Carlos Vives, Álvaro Leyva, Antonio García y Daniel Quintero terminaron unidos por un hilo común: la necedad, el cretinismo expreso, la memez, que es como el diccionario define a la imbecilidad.
Hay también una imbecilidad moral ejercida por individuos que no logran, no son capaces de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal hecho, ni distinguir lo que está bien y lo que está mal dicho.
Por Alberto Morales Gutiérrez.
Hubo, en los últimos diez días, cuatro hechos protagonizados por cuatro personajes diferentes que tienen, cada uno, responsabilidades diferentes, roles diferentes, edades diferentes, actividades diferentes; pero que están ligados por un lugar común: los cuatro hacen afirmaciones que han sido ampliamente conocidas por la opinión pública, y que los ubican en los espacios profundos de la insensatez, casi en las fronteras de la bobería, pues las implicaciones de lo que dicen tendrán, más temprano que tarde, severas consecuencias para ellos. Pienso, además, que sus afirmaciones dan una idea exacta de quiénes son, realmente.
1.- Carlos Vives, un artista de renombre y que ha dado mucha gloria al país, se ha metido en un berenjenal, producto de su muy precaria reflexión sobre los temas del feminismo y el patriarcado. Su bobería consistió en hablar de lo que no quiere saber.
“Hay una corriente muy fuerte del feminismo que lucha contra el patriarcado -dijo- y a renglón seguido preguntó con un tonito de sobradez que ¿dónde queda eso?, ¿dónde hay patriarcado? A mí no me ha tocado patriarcado nunca”.
2.- El canciller colombiano Álvaro Leyva, echó por la borda todo lo que había construido en su historia política y personal, con un alboroto público en la antesala de la oficina jurídica de la presidencia, en donde estaban sentados varios testigos de lo que aconteció.
Leyva entró de repente y, con una brusquedad patriarcal inocultable, se dirigió expresamente a la señora Martha Lucía Zamora increpándola porque “¡usted no cuida al presidente! Ella, que es la directora de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado alcanzó a preguntarle con calma: “¿Canciller, por qué dice eso? Yo cumplo con mi deber…”
La indignación del señor Leyva estaba asociada al tema de la licitación para el suministro de pasaportes y visas en Colombia, que fue declarada desierta por orden presidencial y ha generado un conflicto con la firma Thomas Greg, quien no solo participó en la licitación en referencia, sino que era la misma que venía expidiendo los pasaportes desde tiempos atrás.
Leyva, aunque en una audiencia de conciliación terminó contratando por un año más a Thomas Greg, arguye que la doctora Zamora no se ha comportado en consecuencia con los deseos presidenciales, por encima de las advertencias que ella misma ha dado de que los reclamos frente a una eventual demanda pueden ser adversos a los intereses de la nación.
Y es ahí, en donde Leyva se resbala. Le grita que “a mí que me importa que condenen al Estado. Con lo que se demora un proceso en Colombia” y concluye aún con más irresponsabilidad manifiesta: “notifíqueme en la tumba, cuando salga el resultado de ese pleito, ya voy a estar muerto”. Tiene razón, muerto y desprestigiado.
3.- Antonio García, el máximo comandante del ELN no es muy dado a la reflexión cuando habla, trina o escribe. No son pocos los escándalos que han originado sus declaraciones en el pasado. El último tiene que ver con lo que escribió en sus redes sociales: “el ELN no hace secuestros. Hay diferentes acciones de privación de la libertad, pero son diferentes: prisioneros, rehenes, retenidos, secuestrados y desaparecidos. El ELN solo hace prisioneros y retenidos”.
4.- Desde luego usted no sabe quién es Oscar Hurtado. Casi nadie lo sabe. Es el oscuro e invisible burócrata seleccionado por Daniel Quintero para que operara como alcalde encargado de la ciudad de Medellín, cuando renunció para acompañar a su candidato en las pasadas elecciones. Lo seleccionó, como es apenas previsible, porque Hurtado es de los que obedece sin chistar.
