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Al Alberto

¿Distopías? ¡Mamola!

Por Alberto Morales Gutiérrez

En 1516, Sir Thomas More (Londres 1478-1535) publicó su escrito más celebre: “Utopía”. El libro está dividido en dos partes. En la primera hay un extenso diálogo de tres amigos, en el que se describe la situación de Inglaterra para esos días, se habla de filosofía y de política, también de ideales. La segunda parte es el relato de uno de los contertulios, quien describe a sus amigos la maravillosa isla de Utopía. Les narra emocionado la vida de esa comunidad en la que la propiedad es colectiva, y es por ello que no hay conflictos y viven en paz. Las autoridades llegan a sus cargos por voto popular y en la isla todo es armonía y bienestar.

Se ha dicho que, con “Utopía”, don Tomás Moro fue precursor, en el siglo XVI, del “socialismo utópico”. Los analistas han esclarecido que, si bien el término “utopía” se fue generalizando como sinónimo de una imaginaria perfección, de un objetivo ilusorio que jamás se va a alcanzar, no fue esa la intención del autor de la obra.

Lo cierto es que 352 años después, en 1868, un discurso del muy célebre John Stuart Mill en la Cámara de los Comunes, en Londres, hizo referencia a la palabra “distopía”. La utilizó intencionalmente como antónimo de “utopía”, para describir precisamente lo contrario: una sociedad, también imaginaria, con características negativas, totalitaria, con un riguroso control social. Una sociedad oscura y degradada.

La literatura, tan sabia, se encargó de cubrir la palabra “distopía” de los más diversos contenidos, y surgieron piezas maestras como “1984” de George Orwell, “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley y “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, ente otras. Escenarios ficticios, imaginados, improbables. Sí, eran distopías.

No sé si tengo una confusión con este chiste, pero me pareció ver en días pasados una ingeniosa caricatura que mostraba el letrero de una librería, en el que se leía algo así como que las obras distópicas están en la sección de historia. Ya sé que no se trata de una chanza, porque la verdad es que el letrero tiene toda la razón.

Era inimaginable que un país como Estados Unidos terminara sumergido en el catastrófico remolino de sandeces, desafueros y exabruptos, de un personaje como Donald Trump, en quien se resume la dimensión de la crisis de esa sociedad decadente. Ciertamente, el derrumbe de ese imperio era inexorable, pero el escenario actual desborda la imaginación.

Las insolencias de Trump han operado, además, como una especie de catarsis colectiva en los escenarios del poder, porque como si se hubiesen liberado, vienen emergiendo en toda su dimensión, las hordas de imbéciles que, con altas responsabilidades, adoptaron sin pudor alguno ni recato, el tono y las maneras caricaturescas del gobernante estadounidense.

Un tal Mark Rutte, de origen neerlandés y quien ostenta el muy pomposo título de secretario general de la OTAN, se deshizo en la más reciente cumbre de ese organismo, en elogios inusuales hacia el matón gringo. Fue tan excesivo, que desencadenó un enorme estupor internacional. ¡Le dijo “papito” en una escenario oficial!

Había que ver a este entusiasta “secretario” felicitando a Trump y agradeciéndole “por tu acción decisiva en Irán, que fue realmente extraordinaria” (se refería al ilegal y fallido bombardeo de USA contra las instalaciones nucleares iraníes)

La misma efusividad y lambonería que ha exhibido el primer ministro británico Keir Starmer. La misma decadencia acelerada del que, en tiempos pasados, actuó también como un imperio. No hay de qué hacer un caldo.

Ni qué decir de los chillidos histéricos y brinquitos serviles de Milei, el lamentable mandatario argentino, cuando se refiere a Trump, su amigo más amigo.

Por su parte, las “fakenews” ya no disimulan, circulan difundiendo excesos delirantes. Acabo de ver un set noticioso en Facebook con una cortinilla de última hora que emula con las de CNN. El presentador, muy bien puesto y de unos 45 años de edad, proyecta una enorme seriedad y su tono es impecable en la descripción de la noticia. Mira directamente a la cámara mientras se aprecian, detrás de él, tomas de apoyo en la gran pantalla, en donde se observan vehículos del FBI con las puertas abiertas, inmovilizados en un trancón enorme. La noticia bomba es que Trump ha sido detenido cuando intentaba huir del país. El presentador convoca a que esperemos más avances. Esta farsa ha sido, a su vez, profusamente difundida como “cierta”.

