Chomsky explica los cuidadosos movimientos que se hicieron evidentes desde principios de la década de 2010, realizados por China, Rusia, el fervor yihadista, y la agitación del medio oriente. Para ese momento era impensable la victoria de Trump en 2017 y los sucesos que se desencadenarían hasta hoy. El imperio estaba enfermo de gravedad, pero no lo sabía… probablemente tendrá espasmos y hará uno que otro daño, pero su suerte ya está echada.
Por Albert Morales Gutiérrez
Ese aforismo según el cual “una crisis es un instante entre dos claridades”, toma forma de manera nítida en la debacle que viven hoy los EEUU de Trump. ¡Todo quedó al descubierto!
Ya no tiene ese triste país ni el poder ni la iniciativa mediática, para sustentar, manipular y persuadir a todo el mundo de que ellos representaban el “summun” de la democracia y el desarrollo; que sus invasiones, masacres y guerras unilaterales eran “luchas justas” en defensa del modelo occidental; que sus asesinatos selectivos, imposiciones y desmanes eran apenas “daños colaterales” y que ellos representaban, en fin, no solo a las “fuerzas del bien”, sino a “las fuerzas de la libertad”. No, ya no tienen esa capacidad.
Es también “vox populi”que los organismos financieros internacionales eran organismos que carecían de cualquier independencia, puesto que pertenecían a EEUU, sus ejecutivos y alta dirigencia eran nombrados por los EEUU y estaban al servicio de su política monetaria internacional.
El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), La Corporación Financiera Internacional (CFI), para no citar sino unos pocos, han sido desde siempre organismos a su total disposición y sometidos a su férula.
Los gobiernos de Europa alineados de manera abyecta con la política, con los desmanes y las arbitrariedades de USA, se arrastran hoy tras del imperio decadente y reflejan tanto su profunda debilidad como su propio deterioro.
La OTAN cuya fachada era la de una fuerza internacional, quedó desenmascarada como un apéndice del ejército norteamericano. Ya no pueden ocultar nada.
Los desafueros, errores, entripados de la administración Trump y su desesperado enfrentamiento con las otras potencias, puso en evidencia todas sus debilidades y desencadenó una recomposición de los poderes internacionales, el surgimiento de nuevas alianzas y un consenso entre los demás jugadores, en el sentido de que la hora final del imperio estadounidense ha llegado.
Antes de la crisis, la idea dominante era que los EEUU representaban el gran bastión de la “civilización occidental” y la fuerza “imbatible”, el fin de la historia. Después de la crisis es claro que emergerán otras fuerzas con vocaciones imperiales, que habrán triunfado en esa confrontación y que se convertirán en los nuevos imperios. Vivirán un periodo en el que actuarán muy probablemente en alianza y en el que tratarán de repartirse sus áreas de influencia, antes de empezar a pelearse hasta alcanzar su propia destrucción. Ese es el ciclo.
¿Cómo logró EEUU construir esa idea de “representar el bien, la justicia y el progreso” ?, ¿ser aceptado mayoritariamente como el “faro de la libertad?
Hay una historia.
Noam Chomsky publicó en el año 2016 un texto inquietante: “¿Quién domina al mundo?” (Ediciones BSA) y en él, esclarece una estrategia desarrollada en la primera guerra mundial por el Ministerio de Información británico cuyo postulado era “dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo” y, en particular, dirigir “el pensamiento de los intelectuales progresistas, que podrían ayudar a contagiar la fiebre belicista a un país pacifista”.
Lograron parcialmente su objetivo, porque hubo voces disidentes: Bertrand Russell, Eugene Debs, en EEUU; Romain Rolland en Francia; Rosa Luxemburgo en Polonia; Bertold Brecht y Karl Liebknecht en Alemania, entre otros, que condenaron esa confrontación. Voces que fueron fustigadas y perseguidas, incluso encarceladas por dárselas de “superhombres que se atreven a tratar de idiotas a nuestros generales”.
