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Negocios de carroñeros…¡un asco!

Por Alberto Morales Gutiérrez

Se develó, por estos días, el volumen de los negocios asociados a la gran operación instaurada en el territorio de EEUU contra los migrantes. Como era apenas previsible, detrás de esta nefasta política de Estado anida un negocio formidable. Es bien sabido que en el modelo neoliberal de economía de mercado, ese desafuero por negociarlo todo, por monetizarlo todo,  es una práctica consubstancial.

Así, Donald Trump, aferrado al postulado de la “urgencia apremiante”, ha entregado a dedo y sin mediar proceso alguno, una serie de contratos millonarios a donantes de su campaña, para que se lucren hasta el hartazgo.

En el lapso corrido hasta el mes de junio, la campaña de deportación masiva suma ya 200.000 inmigrantes, mientras crecen a volúmenes gigantescos, las cifras de los que se encuentran en la lista de espera. Personas indefensas, detenidas en condiciones infames, en cárceles como la de Alcatraz de los Caimanes, que es la más mencionada por estos días.   

Refiero, a manera de ejemplo, dos de las compañías más favorecidas por este tipo de negociados: GEO Group y Corecivic, cuyas actividades han estado circunscritas a instalaciones, dotaciones y logística, para dar soporte a esa campaña macabra.

Debo destacar que en las listas de donantes a la campaña presidencial de Trump, estas dos compañías suman aportes que superan los dos millones seiscientos mil dólares.

Así las cosas, GEO Group se hizo al contrato de mil millones de dólares para operar Delaney Hall, el mayor centro migratorio del este de los Estados Unidos; Corecivic será la encargada de operar la recién abierta prisión de Kansas, y recibirá un modesto pago de cincuenta millones de dólares en el primer año.

La información difundida da cuenta de que, esas dos compañías, suman nueve jugosos contratos, entre las categorías de nuevos y ampliados.

El monto total de recursos aprobados en la nueva mega ley fiscal para este rubro específico de cárceles y migrantes, asciende a los cuarenta y cinco mil millones de dólares. ¡Un festín!

Ya hay denuncias formales en los organismos internacionales de Derechos Humanos, que demuestran como Alcatraz de los Caimanes, para citar solo un ejemplo, funciona hoy en la lógica operativa de los campos de concentración.

No debemos sorprendernos. Negociar con la tragedia es un postulado neoliberal que permite entender los sueños de Trump de montar, por ejemplo, un balneario de calidad mundial en lo que hoy son las ruinas de Gaza.

La periodista canadiense Noami Klein publicó en el año 2006 un libro revelador: “La Doctrina del Shock” ( Paidós) que evidencia de una vez y para siempre, el carácter miserable de la doctrina neoliberal. El subtítulo es altamente descriptivo: “el capitalismo del desastre”.

Ella, que ha investigado seria y responsablemente los grandes conflictos bélicos contemporáneos y ha cubierto información desde los campos de batalla, esclareció en una entrevista a Teem Vogue que, luego del huracán Katrina en 2005 “muchos de los mismos contratistas de defensa que habían estado en Irak, aparecieron en Nueva Orleans, viéndolo como otra oportunidad para obtener fondos gubernamentales gratuitos”. 

Entonces, se dio a la tarea de estudiar el tema a profundidad y concluyó que eso que denomina el capitalismo del desastre, “ocurre cuando los intereses privados se imponen en una región específica tras grandes eventos desestabilizadores, como guerras, disturbios gubernamentales y desastres naturales”. Así, el complejo militar-industrial continúa su turbio enriquecimiento en los procesos de reconstrucción.

Bajo el discurso oficial de “empezar de nuevo”, o “pasar la página” de la tragedia, se oculta siempre una voracidad sin límites. Narra en su libro que estando en New Orleans en medio de la debacle de la inundación, en el refugio de Baton Roude, un grupo de congresistas y empresarios hablaban de “aprovechar las nuevas oportunidades”,  y ella oyó esta conversación entre las víctimas: “esto no es una oportunidad. Es una maldita tragedia. ¿Están ciegos o qué?”. Y que una madre con dos niños intervino: “no, no están ciegos. Son malvados. Tienen la vista perfectamente sana”.