El derroche de la “inteligencia (¿?) artificial” te enseña en las redes videos creíbles de bombardeos y destrucciones causadas por las fuerzas del desmadre entre Irán e Israel.  En los “spots” cada país reclama la victoria, mostrando los escombros de las ciudades del enemigo

No puedo menos que pensar en “Sumisión” (Anagrama 2015), una novela extraordinaria, cruda y pavorosa de Michel Houellebecq, ingeniero agrónomo francés, estudiante de fotografía, cineasta, todero y sobreviviente; derechoso hasta los tuétanos, brillante, anarquista, muy bien informado, disruptivo y procaz; quien ha hecho de la miseria afectiva y sexual, de la ausencia de principios, del individualismo y la desvergüenza que identifica al mundo contemporáneo; ha hecho – digo- no solo el escenario único de nuestra civilización, sino el telón de fondo de toda su narrativa.

“Sumisión” aprovecha las peripecias existenciales de un oscuro profesor de literatura en la Sorbona del barrio latino (François se llama) cuya atormentada decadencia y deprimente vida afectiva se sucede en el marco del triunfo electoral de un tal Mohammed Ben Abbes quien, al frente del partido Fraternidad Musulmana, gana el poder en la Francia del 2022.

Mohammed Ben Abbes privatiza la universidad y la convierte en una institución educativa islámica, cambia la legislación, anula el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, institucionaliza la poligamia y tiene el plan estratégico de convertir a la Unión Europea en un imperio romano de nuevo tipo.

Françoise tiene un amigo de la universidad, (Robert Rediger se llama) también profesor, que ha adoptado la militancia en el nuevo partido como una tabla salvadora. Es pragmático y oportunista, ve en la poligamia la oportunidad feliz de cargarse a todas sus alumnas y ve en el islam la potencialidad de conseguir poder como funcionario. A instancias de ese amigo, François se convierte al islam, para encontrar una segunda oportunidad.

No recuerdo quien dijo con acierto, que esta extraña novela habla sobre “el colapso de lo espiritual”

Así las cosas, no diría que esa historia se trate de una distopía. En la vida real, todas las apuestas dan como un hecho que el próximo alcalde de New York será el demócrata islamista Zohran Mamdani. ¡Póngale la firma!

Así, se me ocurre ahora que el Proyecto Humanidad reclama más urgencia de la que estaba imaginando…

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20 respuestas a «¿Distopías? ¡Mamola!»

¡Me encantó! Verdades claramente expuestas sin que se nos irriten los ojos con la lectura. Descripción de hechos mundiales y principios filosóficos de manera tan agradable que nos aterrizan sin golpes secos.

en lo personal me da pena con la sociedad estadounidense, ya que fueron ellos los que llevaron aeste señor a la presidencia y con votacion abrumadora, lo que demuestra que no es trump solo el loco el falto de valores, es la sociedad que voto por uno igual a ellos

Hola Jesús, tienes toda la razón. Trump es, como lo digo, una expresión de la decadencia de esa sociedad.Gracias pr pasar por aqui

Creí con la entradilla que ibas a hablar del presidente de Siria, ex-terrorista y ahora niño mimado de Europa y la OTAN que dará que hablar cuando las guerras amainen. Volviendo a la distopía que se vuelve realidad, en Barcelona ya hay voluntarios patrullando algunos barrios para vigilar el cumplimiento de la Sharia, poco a poco van usurpando funciones y si no los paran ya se considerarán con derecho a ello. Ellos tienen la motivación de los fanáticos y los europeos el escepticismo y el cansancio. No es difícil predecir el resultado.

No lo dudo María del Mar. La realidad supera la ficción. Gracias por pasar por aquí.

