión hacia Petro está en plena concordancia con la de ese farsante envidioso que es Jorge Robledo.

Hola Edgar. Desde luego que tengo una gran animadversión contra Gustavo Petro. No la oculto ni la matizo. Me parece que su absoluta inconsecuencia ética ha hecho un daño lamentable a todo lo que, para mí, significa la alternativa de la izquierda y el ser revolucionario. El hecho de que una persona como tú, con tu inteligencia e historia de visión crítica, sea capaz de definirlo como “honesto” es, para mi, una tragedia. El hecho de que siempre exista la posibilidad de encontrar en la política colombiana a personajes más execrables que Petro, no lo exime de sus inconsecuencias. Sueño con que la ética se incorpore a la deliberación inteligente con el petrismo cerrero, pero no lo he logrado. Gracias por participar.

En cuanto a eso de que a los bandidos “Dios los cria y ellos se juntan” sería más preciso decir “Dios los cria y Uribe los junta”. La pléyade de criminales y bandidos que Uribe reunió como sus funcionarios, en sus dos mandatos, es de antología, no se salva uno; para trabajar con él no se precisaba una brillante hoja de vida sino un abultado prontuario criminal.
Y en cuanto a políticos tenebrosos que se asemejen a Fouché habría que mencionar a muchos de la derecha y la ultraderecha, un montón de camaleones sin ética, ni principios, ni moral, siempre al servicio del mejor postor. La diferencia está en que Fouché era un “genio tenebroso”, los de acá no tienen nada de genios pero si mucho de tenebrosos, Efraín Cepeda uno de ellos.

Edgar, solo como un ejercicio informativo, ¿me podrías explicar las diferencias entre los bandidos de Uribe, los corruptos de Pastrana, los delincuentes de Samper, para no citar sin tres ejemplos, y personajes como Roa, Benedetti y Carlos Ramón? No es para una tarea.

Ningún político colombiano ha sido tan perseguido y vigilado y espiado por todos los organismos de control y de inteligencia del Estado como Gustavo Petro, el uribismo y los medios de comunicación lo han perseguido y calumniado y hostigado e injuriado con saña durante todo su ejercicio político de más de 30 años y no le han podido comprobar la comisión de un solo delito…y se lamben (como usted y como Robledo) de las ganas de meterlo preso, de defenestrarlo o de matarlo. Debe ser para usted una tragedia que mientras las firmas encuestadoras contratadas por el establecimiento criminal y gansteril, para que digan que es el político con peor imagen negativa, él (Petro) ha llenado a reventar en menos de dos meses la Plaza de Bolívar en Bogotá; la Plaza de la Resistencia en Cali; el Paseo de Bolívar en Barranquilla; y, ayer la Plaza de la Alpujarra en Medellín y en medio de los edificios de la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín que habitan ese par de fachos uribistas de Andrés Julián y Fico que odian a Petro tanto como usted; y, también llena los escenarios donde se presenta a lo largo y ancho del país . El pueblo (no la “gente de bien”) escucha con absoluta veneración y atención sus largos y brillantes discursos donde habla de economía, historia, política nacional e internacional, cambio climático, y hasta de arte, cine y literatura con absoluta fluidez y claridad para tristeza suya y de todos sus enemigos. A Petro el pueblo lo aclama mientras los bandidos de las élites y la corrupta oligarquía, en contubernio con intelectuales como usted, William Ospina, Mario Mendoza, Daniel Samper, Abad Faciolince, Jorge Robledo, y otros más, tratan obstinada y desesperadamente de socavar su imagen de hombre culto, decente y honesto, que está del lado del pueblo y no de poderosos banqueros y empresarios. Me parece que quien delira y alucina no es Petro, son otros.

