El reciente escándalo de “Papá Pitufo” el zar del contrabando y traqueto desatado, desveló un entresijo de corruptos cuyos apoyos se remontan a 40 años atrás y en el que se encuentran todos los expresidentes de ese lapso; ministros, senadores, generales, autoridades de la DEA, autoridades de control, poderosos de la DIAN, en fin. Nombres “notables” como María Fernanda Cabal, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Ricardo Roa, Iván Duque, Juan Fernando Petro, hacen parte de ese “combo”…la lista es larga y ancha.
Por Alberto Morales Gutiérrez
Se ha definido a la incoherencia como una falta de conexión entre las cosas que se dicen y las cosas que se hacen. Los estudiosos del tema relacionan múltiples escenarios de la incoherencia, que van mucho más allá del discurso contradictorio.
La incoherencia en la vida es la ausencia “de una columna vertebral en nuestro proyecto existencial”. Es, también, caminar con nuestro ser fragmentado, dice don Dagoberto Valdés.
Refieren por ejemplo que hay incoherencias que se construyen a partir del miedo, o se ejercitan por oportunismo, o se realizan por acomodo.
La verdad es que no se necesita ser un genio de la observación para afirmar que en Colombia, hay una inmensa cantidad de personajes, instituciones, organizaciones sociales y políticas; gobernantes, parlamentarios, periodistas, militares, gerentes, banqueros, embajadores, maestros, sindicalistas, que configuran entre todos ellos juntos, el bochornoso mar de las incoherencias que destruyen a esta nación.
Lo que está ocurriendo en el Catatumbo y los hechos desatados en esa zona, dan una idea exacta de las consecuencias que se desprenden tanto del ejercicio desfachatado de la incoherencia, como de la irracionalidad de la insensatez.
Apenas empezaba el año, cuando se desencadenó este drama social, como consecuencia de los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC que, en su lucha a muerte por controlar el territorio, han generado una gigantesca tragedia humanitaria por el altísimo número de desplazados (ya van 50.000) y el desafuero del terror que se instaló en la zona, con un balance escalofriante de asesinatos.
La motivación central de los dos grupos “guerrilleros” enfrentados no es la salvación de la patria, instaurar la justicia social, declarar la independencia nacional de la dominación imperialista; conquistar el poder campesino, propiciar el triunfo del proletariado, ¡no!. Nada de lo que significaron los discursos fundacionales de esas fuerzas en conflicto está en juego, ¡nada!
Su enfrentamiento es por el control de las 43.000 hectáreas de cultivos de la hoja de coca que se encuentran en ese territorio; el manejo de las rentas ilegales del narcotráfico, las rutas estratégicas de su distribución; las sumas irracionales que les genera la extorsión; el dominio del tráfico de inmigrantes desde Venezuela, el lavado de activos y la apropiación ilícita de las riquezas naturales de la región. Es un enfrentamiento entre grupos delincuenciales, narcotraficantes alzados en armas que quieren imponer su voluntad a sangre y fuego , para el lucro propio y el de nadie más. Una pelea irracional entre matones.
Tampoco los paramilitares, que también gravitan en esa confrontación, volvieron a musitar nada sobre salvar la patria del comunismo, imponer el orden, permitir que “la gente pueda volver a sus fincas“. ¡No! La producción de la droga, el tráfico y la extorsión, son las mismas actividades delincuenciales que inspiran a los unos y a los otros. La ausencia de coherencia es total.
La institucionalidad, a su vez, les ha dado a los unos y a los otros “status político” para sustentar esas espurias “negociaciones de paz total” diseñadas con intenciones de réditos políticos, pero que la incoherencia que las inspira desde todos los bandos, termina alimentando la insensatez y, desde luego, el fracaso.
En noviembre de 2023, cuando el gobierno estaba negociando con los mismos dos grupos que hoy arrasan con el Catatumbo, el ministro Luis Fernando Velasco defendía sin pudor una alternativa para que el estado colombiano le pagara la nómina a la guerrilla. Dijo impertérrito: “si le vamos a pedir a una organización ilegal que vive de acciones ilegales, que dejen de hacer esas acciones ilegales, pues hay que buscar la solución: de qué van a vivir”. A su vez, Antonio García, el mismo que comanda las masacres y los desplazamientos en el Catatumbo hoy, dijo para apoyar la afirmación del ministro: “no nos financiamos del narcotráfico, somos una organización pobre como la mayoría de los colombianos y no nos avergüenza”. ¡Y ni siquiera titubean!
Iván Mordisco, el del otro bando que lucha por el control de la zona, denunció también las incoherencias del gobierno. Dijo, en uno de esos arrebatos de “sinceridad” porque se rompían los diálogos: “el presidente Petro ha violado el principio de confidencialidad al revelar documentos privados de la mesa de diálogo, ha emitido pronunciamientos sobre temas no acordados, ha cambiado textos de documentos ya consensuados y ha violado el decreto de cese al fuego al realizar ataques militares”. ¡Nadie se salva!
