Me niego con todas las fuerzas a resignarme a ese diagnóstico. Si nos resignamos y cedemos a la idea perversa según la cual, ya no hacemos parte de una sociedad que se crea capaz de transformar las cosas, capaz de inspirarnos a construir unas vidas dignas de ser vividas para cada uno de nosotros y para nuestros semejantes, todo se habrá perdido.
Por Alberto Morales Gutiérrez
Se vale estar confundido.
En medio del desorden de este mundo, es entendible carecer de respuestas ante hechos que nos circundan; ante contrastes de los que somos testigos, pero en los que no hallamos explicación. Son fenómenos que nos rebasan porque, finalmente, parecieran carecer de significado.
Déjeme le narro este contraste.
Un amigo me envía por WhatsApp un video poderoso grabado desde un tren en movimiento, en Australia. Se puede ver, en una larga toma de ese recorrido, la presencia de una multitud interminable que se moviliza en medio de la lluvia rechazando el genocidio sionista en Palestina (es un mar de paraguas abiertos). Hay banderas y pancartas que expresan la indignación. Ocasionalmente, un grito desgarrado acompaña la denuncia. Es una imagen conmovedora. La comparto.
Horas después, me llega un video diferente remitido por otro amigo. Se trata de un plantón que rodea el Guggenheim en Bilbao. Miles de personas están tiradas en el suelo de las vías de acceso. Algunas sentadas, cubiertas con mantos. Se ven niños, jóvenes y ancianos. Hay, en esas calles, una muchedumbre que rechaza el genocidio en Gaza. También lo comparto.
Existen multitud de videos que registran movilizaciones a lo largo y ancho de los cuatro puntos cardinales. Movilizaciones realmente masivas, incluso en el Japón. Todas las grandes capitales del mundo y ciudades intermedias y universidades, se revisten con el fervor de la protesta. Las imágenes circulan por las redes.
Muy pocas, realmente pocas, se registran en los medios tradicionales. La prensa y la televisión parecen ser testigos sordos, ciegos y mudos en estos tiempos aciagos.
Pero ocurre que estas movilizaciones no generan nada, no ocurre absolutamente nada. Netanyahu, impasible, no se detiene. Cada minuto que pasa aprieta más las tuercas, comete nuevos excesos, abusa más, asesina más, derrama más sangre inocente. Arrasa con todo, no respeta pinta. Quien se atraviesa se muere. Ni periodistas, ni soldados “amigos”, ni aliados. Su impunidad es total y es impúdica. Las movilizaciones que se realizan a lo largo y ancho del mundo, lo tienen sin cuidado.
Lo que acaba de protagonizar en Doha es execrable. Acepta, a instancias de EEUU, un diálogo con Hamás para negociar un cese al fuego. Acepta que ese diálogo se realice en Catar. Una vez en Doha, se evidencia que la negociación fue una trampa, pues Netanyahu tenía previsto un ataque matrero para aniquilar a los negociadores de Hamás.
Destaca el genocida en la comunicación oficial, que fue un “ataque dirigido con municiones de precisión”. En el operativo participaron 15 aviones de combate. Los hechos se dieron en una zona residencial. Entraron al territorio de Catar como Pedro por su casa. Mataron a seis personas, incluyendo un funcionario catarí. Los negociadores se salvaron.
La reacción internacional contra este acto aleve de terrorismo de Estado que, según la BBC “deja a la diplomacia en ruinas”, ha sido una reacción blanda. Trump, fiel a su estilo, dijo que no estaba “contento” con lo que había ocurrido. El reino de la impunidad se ha instalado.
De manera concomitante, Nepal, en Asia del Sur, vivió una agitación social intensa, con movilizaciones gigantescas lideradas por los estudiantes, que terminaron con la caída vergonzosa del primer ministro Sharma Olí, un político de “izquierda”, de orientación maoísta, que instauró un régimen de corrupción, nepótico y dictatorial, en contubernio con el Partido Comunista Nepalí.
En medio de una virtual guerra civil no declarada y un descontento creciente, la situación se tornó insostenible cuando Sharma Olí decidió cerrar todas las redes sociales. Esas plataformas se habían negado a registrarse ante el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de la Información.