Hola Edgar. La verdad es que no considero tragedia nada bueno o malo que le suceda a Petro. Todo mi aporte a esta discusión es la necesidad urgente de poner la ética y la coherencia en la agenda del debate político. Hasta ahora voy perdiendo, porque no lo he logrado. Debo decirte que tu fe es asombrosa. Bakunin ha de estar revolviéndose en la tumba…

Si usted considera que Petro es un personaje siniestro y nada honesto, carente de ética y moral, sería bueno que aportara pruebas contundentes de las fechorías y crímenes que haya cometido, yo mismo las llevaré a la Fiscalía. Me parece poco ético, y bastante amoral , que con base en percepciones subjetivas socaven la integridad y honestidad de alguien. Qué imbéciles chismosas, como la Cabal y la Vicky, que a falta de argumentos, hacen uso de la injuria y la maledicencia y la calumnia para destruir a alguien, se entiende. Lo que no puedo, ni podré entender, es que supuestos humanistas y prohombres del pensamiento crítico digan que lo que se busca “es poner la ética y la coherencia en el centro de la agenda política” y pareciera que es Petro el único incoherente y falto de ética en este país de desalmadas y bandidescas élites a cuyo servicio se encuentran muchos denominados intelectuales, bien cómodos además con el estatus quo vigente. La fe no es algo que caracterice a un espíritu libre y desdeñoso como yo lo soy. No idolatro dioses, menos mortales. Pero si defiendo la trayectoria política de Gustavo Petro que usted y otros intelectuales se obstinan en empantanar, como también su solvencia moral y valentía que lo han llevado a dar los más importantes debates contra la infiltración paramilitar en el Congreso y la corrupción que nos carcome. Para usted el deshonesto es quien ataca a los corruptos, no los corruptos. Para terminar debo decir que desconfió mucho de todos aquellos que se creen un faro moral…como Uribe.

Hola Edgar. También yo desconfío de los faros morales. No he visto a Gustavo Petro cometiendo atracos a mano armada, no tengo fotografías o filmaciones en donde se le vea cometiendo un delito. Tampoco las tengo de Nestor Humberto, de Samper, ni de Uribe. No las tengo de Pastrana, de Turbay, ni de Montealegre o Isabel Zuleta. He propuesto que al discernir sobre ética y política hablemos de Petro y Benedetti, Petro y Roy Barrera, Petro y los dineros recibidos por el senador Name y el representante Calle, Petro y Olmedo Lopez, Petro y Carlos Ramón González, Petro y Roa, pero todos los defensores de Petro me dicen que no, que eso es diferente y yo, Edgar, tal vez por mis limitaciones, me quedo sin entender. Me dan asco los argumentos de la “Real Politic” pero bueno, ese no es problema tuyo…

“Me parece que su absoluta inconsecuencia ha hecho un daño lamentable a todo lo que para mi,significa la alternativa de la izquierda y el ser revolucionario”
Infiero que se refiere a esa izquierda impoluta, ética, moral y coherente, de la que sospecho usted se cree parte, pregunto, hay algo notable, tangible, que esa izquierda haya hecho o logrado para el país, para el pueblo colombiano en los últimos 75 años?

Hola Ellin. Padezco de muchas dificultades para hacerme entender. No, no conozco a ninguna izquierda impoluta. Soy de una generación que militó con entusiasmo en movimientos políticos y sociales en la década de los 70 del siglo pasado y soñó con cambios trascendentales en un marco ético revolucionario. Fue un sueño. El sesgo de esa militancia me convoca a proponer deliberaciones sobre Ética y política pero no he podido lograrlo porque cada palabra que escribo es rebatida con los ejemplos del actuar desastroso y antitético de la oligarquía colombiana en general y de Uribe en particular, para demostrarme que el actuar del gobierno del cambio es probo, honrado y decente. No hemos podido avanzar en la conversación. A mí me parece lamentable.

Usted no padece de ninguna dificultad para hacerse entender, lo entendemos muy bien.
He notado que muchos de quienes aquí opinaban y que tienen “pensamiento crítico” ya no lo hacen; esta usted, con su enfermizo odio hacia Petro, alejándolos; ahí le van quedando los “Eduardos+Velásquez+ Uribes”.
Y es que usted de todo el arsenal de mierda (me disculpa el término) que tiene para cagarse en “quienes no son coherentes ni éticos”, le dedique el 90% a Petro y a los demás apenas si los toca. Su sesgo y animadversión hacia Petro es evidente. Y, en cuanto a la “Real Politic” debo decirle que es en la que estamos inmersos y no será posible derrotar a los abominables exponentes de esa “Real Politic” sino dándoles de su propia medicina, lamentablemente. Lo demás es morir “puros, coherentes e impolutos”.