El libro de Noami Klein entrega unos datos que nadie ha desmentido. Plantea, por ejemplo, que Milton Friedman fue uno de los que vio oportunidades en las aguas que inundaban Nueva Orleans. Gran gurú del movimiento en favor del capitalismo de libre mercado, trazó la ruta de la economía global contemporánea impuesta hasta hoy. A sus noventa y tres años, y a pesar de su delicado estado de salud, el “tío Miltie”, como le llamaban sus seguidores, tuvo fuerzas para escribir un artículo de opinión en The Wall Street Journal, tres meses después de que los diques se rompieran: “La mayor parte de las escuelas de Nueva Orleans están en ruinas —observó Friedman—, al igual que los hogares de los alumnos que asistían a clase. Los niños se ven obligados a ir a escuelas de otras zonas, y esto es una tragedia. También es una oportunidad para emprender una reforma radical del sistema educativo”. (el subrayado es mío)

La idea radical de Friedman consistía en que, en lugar de gastar una parte de los miles de millones de dólares destinados a la reconstrucción y la mejora del sistema de educación pública de Nueva Orleans, el gobierno entregase cheques escolares a las familias, para que estas pudieran dirigirse a las escuelas privadas, muchas de las cuales ya obtenían beneficios, y dichas instituciones recibieran subsidios estatales a cambio de aceptar a los niños en su alumnado. Era esencial, según indicaba Friedman en su artículo, que este cambio fundamental no fuera un mero parche sino una “reforma permanente”

Quedó registrado para la historia, que la administración de George W. Bush apoyó sus planes disponiendo de decenas de millones de dólares, con el propósito de convertir las escuelas de Nueva Orleans en “escuelas chárter”, es decir, escuelas originalmente creadas y construidas por el Estado que pasarían a ser gestionadas por instituciones privadas según sus propias reglas.

El Enterprise Institute, un think tank de inspiración friedmaniana, declaró entusiasmado que “el Katrina logró en un día lo que los reformadores escolares de Luisiana no pudieron lograr tras varios años intentándolo”.

Hace veinte años, ¡veinte! Noami Klein refirió el modelo sumamente beneficioso de la construcción privatizada fraguado en Irak: los valores de la construcción pesada con la inclusión de las grandes empresas de ingeniería, que consiguen jugosos contratos al margen de la oferta previa tras guerras y desastres naturales, crecieron un 250% entre 2001 y abril de 2007.

La reconstrucción es ahora un negocio tan grande,que cada nueva destrucción es recibida con la emoción de una apasionada e inicial oferta de valores públicos: 30 000 millones para la reconstrucción de Irak, 13 000 millones para la reconstrucción tras el tsunami, 100 000 millones para Nueva Orleans y la Costa del Golfo y 7600 millones para el Líbano. (el subrayado es mio)

Klein concluye que el constante flujo de desastres al que nos hemos venido acostumbrando, es ahora tan esperado que, el siempre adaptable mercado ha cambiado para adaptarse a este nuevo statu quo: la inestabilidad es la nueva estabilidad.

Después de leer ese texto se adquiere una claridad total sobre el genocidio de Gaza y la impunidad de Netanyahu, tanto como el rol del capitalismo a nivel global:  

Israel ha creado una economía que se expande considerablemente como reacción directa a la escalada de la violencia… El Instituto de Exportación Israelí estima que Israel tiene 350 corporaciones dedicadas a vender productos para la seguridad interna y que otras treinta nuevas entraron en el mercado en 2007…El hecho de que Israel continúe disfrutando de prosperidad económica, incluso cuando lleva a cabo guerras contra sus vecinos y escaladas de brutalidad en los territorios ocupados, demuestra sólo cuan peligroso es construir una economía basada en la premisa de la guerra continua y en los cada vez más profundos desastres…”

¡Ah de chacales que deambulan por los pasillos gubernamentales, por las encumbradas oficinas del capitalismo financiero internacional y de la industria armamentista, enquistados en los escenarios de todos los negociados. Chacales del mundo en general y, no se sorprenda, también de Colombia en particular.

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6 respuestas a «Negocios de carroñeros…¡un asco!»

Ese neo liberalismo ya tiene años en nuestro día a día y personajes que lo asumieron como dogma de vida ..” plata es plata” dice un exalcalde y otro lider se arrodilla en las iglesias mientras sus subalternos matan para arreglar el pais y sacarlo adelante prohibiendo las semillas propias para que monsanto sea el que nossalimente..esa es la interpretacion local de la sabiduria de los amos de la guerra.
Muchos colombianos admiran y veneran la berraquera de esos genios que si saben hacer plata..

