El Instituto de Neurociencias Aplicadas intenta una explicación que aplica para quienes protagonizaron ese acto inquisidor: “un fanático ya no piensa con la corteza prefrontal, sino con la amígdala, una estructura del cerebro que solo funciona con emociones, despertando conductas primitivas, lo que permite entender por qué los fanáticos enloquecen tanto y sobre todo en […]