Bueno Edgar. Tu comprensión sobre el significado de la “real politic” y el pragmatismo que ella exige, me permite entender que no eres interlocutor para hablar de ética o de moral en el tema de la política propiamente dicha. Me resigno pues a esa soledad anunciada. Muchas gracias por haber participado.

Alberto
La realidad es una y es tozuda. Colombia es un narcoestado que necesita articulistas como tú para perpetuarse, así no te des cuenta de que estás siendo manipulado combatiendo a un gobierno que por primera vez lo ha puesto en evidencia, y que desde el fondo mismo de ese barril fétido pretende crear un poco de luz y esperanza apartando del camino incluso a los mismos que dijeron ser sus amigos y que resultaron pringados con las mismas heces. Es que mucho se habla de corrupción, y es en ese inconsciente colectivo delincuencial nuestro en que se debate todo el talante de un país aunando los esfuerzos que hacen todos los aparatos ideológicos de los que hablaba Althousser, para perpetuarlo
No hay que redundar tanto en la nostalgia de la probidad perdida, pues en Colombia está oculta, disfrazada, mimetizada en poses ridículas de mesianismo, lloriqueo y paráfrasis intelectuales, todas como almíbar del postre que el narcotráfico ha preparado para empalagarnos. Imagínate el 35% del Congreso paramilitar y toda una fronda de senadores, secretarios, ministros y funcionarios en cana condenados por las mismas agencias dependientes de un Estado dirigido por un capo mesiánico. La pita se sigue rompiendo por el lado más delgado, pero parece que está vez se convierte en soga gruesa y tal vez veremos al toro cerrero, al caballo de paso, en la cárcel. Uno nunca sabe. Allá se van a encontrar todos y hasta de pronto se seguirá llenando con los Nicolases y las Verónicas, de pronto con las Vickys y las Claudias y por qué no con las Palomas y las Maria Fernandas – tanta tierra junta-
Si Montealegre capotea a cínicos eruditos como el tal Gaona – que parece sobrino de Sollozo, el del Padrino- ya tenemos mucho cuento.
No te engañes Alberto, así Petro no te guste por jetimorao y prepotente, ha sido el único político colombiano en doscientos fucking years que ha sacado la cara por todos estos pobres que sueñan con ser tan ricos como quien todos los días los estripan… los espichan…

Hola Edgar, leo tu panegírico luego de apreciar el contenido de una pancarta exhibida de manera muy, muy, muy visible en la concentración liderada por el señor presidente en la Alpujarra: “Douglas, Aranjuez te ama”. La gente de “la Oficina”, la de “la Terraza”, la de “Los pesebreros” está feliz con la política del amor, con recibir las segundas oprtunidades y con la posibilidad de salir libremente a hacer campaña. Todos probos, desde luego. Un abrazo.

Nuestra cultura, educación social y religiosa no les permite al pueblo colombiano discernir, menos aceptar el bumsnismo y la igualdad que el Sr Marx nos dejó en su legado de análisis de un capitalismo infinito para unos cuantos cuando para nosotros y ellos es finito,. Acabaron con el hombre racional y hoy y más. A futuro será un robot manejado por un sistema que sólo nutre a Unos llamados escogidos

Don Alberto creo que se equivoca, lo hemos entendido muy bien, el aroma del odio es inconfundible, y miro con tristeza como la izquierda caníbal y sectaria no ha desaparecido, este proyecto de izquierda que estamos viviendo está en pañales y hace falta pragmatismo para que eche raíces, si se está en la leonera hay que pactar con leones si se quiere sobrevivir, recordemos Allende, y no es solo la supervivencia física, sino también del proyecto, porque ante una candidatura de Gustavo Bolivar o Carolina Corcho, surgirán otros Rodolfos Hernández, y esa izquierda purista y aristocrática lo apoyará.

