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Perder el juicio…

Por Alberto Morales Gutiérrez

Hay dos versiones en la interpretación de la frase “perder el juicio”: la una, alude al hecho de perder la cordura, perder la razón, enloquecer. La otra, describe el hecho de perder un juicio legal. Ocurre, casi siempre, que quien pierde un juicio, pierde el juicio.

Por estos días, hay una especie de conmoción con lo que algunos llaman “el juicio de la historia”. El que se adelanta contra el señor Álvaro Uribe, que tiene, es cierto, unas particularidades: se trata de un expresidente de la República, un personaje que fue admirado y respetado por amplios sectores de la población y también un personaje repudiado por otro tanto. Finalmente, sus prácticas “non sanctas”, amigos extraños, estilo despótico, actuar sibilino y decisiones equívocas, fueron mellando su credibilidad y dando paso al esclarecimiento de su verdadero rostro.

Escribo este texto faltando horas para conocer la decisión de la jueza encargada del caso.

En el territorio de sus cortesanos, la argumentación angustiada gira en torno al hecho de que Uribe no está siendo juzgado por delitos de lesa humanidad (sueño con que esos serán los subsiguientes) sino por comprar a un testigo. Les preocupa que esto le ocurra a un presidente que, según dicen ellos, es el más popular de los últimos 50 años. Arguyen que “a lo largo del juicio no apareció una prueba reina” que comprometiera a Uribe con los pagos hechos por el abogado Cadena y que, además, es escandaloso que la interceptación del teléfono de Uribe se llevó a cabo “sin permiso legal” (¿?)

Esas conversaciones grabadas han sido decisivas en el alegato.

Es abundante la información sobre este proceso que ha sido público y cuyos registros se encuentran en video. La expectativa de áulicos y contradictores es que haya justicia, porque es bien sabido que el mundo es como cada quien lo mira.

¿Justicia?, la palabra viene de “Iustitia”, que es la manera como se refieren los romanos a Temis, la diosa griega que es representada con los ojos vendados y que sostiene con la mano derecha una balanza y con la izquierda una espada. Se alude a ella como una diosa castigadora que juzga sin mirar a quién, con absoluta imparcialidad. Es la deidad de la justicia.

Entonces, leo un ensayo escrito por el abogado argentino Daniel Borrillo que, bajo la denominación de “los grandes juicios que marcaron la historia” (2025) entrega una idea sobre la relatividad de la justicia cuando se enrarece a punta de trucos y trampas, sesgos cognitivos, artilugios jurídicos, violencia, o mala fe manifiesta.

Escojo, al azar, cuatro de estos juicios. En alguno de ellos, cualquier parecido con la actualidad no es mera coincidencia.

1.- El juicio a Juana de Arco (1412-1431) es un ejemplo a destacar, pues convoca a la reflexión sobre lo que significa aniquilar a una de las tuyas, porque te has puesto al servicio del mejor postor.

Ese “juicio” se enmarca en el contexto de una confrontación entre ingleses y franceses (la Guerra de los Cien Años -1337-1453).

La Iglesia católica, al servicio de la corona de la isla, decidió acusar a Juana de herejía y brujería. Era una adolescente precoz, líder nata, creyente católica, y una combatiente excepcional al servicio de la causa francesa. Capturada por los borgoñones, quienes la entregaron a los ingleses previo el pago de 10.000 libras tornesas, fue sometida a un juicio eclesiástico en Ruán, en donde sus visiones y voces de santos que la inspiraban al combate, fueron consideradas pruebas de brujería, y el hecho de que vistiera con ropas de guerrera fue asumido como una afrenta a las normas eclesiásticas. La quemaron viva en la plaza de ese pueblo. Tenía tan solo 19 años de edad. La Iglesia, 25 años después, consideró nulo el juicio. Fue canonizada como santa, 476 años más tarde.

2.- Daniel Borrillo define el de Giordano Bruno (1548-1600) como el juicio al sacrilegio. En él toma forma la brutalidad que desencadena el fanatismo y su incapacidad de distinguir el significado del acto criminal. Este juicio expresa la lucha entre la ciencia y la Iglesia en los tiempos del oscurantismo. Sin atender razones, este monje dominico, filósofo, astrónomo y teólogo italiano fue condenado y ejecutado por herejía. A través de Giordano Bruno se ejecutó de igual manera la libertad del pensamiento. Bruno sostenía que Dios estaba presente en todo el universo, no solo en la tierra. También consideraba que ese universo era infinito y compartía la idea de Copérnico en el sentido de que era la tierra la que giraba alrededor del sol y no lo contrario. Toda esta narrativa fue considerada herética. El juicio duró seis años. Recurrieron a todos tipo de presiones para que el monje se retractara y abjurara de sus creencias, pero no lo consiguieron. Finalmente lo quemaron en la hoguera, en el campo de Fiori en Roma.

