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Ruines y despreciables…

Por Alberto Morales Gutiérrez

A lo largo de la historia de la humanidad se han registrado personajes y actos tan viles, tan infames, que sugieren la posibilidad de que nuestra especie transite, desde el principio de los tiempos, cargando con la maldad adherida a su ser.

La discusión no ha sido concluyente, desde luego. Hay quienes arguyen que la maldad es una emoción, otros que la definen como una enfermedad. Un estudio plantea que al igual que el amor, que la confianza o “el bien”; la maldad también opera como un sentimiento que actúa en lo que ellos llaman “el cerebro moral”.

Hoy, está cada vez más claro que ya sea un sentimiento, una emoción o, incluso una enfermedad; el comportamiento asociado a la maldad es aprendido y tal aprendizaje desencadena un trastorno antisocial que hace que el individuo, carente de la más mínima empatía, actúe con una ausencia total de remordimiento.

Los actos execrables se desarrollan en los más diversos escenarios. Hay quienes los ejercen en su vida cotidiana y contaminan sus entornos más próximos; hay quienes los difunden con la intención de ejemplarizar, y hay quienes actúan de manera despreciable obnubilados por el ejercicio del poder.

Dos noticias recientes de nuestro país, reflejan de manera inequívoca este tipo de personajes y de actos.

Miguel Polo Polo, un político dado al espectáculo, cuya ignorancia y fragilidad intelectual es reconocida incluso por muchos de quienes lo defienden, decidió publicar con orgullo en sus redes sociales un video que lo muestra destrozando un acto simbólico del colectivo Madres de Falsos Positivos de Colombia. Ellas habían montado en la Plaza Núñez del Congreso, a la manera de lo que Doris Salcedo define como “poética del duelo”, una instalación artística con botas de caucho, para referirse a esas ejecuciones por fuera de la ley que llevaron a cabo las fuerzas militares y que, no solo son mundialmente conocidas, sino que están debidamente documentadas.

El señor Polo consideró que esa instalación era “un acto de politiquería y respaldo al presidente Petro” y procedió a echarlas a la basura, con el argumento de que “los supuestos campesinos” que las llevaron hubieron de ser pagados. Expresa en su video que la cifra de los 6.402 desaparecidos es una cifra equívoca y que no es comparable con las cifras de los militares muertos en combates con la guerrilla, ni con las de los niños reclutados y maltratados por las FARC. Para el señor Polo, los muertos buenos son los que a él le duelen, y los muertos de los otros no existen ni merecen respeto, porque son muertos malos.

Pero, la verdad es que no hay argumento, no existe ninguno, que justifique su irresponsable barbaridad.

El Centro Nacional de Memoria histórica publicó en marzo del 2023 una crónica que explica el carácter profundamente simbólico de esas botas. Refiere el caso de Cecilia Arenas quien asistió el 18 de diciembre de 2008 a la exhumación del cadáver de su hermano Mario Alexander Arenas, un “falso positivo”. Vio que estaba “evidentemente marcado por la señal de un tiro de gracia”, pero tenía puestas además dos botas pantaneras nuevas, ambas para el pie izquierdo. “Nunca me sentí tan vulnerable, tan sola y adolorida como en ese momento. Ahí, arrodillada al lado de unos huesos, tomé la decisión de dedicar el resto de mis días a buscar la verdad para demostrar que Alexander nunca fue un guerrillero”.

Miguel Polo ha dicho de manera inequívoca, lo que tenía que decir desde su posición despreciable: “¿de qué me voy a arrepentir?”. Lo cierto es que su actuar ruin no ofrece, en términos conceptuales, diferencia alguna con los actos de los responsables del reclutamiento forzado de al menos 18.677 niños y niñas entre 1971 y el 2016, y las torturas, violaciones y abortos forzados a que los sometieron en los campamentos de las FARC.

Es verdad que los antiguos comandante de ese grupo insurgente que firmó el acuerdo de paz, han aceptado su responsabilidad, pero tal aceptación ni disminuye ni desdibuja la dimensión de esos actos indignos.

La JEP cuenta con el testimonio de más de 1.000 víctimas que sumaron a su vez más de 900 horas de grabaciones. Se narran ahí casos dolorosos que reflejan el envilecimiento de la guerra, atrocidades, burlas, desprecio por el dolor de los menores de uno y otro sexo, que sufrieron situaciones indecibles.

La literatura colombiana desde las épocas remotas de la guerra de los mil días hasta hoy, se ha nutrido de la violencia y de los excesos de sus protagonistas; sus barbaridades, sus secuelas, los impactos en la sociedad civil y en las vidas de las gentes. Jorge Andrés Cárdenas ha estudiado el tema con profundidad. Habla de un proceso de cambio en el tratamiento narrativo, en el sentido de que los escritores han evolucionado y se han apropiado de hacer reflexiones críticas sobre los hechos, encontrando no solo nuevas opciones estéticas sino nuevas maneras de aprehender la realidad. “Ya el lugar enunciativo no se ubica en los muertos y la cantidad de víctimas que se presentan al momento de una confrontación armada, sino que se plantea un escenario donde la voz de los vivos toma un protagonismo activo; la experiencia de la guerra y la vivencia se sitúan como ejes esenciales para relatar la violencia“.

Un buen ejemplo es la más reciente novela del escritor Juan Diego Mejía “Y si acaso yo muero en la guerra” (Tusquetz 2024) en la que da cuenta de casos que, aunque aparecen en un relato de ficción, hacen parte de la investigación realizada para la construcción del texto. Los nombres son inventados por el autor, claro está, pero lo que cuenta es, definitivamente, cierto.