Elkin, muchas gracias por tu comentario. No soy capaz de ver aroma de odio en la posición crítica que tengo con las prácticas no éticas del gobierno de Petro. Lo digo no con la intención de debatir, porque entiendo perfectamente tu mirada pragmática. Pactar con leones es lo que te parece pertinente y yo tengo una visión diferente, pero eso no significa que debamos odiarnos.

Pues me parece que conmigo si se puede hablar de ética y de moral; creo, como Kant, que “la política se debe prosternar ante la moral”. Pero es muy difícil hablar de ética y de moral en un país de bandidos que han detentado el poder durante 200 años, que se dicen transparentes e impolutos, y que no son más que una recua de abominables criminales y corruptos que ahora se ensañan con el más impoluto de quienes hayan ocupado el solio de Bolívar que es Gustavo Petro. Él (Petro) no se ha enriquecido con los dineros públicos como todos los que lo antecedieron en los últimos 60 o 70 años, además de sus compinches. Petro apenas si tiene un modesto patrimonio producto de sus más de 30 años en el Congreso o en la Administración Pública, y él no puede cargar con la corrupción de Olmedo López, de su hijo, y de quienes usted menciona.
Sus columnas se ensañan con Petro como se ensañan con él todos los corruptos y bandidos que él ha combatido más que usted y que cualquiera en este país. Quien lea sus columnas queda con la sensación de que Petro es más corrupto que Uribe, Duque, Gaviria y Vargas Lleras juntos, y eso, se lo digo con contundencia, me parece de una vileza extrema. Igual que todos los medios de comunicación del establecimiento, no se cansa usted de tirarle mierda…y si las élites, la oligarquía, y el establecimiento bandidesco, lo detestan es porque no les ha permitido robar como acostumbraban . Dice usted que no puede demostrar que Petro sea un delincuente, pero de la lectura de sus columnas se infiere que lo es…y peor que Uribe y que Duque y que Vargas Lleras, lo que ya es todo un despropósito y un abominable sesgo. Se lo dice alguien que, como yo, trata de seguir el postulado kantiano de “no hacerle a nadie lo que no me gusta que me hagan a mi”.

Edgar hola. Respondí tu texto, sin haber leído este. Creo que el espectáculo de La Alpujarra aplica también para esta reflexión tuya. Lamento el “ensañamiento” pero, francamente, no sé de dónde debe cogerse y analizarse ese evento lamentable e incongruente. Gracias por seguir participando.

Ese evento, “lamentable e incongruente”, que tanto lo ha escandalizado e irritado a usted y al establecimiento impoluto y de incontrovertible pulcritud ética y moral , fue un evento multitudinario programado para afianzar unas negociaciones de Paz Urbana con los jefes de la Oficina y los combos de Medellín que, no nos engañemos, tienen desde hace muchísimos años un gran poder real en las comunas populares de Medellín. Dicho evento, realizado en la Plaza de la Alpujarra entre los edificios de la Alcaldía y la Gobernación de Antioquia; con transmisión para todo el país; sin ocultamientos; con el permiso de la Fiscalía; la aprobación del Ministerio de Defensa; y fuerte vigilancia del INPEC a unos bandidos que quieren contribuir a la paz y sana convivencia, está enmarcado dentro de la política de paz impulsada por este gobierno para darle cumplimiento a sus promesas de campaña por la cual votamos más de 12 millones de colombianos. ¿Cual es la indignación? ¿Cuáles los hipócritas prejuicios moralistas de los bandidos uribistas como Fico Gutiérrez y el ultra corrupto de Andrés Julián que, como su jefe, anda bien metido en líos judiciales?
A ese facho e hipócrita moralista de Fico hay que recordarle algo en esta columna tan al servicio de los imperativos categóricos kantianos de la moral: Él, Fico Gutiérrez, negoció en su primera alcaldía la seguridad de la ciudad con los jefes de la Oficina de Envigado que hoy lo delatan; los entraba subrepticiamente por los sótanos a sus oficinas de la Alcaldía; se reunía con ellos en fincas y sitios no públicos para diseñar las estrategias de constreñimiento electoral a los habitantes de las comunas de Medellín; compró (y sigue comprando) el silencio de los medios de comunicación con millonarias pautas publicitarias para que le tapen sus fechorías y ensalcen su obra de gobierno; y, en definitiva, él, Fico, no tiene autoridad moral para cuestionar al presidente….como tampoco la tienen los medios de comunicación (a quien usted hoy les copia) que ahora ponen el grito en el cielo dizque porque Petro ofendió a todo el país alternando en una tarima con unos bandidos que quieren contribuir a aminorar la violencia; y no tienen autoridad moral porque son los mismos medios (a quien usted apoya en sus pérfidos ataques al presidente) que hace unos tres lustros aplaudieron a rabiar a Salvatore Mancuso en el Congreso de la República, y nadie, absolutamente se escandalizó porque el presidente de ese entonces llevó al Capitolio a los criminales que anegaron en sangre toda la geografía del país de oriente a occidente y de norte a sur.
De manera pues que “eventos lamentables e incongruentes como éste” tienen muchos antecedentes en nuestra historia reciente para que armen semejante escándalo… y no olvidemos a Job y sus visitas a la “Casa de Nari”.

