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¡Hay que deportar a Melania Trump!

Por Alberto Morales Gutiérrez

Esta es una petición abierta en la página web Moveon que, según registran las noticias del pasado 2 de julio, había alcanzado hasta ese momento 4.500 firmas. El argumento tiene la dimensión de una catedral: “dado que Trump quiere deportar a los ciudadanos naturalizados, creo que es justo que Melania y sus padres estén en el primer barco” precisando, además, que es importante que esto se haga “para mostrar que no se trata de una cuestión de favoritismo”. Como los de Moveon son gente ambiciosa, han incluido en la petición a Barron Trump el hijo de la pareja, toda vez que en consecuencia con los criterios de la política de Trump contra los inmigrantes, el muchacho de 19 años cumple el requisito de que “la madre de su madre haya nacido en un país diferente”.

La mordacidad de esta provocación con sustento evidente en la amplia perorata del mandatario estadounidense, hace caso omiso de una condición esencial de la fobia contra los inmigrantes en Estados Unidos y en el mundo: se trata de una fobia solo y exclusivamente contra los inmigrantes pobres.

El desplazamiento en busca de trabajo o de oportunidades es un fenómeno que se remonta al origen mismo de las civilizaciones. Igual de antiguo es el desplazamiento ocasionado por  conflictos, persecuciones, guerras y abusos, tanto como por desastres naturales. La emigración es multicausal.

Los datos son contundentes: en el año 2024, según la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales DESA, adscrito a las Naciones Unidas, la cifra de migrantes en el mundo llega a 304 millones de personas. El número es francamente impresionante, pues ha de saber usted que la población total de los Estados Unidos llega a los 342 millones. No es mucha la diferencia.

Veinte años antes, el número de migrantes a nivel global, llegaba a 152 millones. La cifra crece de manera acelerada. Es preciso aclarar que dentro de esos 304 millones se encuentran también perfiles de gente de negocios, empresarios que deciden cambiar de país, estrellas de Hollywood, y otras rarezas, pero su número es bien reducido. Estos últimos, desde luego, no son molestados por nadie en el país al que llegan. Ellos no son pobres.

El año 2023 marcó la presencia del mayor número de inmigrantes en la historia de los Estados Unidos: 47.8 millones de personas provenientes de los cuatro puntos cardinales. La cifra representa el 14.3% de la población total de ese país. De ellos, el 23% son mejicanos. Pero hablando de pobres, es pertinente destacar que 11 millones de esos inmigrantes, son indocumentados.

Hay un dato más que relevante: entre los años 2010 y 2018 (ayer nada más) las personas que llegaron a Estados Unidos legalmente y permanecieron en el país más tiempo del permitido por sus visas, superaron ampliamente a las que llegaron cruzando ilegalmente las fronteras, lo que acrecienta desde luego, la complejidad de este tema.

Antes de Trump, cerca de 3 millones de indocumentados que viven en EEUU no eran deportables, pues contaban con un permiso para vivir y trabajar en ese país. Estaban integrados por aquellos que habían solicitado asilo y contaban con el Estatus de Protección Temporal (TPS); los que pertenecían al programa de personas llegadas en la infancia (DACA) y los que son conocidos como “parole” porque tenían permisos de permanencia temporal. La administración Trump ha venido modificando esas condiciones, y su objetivo hoy 6 de julio de 2025, es expulsar a 3 mil inmigrantes diariamente.

La filósofa española Adela Cortina escribió “Aporofobia, el rechazo al pobre” (Paidós 2017) y no solo aportó esta denominación al lenguaje filosófico, sociológico y antropológico, sino que puso en evidencia la consistencia y alcances del “rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado que, al menos en apariencia, no puede devolver nada bueno a cambio”. Quiere decir con esta última frase, que el pobre desencadena esa propensión que tienen las personas, esas personas que son “los otros”, a ignorar a los más vulnerables, porque esa vulnerabilidad “no parece ofrecer ventaja alguna”. ¿Qué me gano yo relacionándome con un pobre? Parece ser la pregunta. Cortina evidencia que la gente toma partido por los mejor situados, pues de ellos se puede obtener algún beneficio. El neoliberalismo convirtió la vida social y la vida cotidiana en un acto meramente transaccional. Ella lo llama “expectativa de reciprocidad”. La cooperación ha degenerado en concebirse exclusivamente desde el principio del intercambio: “yo te doy, tú me das”

Es por ello que Adela Cortina afirma que la aporofobia supera las fronteras del clasismo, porque lo que prima es el rechazo a la vulnerabilidad. El vulnerable no tiene absolutamente nada que ofrecer.