También los paramilitares cometieron todo tipo de abusos y tropelías y sus ruindades están integradas, sin lugar a dudas, al detestable paisaje de infamias cometidas contra los mas débiles.

No olvide usted que los relatos ciertos sobre las barbaridades del “Mono Jojoy” con las niñas, acrecientan el horror de su despreciable “leyenda”.

La maldad está incluida en la cotidianidad de todos ellos, la convirtieron en parte de sus vidas. El irrespeto hacia el “otro”, aquel que piensa distinto a lo que ellos piensan, que no cree en lo que ellos creen, es su impronta. La hostilidad es lo que los identifica. Al diferente hay que agredirlo, golpearlo, estigmatizarlo, escupirlo, aniquilarlo. Esa es su práctica, su deseo, su sueño, su motivación, y lo hacen, es obvio, sin el más mínimo sentimiento de culpa.

Víctor Hugo, el gran novelista francés, escribió una frase memorable que parece erguirse también hoy, como una reflexión válida e incontrovertible: “es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien…”

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14 respuestas a «Ruines y despreciables…»

Todos y cada uno de los politicos presentes en la comedia política colombiana son muestras del miserable material que la constituye…
Al mono jojoy por ejemplo, lo construyó un prefecto de disciplina que lo violaba y lo golpeaba en la secundaria para hacerlo un mejor ciudadano.
La maldad también viene por el camino de la virtud.

Buenos días Eduardo. Son muchas las vías por las cuales transita y se esparce la maldad. Muchas gracias por tu lectura y comentario.

Buenos día Dr. Alberto.
Se dice que la maldad del ser humano está ligado a … El factor D es un concepto psicológico que se refiere a la tendencia de algunas personas a priorizar sus propios intereses por encima de los de los demás. También se le conoce como el “Factor de la Oscuridad”.

Que bueno sería que fuera tema para otra de sus columnas
Gracias.

“Mientras no me dañen lo mio, que maten hasta el putas”
Adagio popular
” A esos negros hptas perezosos: que los maten”
Adagio popular
“Seguramente no estaban cogiendo café… ni tampoco tenían finca, ni vivían en El Poblado”

Tienes razón Juan Fernando, las narrativas y adagios son cajas de resonancia de la maldad. Gracias.

La ruindad y vileza de Miguel Polo Polo es directamente proporcional a su miseria intelectual, es un ser absolutamente mezquino y despreciable, como también lo son esos arrogantes guerrilleros de las Farc y del ELN que de ‘ejércitos del pueblo” nada tienen. Su proceder es abominable y el reclutamiento de niños el peor de los crímenes. Somos un país inmerso en la maldad y la criminalidad, podrido hasta los tuétanos. Nada bueno se puede esperar de un país cuyas Ramas Legislativa y Judicial están infestadas de execrables bandidos.

Creo Edgar que estamos en el peor de los mundos posibles. Muchas gracias por leer y comentar.

Perdimos hace tanto tiempo la ética, que por eso están en el congreso esos politiqueros que graduaron la desidia y el importa culismo, ver sentencias absolutorias plagadas de pruebas ignoradas, ayuda a nuestros males morales…. Y gestor de paz a un depredador sexual, hace que pierda la fe… pero es mi país! Gracias don Alberto….

Gracias a ti Helena. Pienso que aún en medio de esta debacle, no hay que perder la esperanza. Gracias por leer.

Leídas las abundantes y respetables opiniones, a cualquiera no le queda más por concluir: somos un país condenado al fracaso. La clase política es un termómetro de la sociedad, un espejo que refleja fielmente el pueblo que la produce. La conducta de nuestros representantes no es sólo asunto de ellos, recordemos que somos nosotros quienes los elegimos: cada 4 años asistimos, durante siglos al sainete de la mentira, eso terminó en el 2022: por vez primera llevamos a la presidencia a un auténtico representante nuestro, un ciudadano de la base por fin el primer inquilino decente de la casa de Nariño. El problema está en el parlamento, mientras no seamos allá mayoría poco y nada podremos hacer para cambiar la realidad. Respecto a la dama con cuerpo de hombre conocida como Polo bis, prefiero abstenerme de emitir comentario alguno, me basta con expresar lo que todos sabemos, el ( la ) sujeto ( a ) se equivoca permanentemente: erro al escoger su amo ( Uribe jamás lo verá como alguien igual a él ), falló al creer que un cargo público como el que ostenta es un vehículo de promoción social ( confusión que sufre la mayoría de los parlamentarios ). El hombrecillo de marras considera que los colombianos somos una suerte de enajenados mentales, individuos que no distinguimos entre la pomada y otra cosa. Cuándo ha presentado un proyecto de ley ? alguien conoce de algún planteamiento coherente que haya producido este negro blanqueado ?… nada de nada, lo único que sabemos de este sujeto son sus salidas en falso. Alguien debería invocar algúna disposición (que de seguro existe) para evitar que ejemplares como el se cuelen en el parlamento. Estamos sin duda en mora de reformar nuestra constitución, hay situaciones como la que se presentó con MAFAPO que no tienen por qué ser toleradas. Los congresistas están para producir leyes, no para protagonizar escándalos, ese señor no tiene por qué estar ahí.

Hola Flor, muchas gracias. Hay consenso en el carácter despreciable de los personajes.

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