Y, de repente, ahora estaba en la nómina de Catalina la emperatriz, una mujer inteligente sin duda, que había llegado al trono después de haber ordenado asesinar a su marido y cuyas prácticas de gobierno eran “despiadadamente autoritarias”. Por Alberto Morales Gutiérrez Permítame este ejercicio intimista. Uno de los chats en los que participo, tuvo […]
Echar carreta es un goce pagano…
