“No se nombra sin razones ni consecuencias. Todo nombre representa misteriosamente la cosa nombrada. Hoy no podemos aceptar la afirmación de Shakespeare de que, bajo otro nombre, la rosa tendría el mismo grato aroma; posiblemente tendría la misma apariencia, pero no sería exactamente lo que ha llegado a significar la rosa, cosa y nombre”
Por Alberto Morales Gutiérrez
El comediante que imita, con singular solvencia, las alocuciones de Gustavo Petro, se llama Jhovany Ramírez. “Jhovanoty” es su nombre artístico. El hombre confesó, en una entrevista reciente, que recibe con regularidad las diatribas indignadas de los petristas pura sangre, que lo acusan de ser no solo un derechista de “raca mandaca”, sino un “agente de la oligarquía”. Jhovany dice que no, que él es un profesional del humor y de la sátira. Explica cómo los relatos, el tono y los gestos del presidente, ofrecen oportunidades excepcionales para la parodia, y ruega porque el próximo mandatario o mandataria, sea quien sea y venga de donde venga, tenga unas narrativas, un tono y unos gestos tan “generosos” como los de Gustavo Petro, para que él, Jhovanoty, pueda seguir haciendo su trabajo. Creo que, desde los dictados de su profesión, el hombre expresa una aspiración lícita.
Ese tono, esas características particulares que identifican a Gustavo Petro, facilitan la labor del comediante, porque se trata de un tono, unos gestos y unas narrativas altamente teatrales. Petro está, siempre, interpretando un papel.
Así, todo en él busca desencadenar en sus audiencias y en sus públicos, un efecto mayestático. Me refiero a ese adjetivo que define lo majestuoso, lo solemne, lo imponente; todo aquello que quiere “proyectar lo pomposo”.
Observe usted la manera que tiene de tomar el lápiz, los silencios premeditados entre palabras, el alargamiento de las eses al final, la inclinación de la cabeza, el movimiento de los ojos… nada es dejado al descuido teatral. Su problema es el grave descuido en los contenidos, pues estos terminan derrumbando la pretensión inicial y lo precipitan por los abismos de la ignorancia, de la incongruencia e, incluso, de la ordinariez.
El personaje que Petro interpreta tiene una obsesión con “la sabiduría”. Quiere reflejar que su conocimiento es infinito, que no hay asunto que le sea extraño. “Domina”(?) temas que van desde la física cuántica, pasando por la literatura universal, la historia antigua y moderna; toda la filosofía existente desde el principio de los tiempos, el transporte intercontinental, la geometría sagrada, los más laberínticos caminos de la macroeconomía, en fin, ¡todo!
Tal pretensión acrecienta, desde luego, el margen de error
Por eso Jhovanoty se luce cuando en una de sus imitaciones, el personaje de Petro analiza a “Betty la fea” desde la profundidad de su conocimiento infinito, y la gente se desternilla de la risa. Todo el acto es asombrosamente verosímil
El pasado 15 de septiembre, en el Consejo de Ministros, Petro dijo que él sí lee la Biblia, pues le parece un buen instrumento de “investigación y análisis”. A partir de su conocimiento en el tema bíblico, dijo que SEM era hijo de Abraham. Alguien muy valiente se atrevió a decirle que era de Noé y, entonces él recuerda: “ah, sí, el del arca!”. Afirma entonces que el hijo de Noé tuvo dos hijos: Caín y Abel (¿?¡!) (se dispone a explicar la genealogía, pero el rumor es general) Petro entiende que se enredó y concluye: aquí lo que cuenta es que SEM es antes que Abraham (nadie sabe para donde va el discurso) y entonces de nuevo se descarrila, porque conecta con el hecho de que como SEM nació en los tiempos del diluvio que “parece que sí existió” , es por ello que SEM es el padre de los árabes, los judíos y los hebreos y, claro, de los cristianos (porque han de saber que “Jesús fue judío, nacido en Palestina y cristiano…”) se queda inmutable confundiendo etnias, grupos etno-religiosos y religiones, para concluir que “solo son semitas los judíos, los que hablaban la lengua de Noé, hasta que la Torre de Babel llegó…” y agrega: “son semitas los pueblos que hablaban la lengua de SEM…entonces, ¿yo qué clase de antisemita soy? ¡Bruto ese parlamentario!”. Él siente, asume, piensa, concluye, que ha sido claro como el agua en su “explicación”. De otro lado, nos quedamos sin saber quién es el parlamentario al que alude.