Giordano Bruno fue beatificado en el año 2000 y Juan Pablo II reconoció que esa ejecución había sido “un error histórico”.

3.- El caso del juicio a Oscar Wilde (1854-1900) es un reflejo de la furia moralista que caracterizó a la sociedad victoriana, que entronizó las “leyes de indecencia” que penalizaban la homosexualidad.

Wilde era una figura pública, un escritor talentoso y reconocido y de destacada posición social. De hecho, su relación con el joven aristócrata lord Alfred Douglas, hijo del marqués de Queensberry quien repudiaba ese vínculo, desencadenó la acusación pública hecha por  este último a Oscar Wilde, por sus “comportamientos inmorales”. El escritor, ingenuo e incapaz de hacer una lectura adecuada de su situación, decidió demandar al marqués por difamación, pero el juicio terminó evidenciando, a través del abogado defensor, no solo su relación con Lord Alfred sino con otros hombres. Atrapado sin salida, Oscar Wilde retiró su demanda, pero fue acusado formalmente por las autoridades británicas, quienes lo procesaron por sodomía y lo condenaron, en 1895, a dos años de trabajos forzados.

Allá, en la prisión de Reading Gaol, fue sometido a todo tipo de vejaciones y crueldades. Al terminar su condena, derrotado y disminuido, se exilió en Francia en donde murió en extrema pobreza a los 46 años. Su legado literario sigue vigente.

4.- Al Capone, cuya vida y presencia resume el perfil del crimen organizado, fue el líder de la mafia de Chicago y jamás fue enjuiciado por sus crímenes más execrables. Cayó finalmente por evasión fiscal.

Su larga impunidad da cuenta de que también la “justicia” se envilece y tiene un precio.

Hábil en sus conexiones con los poderosos; con figuras políticas y sociales, policías y jueces corruptos o amenazados y violentamente constreñidos, mantuvo durante un largo período un cómodo “fuero” que parecía hacerlo invencible.

La incongruencia entre su estilo de vida, su derroche de lujos y placeres, sus gastos desmedidos, frente a las reducidas sumas que pagaba en impuestos, abrieron una caja de Pandora que daba cuenta de sus prácticas de evasión. Fue detenido finalmente en 1931 y el juicio se extendió por algo mas de cinco meses. Las pruebas fueron irrefutables. Fue condenado por fraude fiscal a 11 años de prisión. Lo liberaron 7 años después. La mayoría de ese tiempo estuvo en Alcatraz. Salió de allí con la salud muy deteriorada y murió sufriendo demencia en 1947.

Sin lugar a dudas, los juicios han sufrido desde tiempos inmemoriales, sesgos sectarios, intemperancia, amenazas e intimidaciones, fanatismo, corrupción.

En el caso de Álvaro Uribe, los sesgos cognitivos, trucos, trampas y artilugios jurídicos han abundando sin tasa ni medida. Tan solo a 72 horas de la noticia final, su abogado declaró a la prensa con tono mayestático: “sin importar la decisión de la jueza, el expresidente no irá a la cárcel”.

El gran Cesare Becaria, publicó en 1764 un libro crucial para su época: “De los delitos y las penas”, que refleja de manera nítida el pensamiento del período del Renacimiento en torno a la ley y los principios del derecho penal. En él afirmó: “los delitos deben ser calificados según el daño infligido a la sociedad”. 261 años después, uno tiende a pensar que Beccaria, parece haber arado en el desierto…

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26 respuestas a «Perder el juicio…»

La imparcialidad de la justicia es un imposible en este país de cafres y corruptos. Amanecerá y veremos.

Hola Eduardo, es razonable tener escepticismo. Han presionado y amenazado a la jueza hasta el extremo. Esperemos.

El expresidente Uribe no fue admirado por el pueblo colombiano, ES admirado y seguirá siéndolo. Si la jueza HERRERA, mañana dicta su fallo en derecho, este debe favorecer al Dr. Uribe, si nó, se dejó. contagiar del espíritu vengativo y sediento de sangre del infame juez nazi, Richard Freissler, en este caso representado por ese guerrillero piojoso de Iván Cepeda, a quién Dios confunda.