Trató de neutralizar las protestas disparando a los manifestantes. 19 personas fueron abatidas y, en las principales ciudades del país, la reacción fue masiva, total, contundente. El gobierno “cayó”
Hace unas pocas horas, Sushila Karki, expresidenta del Tribunal Supremo, se convirtió en la primera mujer en dirigir ese país. Tanto las movilizaciones, como la caída de Sharma, la represión, los muertos y la llegada de Sushila, les importó un rábano a los medios y al mundo. Apenas sí pestañearon. No pasó nada.
Y entonces leo a Andreu Jaume, el filólogo, analista y editor de Palma de Mallorca, quien expone su hipótesis de la “claudicación social” y me estremezco. Expresa que en las dos primeras décadas de este siglo, la transformación tecnológica “ha creado una ilusión de participación pública, tras la que se encubre, cada vez con menor disimulo, una brutal privatización de lo que antes llamábamos responsabilidad civil…”. Y agrega: “las redes funcionan como simulacro virtual de una protesta que solo sirve para enriquecer a las grandes corporaciones – los verdaderos amos, hoy, del espacio público- pero sin causar ningún efecto nocivo, ni constituir una amenaza verdadera para el statu quo”
¡Carajo!, miro a mi alrededor y todo esto me parece una especie de dolorosa y arrogante verdad.
Sí, la denuncia del genocidio en Gaza circula por las redes, es cierto, y escribimos columnas y expresamos nuestra indignación, nos movilizamos incluso, pero el mundo económico, el mundo del poder, la industria militar, la farmacéutica, la banca internacional, los grandes consorcios, le extienden sus brazos a Israel y el universo entero se detiene, nadie se inmuta. Ese poder omnipotente del “gran hermano” de la novela de Orwell ya no es una ficción. Está aquí, tan campante.
Andreu Jaume retoma las palabras de la escritora polaca Olga Tokaczuck, premio Nobel, quien afirma que la realidad ha quedado desustanciada, “como si todo ocurriera en un ámbito de ficción”.
Me aterroriza esta idea deprimente que me sabe a derrota. Siento como cierta una definición que también aparece en ese texto: que estamos viviendo “una total y miserable capitulación civil”.
Me niego con todas las fuerzas a resignarme a ese diagnóstico. Si nos resignamos y cedemos a la idea perversa según la cual, ya no hacemos parte de una sociedad que se crea capaz de transformar las cosas, capaz de inspirarnos a construir unas vidas dignas de ser vividas para cada uno de nosotros y para nuestros semejantes, todo se habrá perdido. No sé hoy, cuál es la solución, solo sé que no podemos resignarnos.

37 respuestas a «La sádica impudicia.»
y pensara que hay gente de dice yo apoyo a israel el pueblo de Dios, y no saben lo ocurriod en 1948 ese ya no es un pueblo de Dios es un pueblo invasor ladron y ambicioso
duele la indifetrencia del mundo de los gobernantes ante este magnicidio seguri denunciando lo felicito
Gracias Jesús por tu lectura, por tu comentario, por tu visión.
Todo el mundo pide que se detenga la masacre de los palestinos y se rasgan las vestiduras, pero ninguno le pide a los asesinos de Hamas que entreguen a los secuestrados. Si éstos asesinos entregarán a los secuestrados, estoy seguro de que esto pararía la guerra y entrarían en conversaciones de paz y de la creación de un estado palestino. Eso sí, que no vayan a invitar a nuestro galáctico líder y Rey de las matemáticas cuánticas, el señor Petro, por qué ese es capaz de regalarles la mitad de los llanos orientales para que hagan su nuevo país.
Gracias por tu lectura y comentario Eduardo. No creo de verdad, que el tema se centre en la posición de Hamas de mantener retenidos a sus rehenes. Creo que la exacerbación sionista tiene un alcance mucho mayor y que su entramado con el mundo de los negocios y del poder, los ha ingresado en una nueva etapa eimperial de consecuencias impredecibles para ellos y para el mundo de hoy.