Las técnicas de la propaganda, la manipulación y la distorsión de la realidad se fueron afinando y sofisticando. Chomsky refiere atrocidades en “las guerras de los EEUU en Latinoamérica entre 1960 y 1990”, destacando en su análisis cómo a instancias del presidente Kennedy se instauró la estrategia de “seguridad interna” por parte de los ejércitos de América Latina coordinados por el Pentágono y la manera en la que Charles Maechling, que dirigió esta operación entre 1961 y 1966, exacerbó “la voracidad y la crueldad de las fuerzas armadas de estos países”, mientras se promocionaba la épica de las luchas por la libertad.
Menciona, entre muchas otras, acciones como el golpe militar en Brasil, el golpe de Pinochet en Chile, y “la más brutal de todas las dictaduras en Argentina”. También lo ocurrido en Centroamérica, el asesinato del arzobispo Oscar Romero y la manera como “la teología de la liberación iniciada en el Vaticano II, fue derrotada con la ayuda del ejército norteamericano”. Los medios aplaudían los triunfos contra el comunismo internacional. ¡Nos han salvado!, decían.
El texto incluye, desde luego, el desafuero de los paramilitares en Colombia que “a menudo, actuaron en estrecha colaboración con el ejército financiado por los Estados Unidos”.
Esa enajenación con “los defensores de la democracia”, que lo distorsiona todo, se ve reflejada en la manera como la opinión pública fue moldeada para convertir “pecados atroces” en acciones heroicas.
El asesinato cuidadosamente planificado de Osama bin Laden en Pakistán (hicieron incluso una película) cuyo cadáver fue lanzado al mar sin haber mediado juicio legal, como el que hicieron por ejemplo a los criminales de guerra nazis, fue no solo aplaudido por la gran prensa, sino calificado como una acción “justa y necesaria”. La orden, como todo el mundo sabe, fue dictada por otro ¿”campeón de la democracia”?: el presidente Barack Obama.
El libro es concluyente. Refiere un desencanto general que empieza a evidenciarse precisamente hacia el 2010, con “un clima de irritada impotencia al comprobar que el poder real para influir en los acontecimientos se ha desplazado en gran medida de los líderes políticos nacionales (que en principio al menos, están sujetos a la política democrática) al mercado, las instituciones y las corporaciones, de acuerdo con la doctrina neoliberal…”. El genocidio en Gaza es una prueba contundente, hoy.
Chomsky explica los cuidadosos movimientos que se hicieron evidentes desde principios de la década de 2010, realizados por China, Rusia, el fervor yihadista, y la agitación del medio oriente. Para ese momento era impensable la victoria de Trump en 2017 y los sucesos que se desencadenarían hasta hoy. El imperio estaba enfermo de gravedad, pero no lo sabía… probablemente tendrá espasmos y hará uno que otro daño, pero su suerte ya está echada.

18 respuestas a «En estado terminal…»
Si Alberto, la hecatombe ha iniciado en todos los niveles de los poderes politicos, tanto allende los mares como en nuestros patios nacionales sólo basta ver los apoyos dinamiteros que se brindan unos partidos con otros, las miserias intelectuales que se ofrecen a salvar el país…
Somos testigos de un evento expectacular en todos los niveles…
El imperio con pies de barro está frente a nosotros ..es hora de regresar a la poesía
Sasánida, al canto de zoroastro…!
Hola Eduardo, muchas gracias por tu lectura y comentario. Creo que estamos siendo testigos de un derrumbe de grandes proporciones.Los espíritus invisibles, sobre todo los espíritus malos, parecen exhaustos… abrazo.
Todo presidente cree ser mejor que otros; así sean azules o rpjos. El caso es constatar que la bipolaridad no es lo mismo que la Polarizacion.
Hola Juan. Muchas gracias por leer y comentar. Abrazo.
Lo que para mí es palpable es la hecatombe grotesca en la que ha caído la izquierda mundial, no producen nada, aparte de muertes, robos, violencia, adoctrinamiento arbitrario, ya la humanidad no les cree, hammas atacó a Israel y obtuvo su respuesta, solamente ellos son los culpables de todos sus conciudadanos muertos y sufriendo, cada paso de la izquierda es un fracaso para sus pueblos y uns acumulación de riquezas para sus líderes. La izquierda estaba llevando a estados unidos a cargarse de problemas y ahora están limpiando el país por ata retomar su rumbo.