Bueno estimado Alberto, ha llegado ud casi que al centro del asunto mas actual de nuestros dias y estoy en total oposición a su postura.
Empecemos por la victoria del musulmán- comunista en Nueva York. Es una reacción directa lógica y nada sorpresiva considerando el atropello y la provocación del que estan siendo objeto los musulmanes y las minorías fundacionales de ese país y añadiendo el impulso que la tercera columna económica viene dándole desde soros y otros.
Lo de la Utopía ya lo vivieron y lo gozaron los norteamericanos desde la segunda guerra mundial hasta los años 85-89 cuando esa euforia en manos de Ronald Regan los llevó a creer en su pelicula..( kubrik y otros ayudaron a engañar al mundo) tumbando un muro y comprando a Gorvachev…
Todos los programas de los gobiernos de aquella época tenian sus propias utopias funcionando porque les resultaba muy útil como argumento dialéctico, en Israel por ejemplo sirvió para atraer a los judios de la diaspora y llevarlos a vivir en esa hermosa idílica vida socialista de los kibutz y los moshavs que de paso servían para expandir el territorio y asegurar su poblacion.
Como testigo de eso ( luego de vivir varios años entre ellos) debo afirmar que en esas comunidades si se aglutinaron los seres humanos mas nobles espirituales y abnegados de las comunidades repartidas por el mundo del judío errante.
Esos mismos, bajo el astuto programa de los politicos multimillonarios de su gobierno hoy terminaron procreando los asesinos mas terribles de la masacre de Gaza.
Lo de Houlebecq es una denuncia clara y directa en forma de chillido espantoso y real del fenómeno intercultural y resultado postcolonial de las violaciones realizadas por los gobiernos europeos a lo largo y ancho de Africa y asia meridional… porque con sólo recordar las matanzas de Leopoldo de Belgica quedamos ilustrados…
Y finalmente y en referencia a ese heredero de Leopoldo llamado Rutte… sí el cretino ese es heredero politico del monstruo aquel… hoy director de la maquinaria criminal llamada OTAN …
Nada mas natural que Rutte llame “ papito” a Trump quien es el Leopoldo de hoy…
Por eso resulta casi obvio que el profesor Francoise se convierta al islam y se coma con derecho a todas sus alumnas ..!!

Hola Eduardo. He leído con atención y no encuentro en qué es que no estamos de acuerdo. Me gustó mucho tu reflexión. Realmente quien se quiere coronar a todas sus alumnas es Robert Rediger, aunque pensándolo bien a Françoise no le faltan ganas. Jajajaja.Abrazo.

Alberto..!! Es que me dá la impresión que niegas el papel de las utopías como parte integral del proceso histórico cuando en realidad las utopías son la carnada principal utilizada para atrapar los deseos y esperanzas de todos y cada uno de los diferentes publicos con los cuales se proyecta realizar la aglutinacion y luego la depuración y masacre.
Precisamente el esfuerzo principal de los dueños de los rebaños se centra en atraer y convencer a los más reticentes y señadores para hacerlos parte instrumental en la conduccion ideológica .

Ah. Ya entendí y tienes razón. La utopía es la trampa narrativa para seducir creyentes, buscar adeptos, engañar incautos. Me centré en el tema distópico por la manera como encaja con la realidad contemporánea, pero ciertamente, la utopía amerita en el futuro, una reflexión profunda. gracias.

HOLA ALBERTO. Acabé de leer 1984 de O. W.. Realmente el libro resultó siendo una premonición pero al revés y no referente a los comunistas sino a occidente.

Es una gran lectura Hugo. He pensad que la sociedad actual es la misma, que la enajenación es la misma, pero que la diferencia estriba en que la gente de hoy no quiere reconocer que camina por la vida siendo manipulada. Gracias por pasar por aquí, por leer y comentar.

La decadencia en USA es total y lo más triste es que una parte importante de la votación a favor de Trump provino de latinos, que hoy son expulsados como delincuentes peligrosos por este señor. No hay que hablar de gringos ancestrales, campesinos que son casi sin excepción fanáticos y de ultra derecha, pero ese es su país y la “educación” que han recibido, pero latinos y otros inmigrantes votando a su favor! Eso muestra una decadencia casi universal.

Hola Hernán. Sí, la decadencia es un fenómeno global. Hay una total ausencia de reflexión crítica. El pensamiento ha sido derrotado. Gracias por leer y comentar.

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