Cómo es posible que un pueblo que padeció el oprobio del fascismo permita que un modelo politico similar haga lo mismo con Palestina?
Lamentablemente el poder económico y militar está en manos de una franja lunática violenta, intolerante, fanática, racista, criminal. Lo que hoy se repudia de la sociedad alemana por cerrar los ojos ante lo que hacía su dirigencia durante la segunda guerra mundial, será repudiado y condenado mañana por el mundo entero, pueblo israelí incluido, por el genocidio que se comete contra Palestina. Pero entonces será tarde, porque habrá sido borrado del mapa un pueblo que tiene los mismos derechos de quienes hoy lo agreden impunemente. Trump y Netanyahu ganarán la guerra de las armas pero su lugar en la historia será el mismo que hoy ocupan Hitler y similares.
Hola Francisco Luis. Comparto tu mirada. Creo adicionalmente que la idea de la impunidad eterna, la impunidad total, no es viable en el mundo de hoy. Hay contradicciones, fuerzas en conflicto. El mundo está en movimieto. Los imperios de hoy se derrumban mañana. Creo que Netanyahu y sus secuaces tienen un futuro incierto. Gracias por leer y comentar.
La historia del 48, la del 58 y la de ahora en 2025 de septiembre; aturde con esas bardaridades ……que son sicumentos de historia mediática y alteraciones imprevistas….????
Tienes razón, Juan. Aturde todo esto.
Creo que ese exacto punto, esa emoción, esa reflexión es la que me inunda cuando leo muchas de tus columnas. Me abruma la “realidad” y a comparación tuya soy mas fatalista y voy perdiendo la fe en nosotros como humanidad renglon tras renglon.
Sinembargo, recuerdo el horizonte…el que siempre se aleja, el que de alguna manera he aprendido a ver y se convierte en esperanza, en que si no nos gusta donde estamos, mas allá, en el horizonte, las cosas pueden ser diferentes.
Creo que me pego de esa misma incertidumbre de no saber que hacer pero le agrego resiliencia, le agrego la frase de Eleanor Roosevelt “¿Dónde, después de todo, comienzan los derechos humanos universales? En lugares pequeños, cerca de casa – tan cerca y tan pequeños que no se pueden ver en ningún mapa del mundo.”
Ahi, justo ahi, creo que vuelvo y me encuentro contigo, y con el corazón arrugado y la mente en blanco, te escucho en mi mente: “no podemos resignarnos.”
Te amo Cata. Me gusta tenerte. Siempre me enseñas, siempre aprendo. Te abrazo…
Claro; esa rd. A.ilanaría a cualquier despre enido desinformadl
Sobre la columna dos comentarios:
1. Leí esta semana en el portal de Telesur un análisis sobre lo ocurrido en Nepal, donde la persona consultada habla que lo que allí sucedió no es cosa distinta a una “revolución naranja”, promovida por oscuros y manipuladores intereses. Contrasta esta información con lo que tú, Alberto, narras. A ti te creo. Entonces, rotular lo acontecido en Nepal como un acto fascista, me suena igual a quienes desde la izquierda siguen defendiendo la cadavérica “revolución bolivariana” o el adefesio del gobierno de Ortega en Nicaragua, una especie de desesperanza aprendida que emerge desde la izquierda y nos lleva a muchos a perder la fe.
2. Sobre el genocidio en Palestina, distinto a las manifestaciones que son contundentes en otras latitudes, da grima la actitud indiferente de los pueblos de América Latina, y en especial de nuestro país. En este caso, la desesperanza más que global es local.
Hola Willian. La pérdida de la fe es una amenaza permanente y tenemos que aferrarnos a la idea de que no la perderemos y luchar por no perderla. Tienes razón en el sentido de que en América latina en particular, las movilizaciones de repudio al genocidio sionista en América Latina son lo más parecido a la indiferencia. Pero lo doloroso es que, no obstante las expresiones en el resto del mundo, al universo del poder poco le importa.
Es cuestión de PODER.