Yo pensaba que el gobierno del cambio iba a hacer cosas diferentes. Tu pormenorizado recuento de las fechorías de la derecha recalcitrante lo que hace es reafirmarme en la idea de la incongruencia, porque, en efecto, este gobierno es lo mismo de siempre…Gracias por brindarme claridad.

No es lo mismo de siempre, es muy distinto.
En el 2004 Uribe puso el Congreso de la República a los pies de uno de los peores masacradores de la historia, Salvatore Mancuso, a quien todo el establecimiento, tan bandido como él, aplaudió hasta el frenesí, y los medios con los que usted hoy se alinea, también.
Petro no está poniendo a esos criminales a los pies del país, está negociando con ellos para que dejen de delinquir y cuenten LA VERDAD. Verdad ésta a la que tanto temen empresarios y políticos como Fico y Sergio Fajardo que se asociaron con ellos, en pérfido contubernio, para hacer negocios y disminuir los índices de homicidios a cambio de garantías negociadas bajo cuerda.
No es lo mismo porque Uribe no solo metió a los paramilitares en el Congreso sino que los posicionó como los “salvadores de la patria”. Petro lo que busca es que cuenten la verdad; pidan perdón a las víctimas; y cuenten la verdad.
No confundamos la mierda con la pomada.

Hola Edgar, me refería a los contubernios que mencionas entre la dirigencia atrabiliaria y deprededadora de la derecha que ha gobernado a este paìs y sus relaciones con la corrupción, también con los paramilitares, claro, pero con los protagonistas de los más perversos atentados contra el erario…¿De verdad tu crees que Roa, Carlos Ramón, Olmedo, que son de la entraña de Petro, representan solo a la oligarquía y a la derecha en sus comportamientos delictivos? Me reafirmo en la idea de que el gobierno del cambio resultó solo más de lo mismo. Las diferencias son en las palabras,s. en las denominaciones tramposa Por ejemplo, ahora Douglas y sus secuaces son “gestores de paz”. ¿Cuál es la diferencia con Salvatore y sus secuaces en el congreso? Es dramático ver a un antiguo combatiente aprisionado en una nueva fe que en nada se parece a las causas que defendió en el pasado.

