Por Alberto Morales Gutiérrez
Mientras Einstein planteó la relatividad del tiempo, la filosofía ha sido dada a no creer en el tiempo a secas. Habrá observado usted que, por el contrario, a la filosofía le gusta hablar de “los” tiempos. Los matemáticos, tan divertidos siempre, hablan de la “exactitud” del tiempo y, en la sociedad contemporánea se ha entronizado la idea de que no hay tiempo para nada.
El tema del tiempo es que, sin él tener la culpa, lo han “ideologizado”, lo han convertido en una creencia, tal vez la más abstracta de todas.
El tiempo ha sido apropiado indebidamente por la política y por la economía. Aunque para expresarlo de manera más correcta, debo decir que ha sido apropiado indebidamente por los políticos y por los economistas, por la gran mayoría de los políticos y de los economistas. Se me ocurre, además, que tal apropiación indebida les va a salir muy cara, terriblemente cara.
Tal vez, la muestra de esa ideologización del tiempo y de esa apropiación indebida, la está dando de manera poco original, el muy andrógeno ganador de las elecciones en Colombia, el señor Abelardo de la Espriella. Su posición frente a la cultura es, por lo menos, una prueba reina.
Es comprensible que esto ocurra, porque el varón en referencia es extraordinariamente dado al mundo fashion y poco, muy poco, decididamente poco, al universo de la cultura y, desde luego, muy poco al tema del pensamiento.
Hay unas subjetividades en la percepción individual del tiempo que son francamente mágicas. Si son, por ejemplo las 9:55 de la mañana y usted se encuentra a 15 cuadras del lugar de su cita médica de las 10, entonces el tiempo empezará a transcurrir a velocidades fantásticas, pero si no tiene usted ningún afán, ese mismo tiempo transcurre muy lentamente.
A propósito de los fanáticos del fútbol, no hay tiempo más eterno que los cinco minutos finales de un encuentro cuando tu equipo está ganando por un tanto. No olvido a un locutor que describía las jugadas de Colombia mientras gritaba desesperado “¡corre reloj, corre reloj!”
Se ha esclarecido que los tiempos de la historia no son los mismos tiempos de la moda, ni los mismos tiempos de la actividad jurídica. Los tiempos de las redes sociales no son los mismos tiempos del juego del ajedrez.
Una de las más lúcidas definiciones del tiempo la encontré en “Cosmos”, afirma que “mientras no hablemos de él, sabemos lo que es, pero no somos capaces de saber nada si nos interrogamos sobre lo que es”.
Fue a propósito de la cultura y la testosterona de Abelardo, que pensé en la palabra contratiempo, una palabra que, como muchas otras, es polisémica, tiene muchos significados.
En la música, por ejemplo, el contratiempo está asociado al ritmo, como un sonido que emerge en los tiempos débiles del compás; y está asociado al pulso, esa nota que va en contravía del golpe principal de la música. En la vida, es un suceso inoportuno, que obstaculiza.
Creo que para efectos de esta reflexión sobre “la batalla cultural” de Abelardo, puede usarse en todos los sentidos.
Estos políticos de hoy tienen, todos, la obsesión de cambiar su mundo de un tajo. Asumen que pueden hacerlo fácil en el lapso de su período y, como el tiempo nunca les alcanza para su monumental tarea, tienden a declararse dictadores, para dedicarle a esa “misión”, lo que les resta de vida que, mirándolo bien, aunque sea una vida larga, es muy poco tiempo.
Vana ilusión.
Su batalla cultural es muy puntual, emula con la pretensión que se ha instalado en gobiernos recientes: Trump, Milei, Meloni. Ellos y ella, junto con Abelardo ahora, quieren “librar una batalla por los valores alrededor de Dios, la familia, la nación y la identidad”. No son muy originales. Es la misma batalla que emprendió la Iglesia católica el 22 de junio del año 1622 de Nuestro Señor (hace exactamente 404 años) a instancias del papa Gregorio XV, cuando se creó “La Propaganda Fide”, una entidad siniestra encargada de difundir y defender la fe cristiana, utilizando todas las herramientas existentes y todas las formas de lucha. Perdió.
Fue la respuesta al Renacimiento, que tomó forma primero en Florencia, por el año 1400 de Nuestro Señor, 200 años antes. Para 1789, la Revolución Francesa se declaró triunfante. El oscurantismo empezaba a ser definitivamente sepultado. Los fanáticos no solo tienen problemas de comprensivo, tampoco aprenden.