¿Tienes el PODER suficiente para impedir que los sionistas y sus aliados neofascistas desistan del genocidio? ¿Tienes el PODER para impedir eso de “que somos los hijos favoritos de Dios y ustedes palestinos de mierda son nuestros esclavos y su tierra es nuestra y por lo tanto los exterminaremos como debimos haberlo hecho hace dos mil años?” ¿Tenemos el poder para hacerlo? Si no lo tenemos, todos los desfiles y manifestaciones en favor de Palestina serán solo una gran venta de banderines y pendones con un grito que se ahoga en la garganta…
Recuerda lo que muchos de los que considerábamos nuestros amigos dicen refiriéndose a los palestinos:
“¿Por qué se quejan si ellos fueron los que empezaron?”
Así están las cosas. No hay caso. Te sugiero conserves tu manadita de amigos con los que puedas conversar con tranquilidad.
Un abrazo.
Gracias Juan Fernando, por leer y comentar.
Tengo 85 años,desde 1946 no he visto paz,ni verdad.La mentira sigue ganando aquí y en el resto del mundo,pero todavía creo que la DECENCIA puede aparecer.Ustedes,
muchachos verán la VERDAD,la sacarán a flote.
Hola Oscar. Aunque a veces la furia de los acontecimientos aturde, como dice uno de nuestros lectores, la verdad es que hay que levantar la cabeza. No podemos resignarnos. Un abrazo
Es una realidad rampante. Yo particularmente ya estoy casi de salida, pero que espera a mis hijos y nietas? Esta es la decadencia total
Todo el mundo pide que se detenga la masacre de los palestinos y se rasgan las vestiduras, pero ninguno le pide a los asesinos de Hamas que entreguen a los secuestrados. Si éstos asesinos entregarán a los secuestrados, estoy seguro de que esto pararía la guerra y entrarían en conversaciones de paz y de la creación de un estado palestino. Eso sí, que no vayan a invitar a nuestro galáctico líder y Rey de las matemáticas cuánticas, el señor Petro, por qué ese es capaz de regalarles la mitad de los llanos orientales para que hagan su nuevo país.
Lo enviaste dos veces.
Perdón
Pedir perdón se vale.
Todo esto es un horror, Hernán. Gracias por leer y comentar.
Claro; esa rd. A.ilanaría a cualquier despre enido desinformadl
Ya vi que la repetiste, y la terminaste.
Claro; esa rda aturde y desequilibra a cualquier desprev enido y si estdesinformado. OMG !!!!! PIDA ASESORIA…..
Hola Juan. Gracias por participar.
El tema es muy complejo.
Desde luego que desestimo la barbarie, masacres, violencia, exterminio cómo lo califiquen
En visión de los DDHH no hay justificación
Sádica impudicia!!!
Pero Israel tiene sus “justificaciones “y ahí opera la razón de la fuerza
En la guerra se dice nadie gana pero si hay un vencedor
El poder militar justifica muchas razones o sino como funciona el mundo para los poderosos?
Solo por el poder económico?
Vivimos en un planeta donde la paz y la hermandad son excepciones
Hay un plan luciferino que obnubila la mente de los poderosos: No hay excusas, el león para vivir tiene que matar. Esa es la consigna
Cualquier reflexión humanista y pacifista es ignorada
Mientras no haya un verdadero cambio y transformación en el corazón de los hombres la barbarie es el “método más racional”
La diplomacia está en decadencia por que no toca el corazón sino la razón débil de los hombres. Al fin y cabo es una invención humana
El asunto es que los indefensos y mártires somos la gran mayoría que habitamos este hermoso planeta a cuenta de los bárbaros
No cree usted Dr Alberto que el cambio es más espiritual que racional?
Parece absurdo pero así es. Reconocerlo es difícil y esa es la trama de la vida
La tesis no cala en un mundo racionalista pero muy equivocados estamos
Mañana el exterminio será en cualquier punto cardinal del planeta y no valen los lamentos
Tienes razón Carlos. Debemos vivir una transformación desde muy adentro de nuestro ser. Se trata de rescatar los aspectos esenciales de la naturaleza humana. He hecho referencia a un “Proyecto Humanidad” como el acto más revolucionario que nos exige el momento actual. Apropiarnos de eso que Michel Onfray denomina “una ética pagana”.