Es la misma dialéctica “majestuosa” que exhibe cuando anuncia que “nadie que sea negro me va a decir que hay que excluir a un actor porno” , o que “las razas son como perros en celo”.
En ese mismo Consejo de Ministros hizo referencia al Bryan. Dijo que “a los muchachos perdidos en la vida yo los llamo Brayan. En todo barrio popular hay un Brayan, que se lleva las mujeres quien sabe a qué y después las deja embarazadas…”
Concluyó que “los Brayans son hombres vampiros porque en la sociedad hay hombres y mujeres vampiros, codiciosos, que no protegen a la mujer y a sus crías”. El estigma fue total.
Arturo Uslar Pietri (1906-2001) el escritor y político venezolano, reflexionó alguna vez sobre el nombre y la identidad de América Latina. Afirmó que el nombre forma parte de la identidad, de manera tal que “lo que no tiene nombre es como si no tuviera ser”.
Los estereotipos, para que se configuren, tienen que ser nombrados. Petro relató un estereotipo. Habló de los miembros de un grupo social, los pobres, los que viven en el barrio popular. Y generalizó a través de Bryan un comportamiento social: muchachos perdidos en la vida, que abusan de las mujeres y que son vampiros, codiciosos. Así, los analistas de los estereotipos concluyen que, quienes son dados a estereotipar, asumen que “las personas que forman parte de ese grupo social son iguales en algo”. Una barbaridad, desde luego.
El abordaje narrativo con el que Petro sustenta a Bryan es prejuicioso evidentemente. Refleja una actitud hostil y desconfiada hacia algunas personas que pertenecen al colectivo de los pobres, por el simple hecho de pertenecer a él. Ese prejuicio no considera que, en el mundo del capital y del poder, hay también quienes se llevan a las mujeres sabiendo a qué y las dejan embarazadas. No, no lo considera. Tampoco considera que por estos lados abundan los vampiros.
Se ha documentado que prejuicios y discriminación son dos conceptos que van muy ligados y que podrían llegar a ser confundidos.
El agresivo relato de Petro ubica la tendencia a poner nombres extranjeros a los niños y niñas, que se ha extendido a lo largo y ancho de América Latina, como una especie de reflejo de la ignorancia de los pobres, y borra de un tajo todas las reflexiones que, precisamente desde las fronteras de los estudios progresistas y las posiciones de izquierda, lo han esclarecido como un reflejo de la dominación cultural de los EEUU en estos países. Un reflejo de la pérdida de la identidad cultural. Hay chicas que se llaman Usnavy, por la US Navy, o Meylin que era el nombre de una carne enlatada.
Hay quienes leen también en esos nombres, actos de rebeldía contra la uniformidad, como ocurrió en la Cuba de los años 70 cuando la letra Y empezó a vincularse a todos los nombres: Yanisey, Yumilsis, Yumara, Yosbel, Yadel, Yulieski, Yovel.
La indignación actual de los múltiples y diversos individuos que llevan el nombre de Bryan, su reacción a la prédica aporofóbica de Petro, le da la razón a Uslar Pietri: “Alguna oscura o impenetrable relación hay entre el nombre y la cosa, como lo saben los filósofos de la lingüística, que, en los últimos años, se han esforzado en penetrar el misterio del lenguaje y la indudable correspondencia del nombre con el objeto. No es mero azar o capricho, nombrar algo sin que se cree o se revele una poderosa relación entre nombre y cosa. No se nombra sin razones ni consecuencias. Todo nombre representa misteriosamente la cosa nombrada. Hoy no podemos aceptar la afirmación de Shakespeare de que, bajo otro nombre, la rosa tendría el mismo grato aroma; posiblemente tendría la misma apariencia, pero no sería exactamente lo que ha llegado a significar la rosa, cosa y nombre”. Pero claro, es de suponer que todo lo que dijo Uslar Pietri, a lo largo de su vida, debe ser sabido ya por el personaje de Petro.

