…debidamente ideologizado por los sectores más retardatarios de las sociedades, empieza a construir la idea de que la violencia del ser humano, su “vocación” depredadora, su “instinto” despiadado, exige que empecemos a desconfiar de la libertad, que empecemos a pensar en la solución de un orden implacable, aunque sea injusto; un orden que sea capaz […]
El asco.