Alberto. Respira. Inhala, exhala. Pare increíble pero tener las cosas claras dan un poco, un poquito de tranquilidad. Digo yo, a lo mejor la claridad es la que nos produce angustias. Pero mientras exista gente con público que contribuya a decir verdades y produzca respuestas también reconfortante (no todas) no todo está perdido. Columnas como la tuya son como un fosforito prendido en la oscuridad. No dejemos que se apague. Y hay que comenzar por casa. Los gobiernos tiene poder. Algunos cercanos y de casa han roto relaciones con el sionismo y emiten un veto en producir para ellos. España es ejemplo (y Petro también) de lo que hay que respaldar. NO COMPRA NI VENTA DE ARMAS A ISRAEL, NO CARBÓN, NO MÁS CON ELLOS. En estos días he leído algo semejante, que reconforta. 1.- Cineastas y actores famosos se niegan a trabajar con empresas de producción cinematográfica que apoya y comercian con Israel. 2. Firme una carta en la que se demanda la renuncia de Annaelena Baerbock a la presidencia de la Asamblea General de la Naciones Unidas. Alberto, esa demanda hay que firmarla. Vimos la foto de Duque y Gilinsky de pipí cogido con Netayau. Y resulta que Gilinsky es dueño de Nutresa y socio del Grupo Empresarial Antioqueño. Por ello YO NO COMPRO MAS: DUCALES, NADA DE NOEL,FESTIVAL,DUX,SELLO ROJO, ZENÚ, PIETRA, JET, Etc Etc. todo lo de Nutresa está manchado. No es verdad lo que dice el alcalde Fico: “plata es plata, no pregunte hermano” En las elecciones hay que votar por gente que TENGA CLARIDAD SOBRE ESTAS COSAS porque el desde el poder que se puede hacer algo. Y HABLAR Y OPINAR EL PODER.
Se va a quebrar Nutresa.
Eduardo hola. Me sorprendí, pero reaccionaste de inmediato.
Hola Hugo Hernán. Agradezco tu generosidad con estas reflexiones.Tu listado de acciones da un respiro. Estimula a no perder la espèranzae
Yo otra vez. Por algo que olvido.¿ Que dice el Papa sobre esta masacre? que yo haya leído. NADA. Y Netayau está matando cristianos
No dice nada. Para la institucionalidad eclesiástica esto no tiene nada que ver con ellos. Es la plena indolencia. Muchas gracias Hugo Hernán.
Inhumano, terrorífico y humillante el genocidio en Gaza. Sus gestores y patrocinadores, fidedignos sucesores y aprendices del nacismo, dominan las fuentes del miedo y condicionan con él a todos los que se opongan a su dominio y avaricia. El holocausto es un ensayo, a ojos vistos, de lo que a cualquier pueblo que no se someta le tocará vivir. Entre tanto, a todo ello lo llaman “los valores de occidente”. Junto al genocidio de Gaza se cocina también la destrucción de Israel, dónde puede ir un pueblo que pervierte hasta la saciedad el fundamento moral y ético de sus propios jóvenes, los soldados, que cargarán en la memoria de por vida todo lo que han hecho, porque así se los obligaron. La Segunda Guerra mundial sirvió para transferir de Europa a Estados Unidos el nacismo puro, ejercido ahora, como ayer, implantando la violencia, la destrucción y la muerte, eso sí, en nombre de la Libertad, como lo pronosticó Bolívar que lo harían. Bajo el nombre de la Unión Europea, en manos de una élite más que indolente, se cuece el resurgimiento del imperio alemán. Dice el Primer ministro de Alemania: “Tenemos a Israel para que haga por nosotros el trabajo sucio”. El presidente Petro rompió relaciones con Israel, a él mi beneplácito.
Hola Gabriel Jaime. Muchas, muchas gracias por leer y comentar. Tu reflexión refiere variables aterradoras. Me impacta en particular el impacto en los jóvenes soldados y oficiales que cargarán el resto de sus vidas con la carga de esa masacre y sus excesos.