No se Eduardo, pienso que tu generalización no se corresponde con la verdad. No dudio que hay mucha gente que apoya al procesado, pero hay también mucha gente que lo mira críticamente. La verdad es que tampoco encaja el argumento de la venganza, con el hecho de que este proceso no arrancó ayer. Se inició en el gobierno del señor Iván Duque y con un fiscal que estaba totalmente alineado con la causa de Uribe. No olvides que ese fiscal pidió reiteradamente la preclusión del caso.

Hola Eduardo, gracias por pasar por aquí y opinar. Yo creo que la presión ha sido fuerte, y observo que sus protagonistas son personas afectas a la causa de Uribe. Son miradas.

No hay caso, con usted, Alberto. El Dr. Uribe ya fue condenado in pectore por usted y algunos más en ésta columna. Yo soy un uribista de corazón; no conozco al señor Uribe, alguna vez, por ahí en el año 2000 en su campaña presidencial, me lo presentaron de paso en el aeropuerto Olaya Herrera, estaba acompañado por Andrés Uriel Gallego, futuro ministro del trasporte. Ese ha sido todo mi contacto con el. Mi admiración por el y su trabajo como presidente, ha sido perenne. Aquí en Antioquia no le pedimos si nó seguridad para tener tranquilidad en nuestra cotidianidad y el nos la dió y al resto del país. Nos sacó de las garras de la guerrilla que ya venía por Guarne y la represa de la Fé, estábamos sitiados. ¿Como no admirar y querer a un héroe como ese? No quiero polemizar, Alberto, sólo déjeme con mis sentimientos que son totalmente contrarios a los suyos.

Eduardo hola. No tengo la más mínima duda en el sentido de que tú eres un uribista de corazón, y que lo eres además de buena fe. Como tu, hay mucha gente en el país que siente esa admiración que tú confiesas. Sé que no quieres polemizar y, desde luego, te dejo con tus sentimientos. Las opiniones que expreso aquí son las mías y no busco persuadir a nadie. Eres bienvenido siempre. Tenemos que aprender a entender el respeto por las diferencias.

El juicio a Uribe, es ante todo, el juicio de una sociedad que ha permitido convivir con la ilegalidad.

Te felicit por esta gran columna llena ademas de mucha cultura, precsisamente la que nos falta a los colombianos, por ello permitimos que personajes sieniestros como ste señor hubiese llegado a la presidencia despues de ser complice y scio de narcos la aerocivil la puso a su desposicion, cono todo lo que lo arrpa en materia de corrupcion de muertes de hechos tragicos existe gente que lo defiende.
mil gracias

Hola Jesús Heraldo, muchas gracias por leer y comentar. Estoy de acuerdo contigo en que Álvaro Uribe es francamente siniestro.

Genial Alberto, la columna tiene todo y no deja espacios al azar en un momento iusto que definirá el talante actual de la justicia en nuestro pais. Ese es el gran valor material y simbólico que afectará los eventos nacionales de futuro inmediato como la economía y la seguridad.

Muchas gracias Eduardo. Creo, contigo, que esa decisión nos ubicará y afectará el futuro inmediato.

El asunto es muy simple Alberto: de ser declarado inocente, se confirman los alcances de la gobernanza paramilitar en Colombia. Así mismo la gran tendencia de la actitud mesiánica y el analfabetismo político del colombiano medio.
Las evidencias son múltiples, y si bien por artilugios jurídicos las pruebas pueden no ser contundentes, la realidad es tozuda y por más que intente zafarse, sabemos que Uribe es un delincuente de lesa humanidad toda vez que usó las armas del Estado para masacrar e imponer el poder de una élite mafiosa y corrupta.
De no generar el repudio respectivo, el fallo absolutorio nos demostrará que aún hay mucha labor de concientización y educacion poĺítica por realizar.

Gracias Juan por tu lectura y por tu comentario. Creo que hay un consenso en el sentido de que esta decisión de la jueza (cualquiera que ella sea) se convertirá en un hito para el análisis y el diagnóstico del país que somos-

Toda la vida la he tenido clara, el tipejo es culpable y ojalá se hiciera justicia y que terminara como Fujimori; hay demasiados lacayos defendiendo lo indefendible y eso refleja la poca moral de la sociedad colombiana. Ha dicho la jueza aquí no se juzga a un personaje se analizan pruebas y el fallo es en derecho, ojalá lo condenen y sea la puerta para que sea juzgado por los crímenes de lesa humanidad. El tipo es un bellaco. Ojalá veamos justicia!!!!