El mar de la incoherencia hace que sus aguas se muevan por todos los rincones, de manera tal que el daño se acrecienta porque ya está integrada al paisaje nacional. Hemos llegado a unos niveles en los que la incoherencia se asume como “un comportamiento natural”, de manera tal que nadie pareciera notarla. Mentir no tiene la más mínima importancia.
Vicky Dávila hasta hace pocos meses, afirmaba que no sería candidata presidencial y hoy, en pose “reposada”, sostiene que su candidatura no tiene nada que ver con los Gillinski y que ella es “independiente”, “proba”, “autónoma”, “inteligente” y que va a solucionar absolutamente todos los problemas del país, acompañada de Peñalosa (el vendedor de buses) y de un equipo variopinto de técnicos “impolutos”.
El compañero Petro afirma que él es el último de los revolucionarios, el único. Que él hace todo lo que puede pero que la ineptitud de los compañeros ministros es evidente y por eso los indicadores que él tiene demuestran que no se ha hecho nada.
El señor Álvaro Uribe, autodefinido como un hombre probo y quien nunca dudó en definir a todos quienes lo acompañaban, como una multitud de “buenos muchachos”, sostiene todavía y contra toda evidencia, que él “nunca se ha reunido con paramilitares” y que las víctimas de los falsos positivos “no estarían cogiendo café”.
El reciente escándalo de “Papá Pitufo” el zar del contrabando y traqueto desatado, desveló un entresijo de corruptos cuyos apoyos se remontan a 40 años atrás y en el que se encuentran, además de todos los expresidentes de ese lapso; ministros, senadores, generales, autoridades de la DEA, autoridades de control, poderosos de la DIAN, en fin. Nombres “notables” como María Fernanda Cabal, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Ricardo Roa, Iván Duque, Juan Fernando Petro, hacen parte de ese “combo”…la lista es larga y ancha. Todos los que hemos oído hablar a estos personajes, o leído de ellos, sabemos que no han escatimado ni espacios ni minutos en defender su “honradez” y los “intereses de la patria“. ¡Bandidos!
Este es un país de insensatos. Es bien sabido que cohonestar con la incoherencia conduce, de manera inexorable, hacia la fatalidad.
12 respuestas a «La incoherencia es la madre de la insensatez.»
Normalizar la incoherencia; el atropello continuado, aniquilar opositores sensatos y responsables; darles muerte politica y ser victima de falsos positivos por parte de bandidos, alcañdes, funcionarios y secuaces; es la fórmula de todos estos bandidos; incluso los solapados cobardes; que tiran la piedra a matar; aplastar a los humildes desplazados; víctimas de un tirano en ciernes. Al menos antes respetaban un poco?
Hola Juan. Tengo la idea de que todo se ha desbocado y que cualquier tipo de frontera que existiera en las consciencias se ha borrado de un tajo. Gracias por leer.
cuanta verdad en una columna, desafortunadamente, el contubernio existente, entre politicos, entes de control, justicia y medios hace que colombia como lo dijo el maetsro sea un pais de cafres, a eso le sumamos la falta de educacion y compromiso de quienes eligen se da el producto final una colombia tomada por la corrupcion
Hola Jesus. Es un escenario muy complejo. Cada vez son más exigentes los niveles de esfuerzo que tenemos que hacer para salir de este berenjenal.
Hermoso este canto miserére en un país donde la coherencia es dar papaya…
Gracias Alberto por el dedo en la llaga.
Hola Eduardo. Es una llaga inmensa. Abrazo agradecido por tu lectura y comentario
La incoherencia nos ha conducido a apoyar y aupar lo menos ético en esa gente de bien de siempre….40 años y hasta ahora se conocen los tentáculos, afortunadamente, y gracias a Petro se destapan los carteles en todos los estamentos políticos. De nosotros depende el cambio es la única forma de acabar con los años infames que hemos vivido.
Hola Helena. Muchas gracias por leer y comentar.Estoy de acuerdo contigo en el sentido de que es de nosotros que depende modificar este estado de cosas. No atribuiría al presidente el develamiento de esta historia, pues en las listas de personalidades comprometidas en este entramado hay también nombres del staff del gobierno del cambio.
La violencia generada por los grupos al margen de la ley, la desinformación y la mentira, han sido y seguirá siendo el arma de los grupos de poder tradicionales para conservar sus privilegios ; pues saben que la seudodemocracia avalada por el voto de una clase popular analfabeta políticamente, les da patente de corso para violentar derechos y desconocer tratados internacionales y por ende la constitución.
La tarea es saber nombrar un congreso comprometido con el respeto e implemrntacion de la CN.
El 2026 será crucial pues se puede seguir con el intento de lograr las transformaciones necesaria, o volver a elegir a los mismos con las mismas . Si esto sucede y elegimos un presidente como los de los últimos 30 años, apague y veámonos para donde dios nos coja confesados.
Hola José. Muchas gracias por tu participación. No dudo del carácter crucial del próximo debate electoral.
Aquí solo puedo decir a manera de comentario: “Que entre el diablo y escoja”
Hola Olmedo. Lo dices bien. Todos tienen precio. Muchas gracias por leer y comentar.