Lo paradójico es que los inmigrantes ocupan un lugar específico en la economía y son analizables desde todas las aristas. Un dato nada más: según el Instituto de Política Fiscal y Económica de los Estados Unidos, los indocumentados pagaron casi US 100.000 millones en impuestos durante el año 2023.

El planteamiento del libro tuvo una gran resonancia en el análisis de la violencia desatada en todo el mundo contra los migrantes y particularmente, en los Estados Unidos hoy.

En un principio, toda la narrativa xenofóbica de Trump estaba centrada en los inmigrantes ilegales, pero de manera acelerada la ha extendido también a los inmigrantes legales y a los extranjeros en general. Los extranjeros pobres desde luego y también a los extranjeros que no están de acuerdo con él, que no comparten sus ideas.

El problema de los pobres, de cara a las comunidades y ciudadanos receptores, es que caminan como pobres, hablan como pobres, miran como pobres, se visten como pobres, huelen a pobres y es la suma de todas esas características lo que los asusta, los perturba. La perturbación desencadena el rechazo, un rechazo que adopta, las más de las veces, formas violentas y que recibe respuestas violentas. ¡Un berenjenal!

Esta conclusión de Adela Cortina es desgarradora: La configuración de una patología social referente a la aporofobia está directamente relacionada con un rechazo al “otro” por su condición de pobreza. El problema no es entonces de raza, de etnia ni de extranjería. El problema es de pobreza […] Es la fobia al pobre lo que lleva a despreciar a las personas, a las razas y a aquellas etnias que habitualmente no tienen recursos y, por lo tanto, no pueden ofrecer nada, o parece que no pueden hacerlo”

La decadencia gringa y la de su dirigencia, refleja también su incapacidad de reflexión, de pensamiento. Su fallida prepotencia distorsiona el sentido de su propia realidad.

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18 respuestas a «¡Hay que deportar a Melania Trump!»

Magnifica columna Alberto !!Termina urgándole hasta el tuetano esa doble moral a quienes han permanecido silenciosos frente a las tropelías que tocan lo sicopático del SHERIFF DEL MUNDO!!Pero además su columna aporta al proceso de concientizarnos acá en el tercer mundo que si bien allá el los E.U hay prosperidad, el deterioro del humanismo de sus actuales gobernantes acabará por ayudar a empujar al gran imperio hacia el desbarrancadero a en la media que cada vez se va quedando mas solo en un mundo que se realindera a pasos agigantados y no lo está haciendo precisamente a su alrededor !!

Hola Luis Alfonso. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Creo, como tú, que van al desbarrancadero.

La pobreza es un espacio temporal muy específico al cual no se le puede escapar nadie en el mundo. Los que hoy se pavonean de amos y señores con arrogante actitud,
mañana, sin falta los veremos mendigando y sufriendo el desprecio de aquellos que hasta hace poco despreciaron.
Veamos la lista..( que dependiendo de la fase lunar los pone afuera ó adentro del grupo)
Los negros eran ricos hasta que los europeos los volvieron pobres y mercancía ellos mismos.
Los europeos tienen esa espantosa enfermedad contagiosa que traen y llevan por todos lados…hasta nuestros vecinos los venezolanos se paboneaban como ricos hasta que se les acabó el chorro de dinero y tuvieron que salir volando igual que aquellos a los que humillaban..!
Con la hecatombe que se avecina contra el imperio del norte dentro de poco los veremos a esos mismos gringuitos con la maleta en la mano y en la misma pobreza que tanto desprecian…tal cual los judios hambrientos que llegaban a Palestina en 1.948 solo que hoy sus nietos lo niegan.

Tienes razón Eduardo. La vida de los seres humanos, la vida de los países y de las civilizaciones nunca ha sido un camino recto ascendente. Tiene flujos y reflujos. Gracias por leer y comentar.

Efectivamente es fobia a la pobreza, y no tiiene en cuenta que estos” pobres han contribuído de manera fundamental a su desarrollo como mano de obra. El Dr. Moisés Wasserman en un artículo en el Tiempo, se devuelve en la historia y demuestra que todos somos migrantes, sin excepción desde el Neardenthal, el.H.sapiens, los denisovanos, etc. Todos nuestroa antepasados migraron y muchos de nosotros lo hemos hecho. Esta política que no es sólo gringa, aqui tambien vemos el desprecio a los migrantes, es muestra de la calidad de seres que somos. En cuanto alm acabose de USA, eso esta predicho hace rato

Hola Hernán. Me gusta mucho verte por aquí. La reflexión de Wasserman que traes a cuento es muy ilustrativa. Gracias por leer y comentar.