24 respuestas a «¡Brayans de todos los pueblos y ciudades, uníos!»
Más claro no se puede.
Un abrazo Eduardo. Me gusta siempre verte por aquí
Bueno Alberto vamos por partes que hoy su columna da para varias rondas…
Lo de los relatos bíblicos y los personajes aquellos desde Noé esta desde du origen falseado porque sin dudas es un plagio monumental trans histórico y de requiere un profundo estudio para poder hablar con propiedad.
El Petro al igual que el Brayan son figuras orgánicas temporales que aparecen a raíz de eventos mediáticos ó políticos que ocurren esporádicamente y encarnan comportamientos atípicos y exóticos pero que no alcanzan el grado de Arquetipo.
En cuanto al asunto de lo mayestático en los dicursos de Petro esta un poco exagerada la afirmación porque para lograr eso se necesitan las audiencias emocionadss y absortas bajo poderosos efectos de luz y sonido ritmico con claros síntomas de arrebato místico… cosa que aún no se ha logrado. Claro que se prentende desde la presidencia pero las audiencias no tiene lo que se necesita.
Y finalmente y mas importante es resaltar que el humor y la paródia son elementos muy poderosos en el campo de batalla politico y deben ser protegidos defendidos y aceptados como el fiel de la balanza.
Hola Eduardo. Muy agradecido con tu lectura y comentario. Recogiste todas las aristas. Si creo que Petro tiene algunas audiencias emocionadas y absortas. Abrazo
El personaje es nefasto. El análisis bastante claro. Me gustó
Marthaaaaa muy agradecido de verte por aquí. ¡Me gusta que te guste!
Los líderes políticos en sus discursos manejan un trasfondo que llega a las audiencias con un fin específico; generando una reacción conforme a su alineación o no con el emisor. Verdad o mentira que diga, poco importa para el futuro del estado, pues siempre ha sido manejado por políticos que a su manera han cometido chambonadas, pero el foco de los medios no ha sido tan mayúscula como con Petro. Los Jhovanoty siempre han aprovechado y personajes como Petro seguirán apareciendo, así como Mileis, Trump, Ortegas ….. Será que estos hechos de gobierno son los que hay que resaltar, si es por la libertad de expresión, bien.
Hola José. Muchas gracias por leer y comentar. Creo que el tema de la Biblia y lo de Brayan no son hechos de gobierno. Son el reflejo del estilo de comunicación del gobernante, que él mismo convierte en noticias cuando el contenido del relato es equívoco, escandaloso o impertinente. Los aciertos y los desaguisados de los personajes públicos son de dominio público. Un abrazo.
La columna de hoy es especialmente jocosa refiriéndose a Petro.
Y siempre que oigo al Sr de marras en sus alocuciones nocturnas más que indignación me da risa y desde luego sorprendido por un Presidente tan culto como un ” Enciclopedista”.
Es un personaje singular y debería estar en un stand up comedy . Sin duda le iría bien a Gustavo ” Brayan”
Tanto que critica y estigmatiza a la oligarquía Colombiana y termina haciendo lo mismo con su clase ” progre”
Definitivamente es un embaucador y/ o vendedor de humo!
Hola Carlos, muchas gracias por tu comentario y tu lectura. Creo que la excesiva improvisación en sus relatos le està haciendo mucho daño a Petro.
Cada vez se le nota más al personaje la muerte de neuronas. Es patético. Y doloroso para el país tener como presidente a alguien como Petro. Si, Alberto, se da ínfulas de emperador, y creo que se cree su relato, que es lo más triste. Y así, con esas “sabiduría” maneja el país, que con razón va a la deriva. !cuándo terminará esta horrible noche!
Hola Piedad, muchas gracias por tu lectura y comentario. Pienso como tú, el hombre está convencido del papel que interpreta.
Hola Alberto. Iba a decir muchas cosas pero los anteriores comentarios especialmente el de Eduardo Martínez ya dijo todo. No hay para qué repetir. Lo que no tengo claro es que no sé al fin para donde vas, qué quieres argumentar (no encuentro ningún argumento distinto a que no te gustan las aplicaciones de Petro). Yo creo que en las actuales circunstancias del país no vale mucho ir por las ramas echando “vainazos”. Y sí. Petro en las alocución es mete mucho la pata. Pero -ojo- el problema de Colombia no es Petro.