Precisamente en un delirante acto de obediencia , Hurtado citó a una junta extraordinaria del Metro, para el 7 de diciembre (23 días antes de que se posesione el nuevo alcalde) con la pretensión de decidir sobre la “remoción del gerente del General y sus suplentes” (sic) y la “actualización del Manual de Funciones y Requisitos”(sic) y la “Postulación y votación para proveer el cargo de Gerente General y sus suplentes” (sic)
Vamos por partes.
Vives, tal vez creyó que estaba haciendo un chiste, posando de sumiso y apropiado de la frase célebre: “en esta casa se hace lo que yo obedezco”. Pero no, fue un acto de ignorancia total que le impide saber el significado de la libertad, la dignidad y la autonomía de las mujeres que, aún hoy, son miradas por amplios sectores, como seres humanos distintos e inferiores física, mental, emocional y socialmente. El nunca ha leído un titular sobre los 320 feminicidios que se registraron en Colombia en el primer semestre de 2023. El no conoce ningún caso de posición dominante del hombre en ninguna familia cercana o lejana; no sabe de la opresión hacia la mujer que ha permeado las instituciones y las generaciones hasta el día de hoy. Desconoce la historia de vejaciones, señalamientos, persecusiones a las mujeres a lo largo de milenios. Nunca ha sabido de violencias contra las mujeres y los hijos. No, el no sabe mirar a su alrededor, o se hace el que no sabe, lo que lo condena a el y a su chiste, a gravitar en las fronteras de la bobería.
Por su lado, Leyva, descendiente de una encumbrada familia bogotana nutrida de políticos, militares y aristócratas, ha transitado por los pasillos del poder desde temprano. Congresista, concejal, ministro de gobierno, ministro de minas y energía; fue constituyente en 1991.
Aunque ha construido una imagen de defensor de los derechos humanos y promotor de paz, es el mismo desencajado funcionario que grita a voz en cuello que no le importa que condenen al Estado, porque él quiere que las cosas funcionen como el presidente quiera, aunque haya demandas y se pierdan. La afirmación es un estupidez mayúscula expresada por quien la ha expresado. Ahí queda ya imborrable su frase célebre. Puede llorar.
A su vez, García insulta la inteligencia de los colombianos y a la inteligencia de los organismos internacionales, al Convenio de Ginebra, al Derecho Humanitario Internacional, a los países garantes y, desde luego, a la opinión pública. Su galimatías es impresentable: que el ELN no secuestra sino que, cuando hace un secuestro (que no es secuestro) lo que hace es solamente “retener” o “detener”. ¡Hágame el favor!
Tiene razón Otty Patiño cuando dice que: “una persona que es retenida contra su voluntad para obtener algún beneficio económico, es un secuestrado”. Galán con su “viveza”, entrega de manera adicional, la dimensión absoluta de su cretinismo.
Finalmente, Quintero, tramposo de principio a fin, intentó su “jugadita” sin consultar al gobierno central, quien no lo acompañó en su “audacia”. Hurtado tuvo que abortar su llamado a la junta extraordinaria, pero tanto el intento como su objetivo, fueron convertidos en un símbolo de las malas mañas ejercidas con los ojos cerrados. Nunca imaginó las reacciones de la ciudadanía en defensa de la institución del Metro.
Carlos Vives, Álvaro Leyva, Antonio García y Daniel Quintero terminaron unidos por un hilo común: la necedad, el cretinismo expreso, la memez, que es como el diccionario define a la imbecilidad.
Hay también una imbecilidad moral ejercida por individuos que no logran, no son capaces de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal hecho, ni distinguir lo que está bien y lo que está mal dicho. Los cuatro personajes nos lo demuestran.
22 respuestas a «¡Cuidado, la imbecilidad anda suelta!»
Qué más se puede esperar de los funcionarios o personajes de este país que ha Sido gobernado por seres incapaces y que disimulan esto con retóricas de patriotismo o religiosidad.