Olmedo López, Roa y Carlos Ramón, no son de mis amores, los detesto, son tres personajes nefastos y no entiendo porque Petro los tiene ahí, son un lunar en un mar de buenas cosas que se han hacho y que usted se empeña en desconocer. La esencia del gobierno de Petro y de sus promesas de campaña nunca se ha perdido. Las reformas pensional, tributaria, laboral, de salud, y otras, son (todas) en beneficio del pueblo, y es por eso que la oligarquía tacaña y miserable, y sus representantes en el Congreso, las han atacado con fiereza, medios de comunicación y columnistas al servicio del establecimiento incluidos. Lo más importante de este gobierno del CAMBIO es la labor pedagógica que Gustavo Petro ha hecho en toda la Colombia profunda y en todas aquellas comunidades excluidas para que entiendan que es el pueblo el soberano y que los tales “Padres de la Patria” deben estar al servicio del pueblo que los eligió y no de las siniestras élites. No quiero alargarme enumerando todos los logros de este gobierno, incluyendo el buen manejo de la economía como los indicadores, que usted conoce, lo demuestran. Colombia no se convirtió en otra Venezuela como ustedes auguraban; ya no se persigue a los políticos de la oposición, ni a los periodistas; ni se reprimen a sangre y fuego las manifestaciones contra el gobierno; ni se censuran los medios de comunicación; ni las Fuerzas Armadas asesinan a muchachos y campesinos; ni se le entregan miles de hectáreas de baldíos a poderosos empresarios como Sarmiento Angulo; ni millonarios subsidios a familias riquísimas de los siniestros clanes políticos y al mismo presidente en ejercicio; ni se le entregan Zonas Francas a los hijos del presidente; ni se protege a redomados bandidos y contrabandistas como Papá Pitufo; tampoco el presidente tiene cooptados todos los organismos de control como la Procuraduría, la Fiscalía, la Contraloría, la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral; no se le están entregando las fincas y bienes muebles e inmuebles a las élites del establecimiento sino a las comunidades campesinas, indígenas, afros y sectores populares; no se insulta a los magistrados con “ahí nos están escuchando esos hijueputas”; no se defiende a gobiernos genocidas como el de Israel; se combate la minería ilegal y la deforestación; se privilegia la vida por sobre el interés de depredadoras multinacionales a las que los gobiernos anteriores les entregaron nuestras riquezas con contratos leoninos, etc, etc. Si todo lo anterior no significa un CAMBIO entonces ¿Qué es un cambio para usted?
Y yo no soy prisionero de nada ni de nadie como algunos de sus lectores que son prisioneros de su “genialidad”. Y lo que Petro está haciendo está en plena concordancia con los postulados nacionalistas, antiimperialistas , democráticos y de justicia social que el EME defendió, no de sometimiento a ideologías foráneas como el MOIR donde usted y Jorge Robledo militaron.
Y la diferencia de la presencia de Salvatore Mancuso en el Congreso y Douglas en la tarima radica en que Uribe mostró a ese criminal y a los paras como los salvadores de la patria; Petro en cambio los mostró como unos bandidos que quieren contribuir a la paz urbana y decir la verdad…y de hecho ya empezaron a decir esas verdades que hoy tienen temblando a Fico y a muchos alcaldes y gobernadores que se beneficiaron, como Uribe y Duque, del constreñimiento electoral a las comunidades.
¿Alguna otra inquietud?

Hola Edgar. No, yo no tengo inquietudes con el tema Petro. Te hago preguntas que tu respondes con honestidad. Has estado de acuerdo siempre, en lo fundamental, en reconocer la precariedad moral y ética de los personajes que te he puesto de ejemplo en estas controversias que hemos sostenido. También de manera recurrente, una vez haces el reconocimiento, me refieres hechos protagonizados por Uribe, y todos los representantes de esa derecha recalcitrante y delincuencial que ha gobernado desde siempre y yo lo entiendo porque he hecho referencia a ellos todo el tiempo. Me pides que debo hablar de ellos con la misma intensidad, pero no creo que deba reemplazar con ejemplos del pasado lo que, lamentablemente, se está repitiendo en el presente. En tu tendencia a generalizar y a meterme en el costal de la argumentación de la derecha que tiene contradicciones con Petro, me pones afirmando cosas que jamás he hecho. Por ejemplo, lo de que nos vamos a convertir en Venezuela jamás lo he afirmado. Pero bueno, eso hace parte de estas pasiones que se desatan. Te veo muy comprometido y coherente con tu compromiso existencial del momento y eso, aunque no coincida mucho con los postulados fundacionales de las creencias esgrimidas en tu juventud, finalmente, esta bien. Un saludo.

La historia y el pueblo, que son jueces implacables, darán el veredicto final; dirán si el gobierno de Gustavo Petro fue “más de lo mismo” o, si por el contrario, realizó cambios, reformas y transformaciones profundas, que marcarán un antes y un después.
De todas formas, gracias por la confrontación respetuosa. Un abrazo.

Si, creo que debemos esperar el juicio de la historia y del pueblo. Gracias a ti.

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