Hola Hugo. No sabes cómo agradezco tu lectura y comentario. No, no escribí esta reflexión en la lógica del “vainazo”. Asumo por el contrario que es un tema transcendental porque en la actitud de Gustavo Petro anida una manera de mirar y de asumir el mundo que tiene, decididamente, un impacto sobre su gobierno, la vida del país y la vida de nosotros… ¡abrazo!
Sí, se descachó e hizo el ridículo, en otras palabras: hHabló mierda, así muchos sicarios se llamen Brayan Alesis o Yon Edison o Esloder y las “mamis” Jilary Andrea o Melani ( no Melany ni Hillary). ¿A que mamá se le ocurre poner a una hija Flor Yurladys? Obviamente a una mujer del pueblo generalmente mal educada y pobre. Una innegable realidad. También bautizar a los hijos Youner Fabian u Onedollar.
Cuando veo que en la administración pública hay uno de estos muchachos con poder político siempre me pregunto ¿Cuánto se habrá robado? y no es por el nombre, sino por que nacieron con el resentimiento del hambre y entran al desquite generalmente con contratos de mediana valía, los grandes son para las élites: los Guillermos, los Luis Carlos, los Mateos o los Tomasitos.
Giovanotty últimamente esta pegado de las SSSssss de Petro…ya los otros estigmas humorísticos no le sirven.
Después de las galaxias petristas, de sus giros cuánticos y sus imprecisiones bíblicas, cambié de canal y lo escuché mientras entregaba otras 2.800 hectáreas de tierra fértil a los campesinos e inauguraba la nueva sede de la Universidad industrial de Santander. Al terminar repasé mentalmente los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, también el problema de Abraham con Agar y el odio de Sara por Ismael y aburrido me dije: Hermano. que cosa más complicada!
Hola Juan Fernando, gracias por leer y comentar. Qué cosa más complicada.
Jhovanoty ni es comediante, ni es humorista, ni es solvente en cuanto a nada, es un pobre pendejo cuyas “imitaciones” de Petro dan grima. Quien malgaste el tiempo escuchando a Jhovanoty es porque es un Brayan.
Hola edgar, gracias por pasar por aquí, por leer y comentar. Hombre, tengo que decirte que lo más importante en la vida, es no perder el sentido del humor.
El buen sentido del humor es algo que nunca me abandona…y el sarcasmo, tampoco.
Me alegra Edgar. Si perdemos el humor la solemnidad nos inundaría. Abrazo!
Totalmente de acuerdo, un espíritu iconoclasta,como yo lo soy, desdeña totalmente la solemnidad sin dejar de ser respetuoso.
A pesar de su inocultable animadversión hacia Petro (y la de muchos otros que aquí opinan) debo decir que la columna y los comentarios son muy interesantes y lo felicito por su aporte al pensamiento crítico.
Agradezco mucho, de verdad, este estímulo tuyo, Edgar.
Pues yo debo ser poco dada al sarcasmo y al humor de esa clase, me parece que Petro tiene muchos defectos pero dice muchas verdades, yo lo oigo y no veo mucha diferencia en mi modo de pensar. Les recomiendo la entrevista de Juan David Correa a Pablo Bohórquez y ahí seguramente verán porque yo no disiento del progresismo y perdonen si soy mamerta
Hola Helena. No tienes nada de lo se tenga que perdonar. Escuché con interés genuino la entrevista a Pablo Bohórquez, un ser humano excepcional. Su vida es toda una lección de humanismo. David Correa, con muy buen juicio, define la manera de pensar de Bohórquez en la lógica de la “parresía”, esa expresión griega que sintetiza el pensamiento crítico. Mira que el mismo Bohórquez confiesa que cuando dice cosas sobre Petro o el petrismo que le gustan a sus seguidores, recibe aplausos y que cuando expresa sus inconformidades con posiciones del mismo sector le llueven los insultos y las críticas. Todo esto tiene que ver con el ejercicio del pensamiento y de atrevernos a pensar. Siempre agradezco tu presencia por estos lados. Un abrazo.