Hola Helena. Creo que es lícita la aspiración que tenemos tú, yo y mucha otra gente. Que se haga justicia.

El comentario del señor Eduardo Velásquez Uribe, Uribe tenía que ser, lo que demuestra es un fanatismo ciego y una estúpida admiración hacia un personaje tan nefasto como lo es el expresidente y que, igual que Al Capone, ha sido juzgado por el menos grave de sus delitos y de su abultado prontuario. De todas formas lo que queda claro es que el problema no es Uribe, el problema son aquellos que sigen pensando que semejante bandido es el redentor de este país; estamos jodidos con tanto cretino.

He aprendido Eduardo, que en la gestión de las diferencias, es preciso diferenciar entre el gestor de la idea que controvertimos y el seguidor de esa idea. El uno ha construido voluntariamente su mirada con premeditación, el otro la ha asimilado, y no necesariamente en un acto voluntario. Puede haber sido sugestionado, engañado. Creo que la inmensa mayoría de nuestras creencias no las hemos adoptado con actos voluntarios. Establecer esa diferencia dota el debate de un poderoso ingrediente de humanismo. Un abrazo

Lo que nos ayudaría mucho como sociedad es que el expresidente Álvaro Uribe fuera capaz de reconocer la verdad. Por eso este juicio tiene tanto significado.

Hola Juanita. Nos ayudaría mucho como sociedad que Uribe reconociera sus crímenes, pero eso es decididamente improbable. Hay que procurar que los demás juicios por sus crímenes puedan avanzar.

Y claro que Uribe es un delincuente, y no un delincuente cualquiera, es un delincuente de lesa humanidad que ha delinquido desde las más altas esferas del Estado con total alevosía e impunidad…hasta ahora y gracias a dos valientes mujeres, la jueza y la fiscal. Y, por supuesto, “que usó las armas del Estado para masacrar e imponer el poder de una élite mafiosa y corrupta”. Nadie le ha hecho tanto daño a este desventurado país como este expresidente, y nadie lo ha exprimido tanto como él.
Masacres, desplazamientos, despojos de tierras, precarización de los ingresos de los trabajadores, falsos positivos, cooptación de los organismos de control y altas cortes, persecuciones a opositores, entronización de prácticas mafiosas en absolutamente todas las instituciones del Estado, robo descarado del erario, otorgamiento de subsidios a poderosos terratenientes (incluido él) como si fueran campesinos pobres, insultos y calumnias a altos magistrados, entrega de contratos leoninos a grandes multinacionales con grave afectación a las finanzas públicas, vergonzoso arrodillamiento a los mandatos de USA, etc, etc, …son su sello distintivo y su nefasto legado.

Hola Edgar, comparto completamente tu visión de Uribe. Quería hacer una precisión. Traté de plantearte mi visión sobre la gestión de las diferencias a propósito del comentario que hiciste como respuesta a Eduardo, y cometí un error, lo mencioné como si le estuviera respondiendo a él. Te invitaba a diferenciar a Uribe de algunos seguidores que han sido confundidos. Abrazo

Hola Alberto. Escribes: porque es bien sabido que el mundo es como cada quien lo mira.” El problema es que hay diferentes mundos. El mundo de la Democracia -así, con mayúscula- lleva ciertos de años construyéndose también por miles de personas, personajes, libros y casos. El mundo de La Justicia en La Democracia también. Eso ha hecho que el mundo de las leyes y los juicios sea mirado a travez de Los Juicios. Y este de marras ha llevado en el palco 13 años y luego de tantos años decimos “finalmente se hizo justicia”, nos guste o no “se hizo justicia” y ya no es posible decir que “se cometió una injusticia”. Quienes lo miran de otra forma les aconsejas: “vayan al oftalmólogo. Tienen sucia la mirada” Un abrazo

Hola Hugo. Cuando digo que “el mundo es como cada quien lo mira”, hago referencia a que la subjetividad determina nuestra interpretación de los hechos, y esa interpretación se construye desde nuestras creencias que son a su vez nuestras verdades. Desde mi sistema de creencias no dudo que se hizo justicia. Ojalá se creen las condiciones para juicios posteriores que aborden sus crímenes más execrables.

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