El problema es francamente aterrador. Y permea la cultura en general. El estrato 6 desprecia al 5,4,3,2,1. El 5 admira al 6 y desprecia al 4,3,2 y 1. Y así sucede el escalonamiento. Al final los del estrato 2 desprecia al 1. Por último el 1 desaparece, son los habitantes de ninguna parte, los don nadie. Como ves, es horrible.

Se producirá una guerra civil en los estados que no están de acuerdo con las políticas “trupistas”? Así en minúsculas dada la altura moral del líder. Muy acertada su columna, y nos pone de frente ante los que sin ser de estratos altos coadyudan a apoyar a los patrones del mal. Creo se tiene baja autoestima, y no hay mucho para rescatar.

Hola Helena. Cualquier cosa puede suceder en ese país, cuya decadencia económica, política y ética lo lleva hacia el abismo. Muchas gracias por leer y comentar.

Creo que muchísima gente no le gusta la pobreza así no lo manifiesten.
Viviría en un tugurio?
La gente que emigra por multicausas siempre buscan Países donde existen recursos económicos y de otra índole. Es lógico.

Pobres que salen con tesón de esa condición con trabajo y otros les gusta ser mantenidos permanecen así toda la vida

Las sociedades ricas de manera directa e indirecta se benefician de los pobres comerciando bienes y servicios e impuestos

Las sociedades en Progreso deben velar y ayudar a los más desposeídos

El elitismo es el problema y por supuesto la aporofobia

La criminología como ciencia explicativa del delito justifica en buena medida la pobreza como causante de muchos males. Verdad relativa

El desprecio por un habitante de calle es aporofobia. Todos somos responsables de esa situación cuando pasamos de largo.

Somos hipócritas!

Carlos Arturo, hola. Tu reflexión apunta a esclarecer las luces y las somnbras que habitan en cada uno de nosotros, nuestras cobardías y nuestras audacias. No dudo que la responsabilidad es compartida. Hay una tarea colectiva que impulsar… el retorno de la ética, una ética pagana como dice Michel Onfray. Abrazo de gratitud. Gracias por leer y comentar.

Como siempre, una magnífica columna la que se nos comparte. APOROFOBIA: Término que me despierta curiosidad pues evidencia una contradictoria realidad: resulta que los migrantes pobres son los que hacen los trabajos más pesados y/o aquellos que los encoptados gringos no quieren realizar. Lo curioso del asunto es que un altísimo porcentaje de los que construyen la grandeza del imperio son las personas que llegan de otros países, incluso los gobernantes como el mismo Trump pertenecen a ese grupo: el abuelo del magnate no nació en América. Están, por otro lado los naturales de los USA que por razones diversas salen del pais: algunas estrellas del cine se manifestaron contra esas medidas y migran hacia otros siendo Canadá un pais receptor de los acaudalados protestantes. El tema tiene, por lo visto, muchas aristas y parece que con los días éstas se multiplican al ritmo que Donald toma más medidas: cada día eleva más los aranceles y/o crea nuevos impuestos. El tema se torna cada vez más complejo pues Trump tiene, y ésto ya es vox populi un temperamento volátil: el mandatario gobierna el país más que con la cabeza, con su inusual temperamento, de manera que el mundo depende del genio con el que el “dueño del planeta” se haya despertado. El conflicto mundial al que nos está llevando tiende a escalar: ya el gringo se metió con los BRICS, parece que ese grupo, creado para ofrecer alternativas al FMI está causando escozor en el gobernante de los USA por ver ahí un enemigo económico potencial y tiene hasta razón: ahí están China y Rusia. Bueno Alberto, podría seguir, pero creo que ya está bueno. Gracias por brindarnos este espacio, compartir miradas alivia tensiones y enriquece lecturas de la realidad.

Hola Álvaro. Tienes muy claro el tema. Todo esto resulta aberrante. Tal vez la mirada optimista sea la certeza de que, Trump, va a terminar siendo el sepulturero del imperio. Un abrazo agradecido por tu lectura y comentario.

Ese Petro del norte es como el Petro del sur, habla sin pensar y sin medir las consecuencias, se dejan llevar por su verborrea ante un micrófono .

Hola Eduardo. Sí, son logorreicos…gracias por leer y comentar.

Siempre tan lúcida la señora Cortina y tú Alberto con tu propia reflexión, que además comparto por completo. Gracias.

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