Excelente columna que pone en evidencia la perversidad de ese capitalismo carroñero que hace de los desastres, naturales y provocados, todo un negocio. La industria armamentista de los Estados Unidos y sus aliados de la Otan se nutre de las guerras que cada tanto arman aquí, y allá, y en cualquier parte, bajo cualquier pretexto. Y después llegan los otros carroñeros a hacer multimillonarios negocios con las reconstrucciones. Este “capitalismo del desastre” fue el que le permitió a los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, con el Plan Marshall, consolidarse como la Primera Potencia Mundial; a partir de ahí no han dejado de destruir paises y armar guerras para mantener su dominio sobre el mundo y fortalecer su economía. Lo que para los paises y pueblos que padecen la brutal codicia de las potencias imperialistas es una tragedia, es para ellas un formidable negocio.

Hola Edgar. Muy bueno retrotraernos al Plan Marshall, pues se hace evidente la vocación carroñera de ese imperio. Qué bueno que su decadencia es evidente e inexorable.

24 párrafos que causan estupor y erizan la piel: como de costumbre, Alberto Moralez nos ofrece un profuso escrito conteniendo verdades que no pueden menos que hacernos sentir vergüenza de pertenecer a esta especie, narcicistamente autodenominada Homo Sapiens… ya lo dijo alguien: somos los más peligrosos animales que ha visto la globeta azul, nuestro estado natural es la violencia en sus múltiples formas. Me refererire en seguida a dos en especial, aunque solo mencionaré tangencialmente la primera, que es la agresión contra nuestro hogar: a pesar de sus inútiles advertencias, seguimos depredando como si no existiera un mañana: “después de nosotros, que venga el final, eso nada nos importa…” ( tomado de la antigua Roma ). La sociedad de consumo no presta atención alguna a los cada vez más claros síntomas: huracanes, tifones, incendios forestales, sequías, inundaciones… El calentamiento global no es una amenaza: ESTA AQUI, ES UNA REALIDAD, no obstante continuamos quemando combustibles fósiles y consumiendo desaforadamente, al tiempo que lanzamos porquerías al aire y el agua: el mar, de donde venimos está siendo paulatinamente envenenado, y lo peor: no sólo desoimos las advertencias de la Pacha mama: hacemos de sus gemidos un lucrativo negocio.

La segunda: la guerra, aunque, es bueno recordarlo, es ahí donde nacen los más avanzados inventos, claro, cuando de matar se trata somos unos especialistas, pero éso ( la guerra ) ocurre cuando hay un enfrentamiento simétrico, pero lo que sucede en Gaza es un GENOCIDIO y sucede frente a los ojos de todo el mundo sin que nadie haga nada por detenerlo ( la ONU y sus inutiles declaraciones ): en todo el mundo se dan multitudinarias manifestaciones que a Netanyahu nada importan ( las marchas no detienen las bombas ). Europa, Asia, África, incluso en los USA la gente se moviliza, en especial las universidades que por supuesto ya están bajo la atenta vigilancia de Trump… la última gran manifestación se dió en Australia, donde la población amenazó con llamar a una huelga indefinida si el gobierno mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, con la certeza, como anotan los voceros de los protestantes de las negativas repercusiones económicas que éso tendría para la nacion – continente, es posible que ese argumento pese… amanecerá y veremos, dijo el ciego !. Por ahora, solo un pequeño país en vía de desarrollo ha roto vínculos con los sionistas, se llama Colombia y también acá se dan tremendas contradicciones: el presidente Petro advirtió que pese a su prohibicion expresa, las órdenes no se han cumplido e inexplicablemente seguimos vendiendo carbón para que Israel continúe matando palestinos.

En fin Alberto, que podríamos seguir disertando sobre este vergonzoso tema, pero es bueno dejar espacio para que otros lectores expresen sus opiniones. Reitero mis agradecimientos a usted por disponer esta franja para encontrarnos y hacer esta tertulia que aunque virtual bien vale la pena, siento que, de alguna manera estamos contribuyendo a construir consensos, únicas vías para avanzar.

Circulo Universal de Libre Opinión

Hola Álvaro. Agradezco mucho tu análisis, que aporta de manera decidida a estas reflexiones.

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