Que, en su condición de blancos (la mayoría de ellos, al margen de su color de piel, se definen como tales) heterosexuales, varones, creyentes, están en un estadio superior a las mujeres en particular y a los “otros” en general. Esa superioridad “natural” los autoriza a ser agresivos, dominantes, pues no puede ponerse en duda […]
El macho con hacha