Hola Eduardo. Gracias por pasar por aquí y leer. Tienes razón, este es un país de habladores inocuos…
Señor Morales, UD como comenttador de las conductas ajenas, si tiene claro el significado de la palabra ” cretino”?. Esos calificativos desde la historia y la biblia significa padecer trastornos mentales. Debe ser más prudente para calificar a estos personajes, como lo dice, pese a que no sean de su agrado; por encima de todo debe primar el respeto para avanzar en “democracia”. UD. debe dar el ejemplo.
Gracias por tu lectura.
Sin comentarios.
Hola Eduardo. Gracias por leer.
Totalmente de acuerdo. Cuatro idiotas contumaces que serían útiles si fuesen mudos.
Hola Camilo. Gracias por estar en estos lados. Gracias por comentar. Un abrazo
Señor Morales, UD como comenttador de las conductas ajenas, si tiene claro el significado de la palabra ” cretino”?. Esos calificativos desde la historia y la biblia significa padecer trastornos mentales. Debe ser más prudente para calificar a estos personajes, como lo dice, pese a que no sean de su agrado; por encima de todo debe primar el respeto para avanzar en “democracia”. UD. debe dar el ejemplo.
Gracias Houz por tu lectura. Recibo con respeto tu recomendación.
Calificativo perfecto. Sería difícil escoger cuál es más cretino de los cuatro.
Hola Maria del Mar. Sé que ya estás opinando desde lejos.Gracias por tu lectura.
Bien Alberto, certeras y puntuales tus observaciones. En ésta supuesta coyuntura de cambio, debemos estar atentos a estas salidas en falso que nos hacen ver las necedades de los que supuestamente manejan los hilos de esta charada que parece ser Colombia.
A pesar de las pendejadas o los ardides de supuestos adalides, el país de la belleza -me gusta- se merece lo mejor, y por ello debemos seguir atentos, opinando, construyendo un criterio con alma colectiva- como dice mi buena amiga Merce-, para ver si algún día salimos del marasmo y podamos sentirnos orgullosos de ser colombianos.
Nota: Sólo me faltó cantar el Himno Nacional
Felicidades
Hola Juan Fernando, gracias por tu lectura y por tus comentarios. Felicidades también a ti.
Este País está lleno de imbéciles y cretinos
Ojalá cultivaramos el discernimiento y pensar adecuadamente para hablar. Es lo que menos importa
Cómo se afirma: ” Que culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta”
Hola Carlos Arturo. Gracias por tu comentario y lectura. Pienso siempre que hay que atreverse a pensar.
No justifico los gritos y el trato severo del Ministro Leyva hacia Marta Zamora, pero hagámonos una pregunta: Cual es el monto de la comisión que entrega Thomas Greg para que le confeccionen los “pliegos sastre” durante tantos años y entre quienes se reparte? De allí podemos deducir las actuaciones de Zamora y Leyva.
Muchas gracias por tu lectura y comentario Oscar. Estamos de acuerdo, el grito es injustificable, tanto como la frase. A eso es que hace referencia el texto..
Parece que, con o din intención, dejó por fuera al peor de todos: el fiscal Babosa.
Hola María, muchas gracias por tu lectura y comentario. Desde luego que con intención. Uno tiene que escoger pues una columna no alcanza para todos. Te invito a leer mi columna “diatriba sustentada contra el señor Barbosa” dedicada a él exclusivamente.
Carlos Vives no pasa de ser un frívolo actor y cantante con cara de bobo y mente idem; Álvaro Leyva no creo que sea un imbécil, simplemente le afloró la arrogancia del poder; Daniel Quintero es un mentirocillo e irresponsable de grandes ligas; y, Antonio García, si es un soberano cretino de menta obtusa y razonamientos cuadriculados, la imbecilidad se le derrama por los poros a ese lunático.
Hola Edgar. Muchas gracias por leer y comentar. Cuatro personajes singulares