Ahora, la verdad es que aunque esa no es una batalla cultural propiamente dicha, y es una batalla con la intención de perpetuar unas creencias, algo tiene que ver con la cultura. Me explico:
Michel Onfray afirma que, desde el punto de vista de las “homofonías”, cultura, culto y agricultura tienen una relación profunda. Se trata de las relaciones existentes entre el saber, los dioses y los campos. Hay en las expresiones de la cultura, invocaciones a los dioses paganos, -dice-.
Contrario a la idea de propiciar una cultura confesional, capaz de eternizar una idea inamovible y protegerla con la espada; la cultura como “banquete epicúreo” es un ejercicio pagano de alegría, libertad, sensualidad, que propicia los ambientes de cambio y la construcción de conocimiento. No es en sentido figurado que se atribuya a la cultura “el cultivo del alma”.
Toda batalla cultural concebida para imponer una sola idea, una sola visión del mundo, además de ser una torpeza de grandes dimensiones, es una obsesión por la quietud, por el dejar estar, por la verdad impuesta. Allí ya no habitan la imaginación, la creatividad, la inventiva, el conocimiento. Todo desaparece. Es tal vez a Gilles Clément a quien se atribuye esta poderosísima conclusión: “sería el triunfo de lo más bajo…queda libre el camino para dejar hablar en voz alta a la bestia que hay en el hombre”.
Antes de Trump, otros lo han intentado. Antes de Abelardo muchos otros han fracasado. Su intención es detener el tiempo, pero el tiempo avanza aún en contra de su voluntad.

16 respuestas a «La cultura en contratiempo»
En realidad creo que la llegada de Abelardo al máximo empleo publico disponible ha sido una fantástica Epifanía..!!
El representa un numero de colombianos poderosos que insistíamos en desconocer, en barrer bajo la alfombra. El tiempo finalmente nos ha mostrado..( no demostrado) que a nuestro lado latían vivas las pasiones de la edad media, de aquellos tiempos en que los señores feudales mandaban a azotar y desterrar a aquellos que no eran de su agrado…si señor, como solían decir en los años 60 ..(otros tiempos), su señoria el excelentísimo señor presidente de la republica de colombia representa a todos los colombianos y es por ello que el tiempo se ha detenido y vamos felices a entrar en aquella romántica época en la que a las indias patirrajadas se las golpeaba en la cocina y debían guardar silencio, que los camiones del ejercito salían a hacer redadas para capturar jovenes remisos ( me imagino que ahora con la moda también van a atrapar muchachas) y llevarlas a la brava a prestar servicio a la patria…esos tiempos son otros y los cuchos debemos ser respetuosos y sonreir frente a esos nuevos tiempos.
Me intriga saber como van a reaccionar los jovenes fervorosos abelardistas cuando les informen en la clase de religion que masturbarse es pecado, que la virginidad se pierde automáticamente sólo con el pensamiento morboso justamente cuando las imágenes de sus celulares les muestran imágenes quirúrgicas del cóito.
Definitivamente son otros tiempos muy interesantes gracias a la divina providencia..
Hola Eduardo, muchas gracias por tu divertida y razonable premonición. Lo dicho: cualquier cosa puede pasar, cualquier cosa está pasando…
que gran recorrido literario, acuñando verdades y realidades historicas, lo que entristece aun mas que la gente por no leer, por falta de culrtura soiogue permitiendo que estos siniestro personajes sigan emergiendo siglos sin aprender
Hola Jesús. Parte de su batalla es desaparecer el pensamiento. “Para qué pensar si con mi verdad basta”. Ese fue siempre el sueño frustrado de la Propaganda Fide.
El tiempo de Abelardo llegó y como sucederá está a la espera de posesionarse aún contra el querer del tiempo de sus antececesores mientras se enfrascan el tiempo de creerse mejores en sus tiempos. Cuando el tiempo pasa y solo existen polaridades y ataques de lada y lado. Que tiempos estos como otros de anteayer.
Hola Juan Eugenio. Tienen además de asumir una “lógica adanista”, están seguros de que están creando de nuevo el mundo, se asumen “originales”.
Llego el tiempo del progreso señores. Tanta libertad no sirvio sino para endeudarnos a nosotros los que pagamos impuestos en 10 reformas tributarias.
Cuales son los avances como sociedad?
Ninguno!.
Lo único que se logro con el experimento fallido fue que por todo se tire piedra y dañen lo que funciona.