Hola Omar, muchas gracias por leer y participar. Me parece aterradora tu visión, particularmente de cara al tema de Palestina y la franja de Gaza
Alberto hace muchos años leí que el imperialismo era la fase final del capitalismo y es lo que en tu articulo está descrito de una manera casi fotográfica y muy pedagógica para quien todavía tenga dudas
No hay manera, Hernán, de que la economía de mercado pueda perdurar indefinidamente.
Alberto hace muchos años leí que el imperialismo era la fase final del capitalismo y es lo que en tu articulo está descrito de una manera casi fotográfica y muy pedagógica para quien todavía tenga dudas
Hola Hernán. Me alegra verte por aquí. Si esa frase es un axioma. Un abrazo
No me da pena decirles que apoyé a Trump con todas mis fuerzas en su primera presidencia, como no me da pena decirles que la segunda es vergonzosa e inmoral. No como algunos aquí, que viendo el desastre y lo ruinoso de este mal gobierno, lo siguen apoyando y pidiendo su reelección. Si que hay mucho apátrida y vende patria que por un miserable tamal, vende su conciencia.
Eduardo hola. Gracias por tu lectura y comentario. Tienes coraje y honradez. Eso no hay con qué pagarlo.
Lo que apenas algunos sabían, hoy es voz populi. Los poderosos hablan de libertad, mientras la niegan; de democracia, mientras la combaten y corrompen; de honorabilidad, cuando son asesinos. Por qué en el proceso de paz con las FARC no se habló de lo hecho en Colombia con la teoría de la Seguridad nacional y el papel de Estados Unidos en la guerra contra la nación y la economía?
Hola Gabriel. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Tienes razón. Parte del drama del mundo actual es que la gente no se hace preguntas.
A ver si no me enredo. El materialismo histórico propone entender lo social como un organismo sistémico conformado -a grandes rasgos- por tres subsistemas que se relacionan y garantizan su dinamismo. Son: el subsisten pensante, el subsistema sujeto y el subsistema cuerpo. El etnólogo francés André Leroi Gourghan lo comparo con el organismo humano: cabeza, cuerpo y extremidades. Las cosas así, habría una cabeza que construye para su funcionamiento, un sujeto construido convenientemente y un cuerpo que les brinda herramientas materiales. Esta forma de entender un sistema tecno, político económico implicaría la construcción de un micro capitalista y ahora un micro neoliberal. En Colombia este sistema se complico al unirse con la construcción de un microtraqueto. “Todo se vende y todo se compra”, “construyamos microemprendedores”, “lo importante es ser buen competidor”, “mijo, haga gamba, si puede legalmente, si no, haga gamba”, “plata es plata hermano, no pregunte”. Alberto no se ni para donde voy. La desgracia de un país no puede entenderse si no hay desgraciados que lo construyen.
Ja,ja,ja, ibas muy bien Hugo. A mi juicio, estás explicando la “expansión” de las ideas y perfiles que rebasan ya las categorías planteadas por Marx y por Engels, categorías nutridas en lo fundamental por todas las variables de la delincuencia, la inconsecuencia, la truhanería, y que constituyen hoy los “soportes” de las nuevas patrias. Abrazo agradecido.
Mientras no borremos a Hollywood de nuestro cabeza. Mientras sigamos creyendo que lo más “In” es ir a Miami o comprar el día del Black Friday o en el San Valentine’ s Day. Mientras todo este Sold Out o fitness o My Wedding day…
Las cosas de Vicky siguen moviéndoseeeee….
No hay nada qué hacer. El imperio sigue, así China les fabrique baratijas y pulidoras.
Hola Juan Fernando. O, de repente, la alienación toma la forma de festivales de dragones y el año de la serpiente es, por estos lados, el año de las nuevas baratijas y pulidoras. Gracias por leer y comentar. Abrazo