Estamos esperando las verdades de las famosas estadisticas de disminución de la pobreza….
Habría que preguntarle a doña profesora donde se consiguio los medicamentos que no le dieron y como se levanto para ir a dar clase al colegio, por que los maestros fueron los que pagarom el pato.
El mejor torero siempre ha sido el que mira desde la barrera….el mejor arquero es el que dice que el se hubiera tirado para el otro lado y hubiera tapado el penalti.
Que viva Abelardo, cantante por gusto, abogado exitoso , emprendedor , y seguro buen Presidente de la nación .
El Vice ha hecho más sin arrancar que …..
Hablar y escribir es un ejercicio maravilloso, lo dificil es vender el librito.
Por eso hay gente que escribe y espera al otro pa que lo venda.
Más que relatividad hay que hablar de Prigogine y su flecha del tiempo.
La flecha ya no se puede devolver, el camino se recorrio y Colombia no es mejor que hace 4 años, es más precaria en todo, perdio su norte , el desarrollo se freno, la matrix energetica se freno pero no cambio, las vías no se hicieron y los indicadores ya no se ven en los rankins..
La flecha les salio torcida y como no tenia cola se fue al piso..
Creer que no es así, es parte del problema cognitivo de las “elites” revolucionarias.
Pero creo que el aplauso se lo lleva la que en un dia se graduo de 3 carreras ….
Jajaja!…. que circo
Hola El mismo. Bueno, estábamos hablando aquí de la visión de la cultura de tu presidente, el significado de su batalla cultural. Me gustaría conocer tu opinión sobre eso. No me siento aludido con tu excitación sobre la anterior administración, pues mantuve siempre una actitud crítica con ella y estoy de acuerdo contigo en que devolverse en el camino será siempre, un desastre.
Hola Alberto. Varias cosas: Una. Todas las semanas estoy a la expectativa de la aparición de tu próxima escritura y de qué tratará. Inclusive respondo sin siquiera saber de qué tratará. Cosas del tiempo. ¿ves? Por más que los economistas y los políticos se “adueñen” del tiempo nunca lo encierran. Por eso el tiempo que más me gusta es el metafísico y por eso leo a Borges. Dos. Una cuestión de tiempo estancado por ejemplo: “el mismo” sigue siendo “el mismo”, su cabeza está en el medioevo y de allí no ha salido. Tres. Me gusta la idea del tiempo circular (Borges). Pareciera que el oscurantismo resucita, Ahora no enseñaran constitución en las escuelas sino sagradas escrituras pero será “flor de un día” (realmente de 360X4). Seguro luego esconderán los cachos y la cola hasta nueva oportunidad. Cuatro. Hay tiempos que definitivamente no regresaran iguales. Los avances en Derechos Humanos son como el viento. Nadie puede encerrarlos.
Hola Hugo Hernán. Muchas gracias por leer y comentar. No, el tiempo es la garantía de que nada, nunca, regresa igual.
Después de ver la intromisión del Norte en las elecciones y ver la derecha latinoamericana, creo haber perdido la fe en un mundo mejor. Me sorprende el silencio de las cortes y autoridades ante tanto desmán. Tanta criticadera a lo que se acaba y tanto silencio a nombramientos como el del señor que pide periódicos para limpiarse el jopo y eso es simple paisaje! De verdad alucino con tanta estupidez esa es mi Colombia que no se digna mirar a los vecinos. Me resta felicitar a los buenos patriotas que lograron convertir a Colombia en la Venezuela post-Maduro! A por ellos!
Hola Helena. Siempre agradezco que pases por aqui. Sí, el mundo es azaroso y desquiciante. Esa es una de las razones por las cuales tenemos que atrevernos a pensar.
El nombre de la ministra de cultura, acaba con cualquier discusión sobre el tema.
El nombre, la trayectoria, sus ejecuciones, todo en ella rezuma su visión del mundo y de la vida. Un mundo y una vida en el wue la cultura, como dicen los pelados “nada que ver”
Solo una breve anotación referencial, la frase de Cosmos sobre el Tiempo, proviene de Agustín de Hipona cuando aborda el tema del Tiempo en Las Confesiones: “En definitiva, ¿qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si quisiera explicárselo al que me lo pregunta, no: lo sé.”
Hola Marco. Muchas gracias por la aclaración. Ya varios compañeros y compañeras por las redes y el WhatsApp me habían hecho el mismo aporte.