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Al Alberto

Son patriotas, son justos y son pecadores…

Por Alberto Morales Gutiérrez

Hay una gran agitación alrededor de lo que va a ocurrir este martes 21 de octubre, pues esa es la fecha señalada por el Tribunal Superior de Bogotá para informar su decisión sobre la apelación de Álvaro Uribe Vélez, quien ya fue encontrado culpable de fraude procesal y soborno a testigos, por la jueza Sandra Liliana Heredia Aranda.

Hay que ver las “primicias” que circulan por las redes sociales, adelantándose a la fecha señalada y entregando resultados diversos. Es el desafuero de las “fakenews”. Abundan las argumentaciones en torno a la politización de los jueces y también los llamados a que se respeten las decisiones judiciales. Cada quien dispara conceptos, gritos, gestos, desde sus propias trincheras. El fenómeno no es nuevo, desde luego.

Casi que de manera concomitante con el anuncio de ese tribunal superior, el Juzgado Tercero Penal de Medellín ordenó investigar tanto al señor Uribe como a su hermano Santiago Uribe Vélez, por su presunta responsabilidad en los asesinatos en 1998, de dos defensores de derechos humanos: Jesús María Valle y Eduardo Umaña Mendoza. ¡Es una infamia!, han gritado a coro, no solo quienes veneran al imputado, sino el imputado mismo.

En consonancia con esa “indignación”, se ha desatado el patriotismo. El periódico El Colombiano expresa en su editorial del viernes pasado, que “En muchos países, sobre todo en Europa, ha hecho carrera la tesis de que el concepto de patriotismo, entendido como valor cívico, es “de derecha”, y por ende reprochable por anclarse en concepciones tradicionalistas o conservadoras de la historia y de la política. Y es lamentable que tal planteamiento haya encontrado tantos adeptos…”. La queja del editorialista se explica desde su definición de ese valor: El patriotismo “es una virtud cívica”.

La misma argumentación proliferó entre los defensores de José Efraín Ríos Montt, el avieso general guatemalteco que se tomó el poder en 1982 y gobernó durante 18 meses, dejando una estela de sangre y de barbarie ejercida con una brutalidad pocas veces vista. Cuando murió de un infarto a los 91 años, los patriotas guatemaltecos no ocultaron su dolor. Un portavoz de la familia fue enfático: “murió en paz, tranquilo, y todos con la convicción de que en este país nunca hubo genocidio y fue inocente de lo que se le acusa”. Nadie debe dudarlo. Ríos Montt y sus amigos tenían la certeza de que todas sus acciones fueron “justas”, necesarias y decisivas para “liberarnos del comunismo”. Él, que fue además un reconocido pastor protestante, murió libre de todo pecado.

Las investigaciones han concluido que el 81% de las violaciones de todo el conflicto armado guatemalteco, de 1960 a 1996, se dieron entre 1981 y 1983. Durante los primeros 10 meses de su mandato se registraron 10 masacres cada mes, ¡una cada tres días! Gracias a los “buenos oficios” de Rios Montt, más de 400 comunidades indígenas desaparecieron de la faz de la tierra.

Los genocidas tienen buena suerte. En el sonado juicio contra Ríos Montt, en abril 10 del año 2013, un tribunal lo condenó a 80 años de prisión luego de un juicio que se prolongó por 12 años y en el que se comprobaron todos sus crímenes y sus desafueros. Tan solo 10 días después, la Corte de Constitucionalidad de ese país dispuso revertir la sentencia “argumentando fallas procesales”.

En el Perú, los seguidores de Alberto Fujimore Inomoto también gritaron que había sido una infamia que lo hubiesen condenado en 2007, a 6 años de prisión por registros e incautaciones ilegales. Dos años después, en 2009, fue declarado culpable por violaciones a los derechos humanos, asesinatos y secuestros cometidos por el escuadrón de la muerte “grupo Colina” y condenado a 25 años de cárcel. Otra infamia, dijeron. En el mismo año recibió un condena adicional por 7 años y medio, al comprobarse el delito de malversación de fondos. Finalmente recibió una cuarta condena de seis años, por el delito de cohecho.

Fujimori había gobernado al Perú durante 10 años, entre 1990 y el año 2000. ¡Hizo de todo!

Desarticuló a “Sendero Luminoso” de Abimael Guzmán y al MRTA, el “Movimiento Revolucionario Tupac Amaru”. Impuso la Constitución de 1993 no solo para consolidar su poder y su control autoritario, sino para dar mayor dimensión a sus desafueros, justificados por la lucha antiguerrillera. Exacerbó el clientelismo político con sus “ayudas” a los sectores más desfavorecidos y montó un descomunal aparato de propaganda que neutralizaba las críticas a los abusos de la corrupción política endémica que instauró.

Entregó a su asesor Vladimiro Montesinos, jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional, un mando absoluto, y protagonizó un autogolpe de Estado para aferrarse aún más al poder. Se hizo reelegir en 1995 y de manera fraudulenta lo volvió a hacer en el año 2000. Ese mismo año, acorralado por los escándalos y por las evidencias, renunció por fax y huyó al Japón “amparándose en su doble nacionalidad”. El Congreso peruano no aceptó su renuncia, sino que lo destituyó “por incapacidad moral permanente”. Cinco años después, fue detenido en Chile y extraditado para que respondiera por sus actos..

Empezó a pagar su condena y rápidamente montó un acto teatral fingiendo estar casi en estado terminal.

En el año 2017, el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski le concedió un “indulto humanitario”, y en poco tiempo trascendió que había sido un canje por favores políticos. El indulto fue anulado por la justicia, pero un Tribunal Constitucional lo restituyó en el 2023 y fue excarcelado. Ya lo sabe usted, los genocidas tienen mucha suerte.

Murió “en olor de santidad” en Lima, de un cáncer de lengua. Sus seguidores, cada vez más menguados, aún lo consideran un patriota.

Esa comunión con el criminal, esa creencia plena, total, en su inocencia; esa identificación con la “justeza” de lo que el criminal hace en nombre de la patria, en nombre de Dios, en nombre de la justicia, en nombre del “bien”, en nombre de “nuestra causa”; define de igual manera lo que cree, lo que defiende, lo que piensa quien lo apoya. Ese criminal y él se funden entre ellos, se convierten en una sola cosa. Quien lo admira, lo venera, lo defiende y lo apoya, estaría dispuesto a hacer lo mismo que el criminal ha hecho, para inundarse de gloria.

De manera impecable lo definió Catulo, el poeta que nació en Verona en el año 84 a. C y que tanto escozor le generó al emperador Julio César. Catulo escribió: “Vosotros que pasáis, recordad: lo que yo soy lo seréis vosotros, pues yo fui lo que vosotros sois”…

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20 respuestas a «Son patriotas, son justos y son pecadores…»

Si Alberto, el personaje es culpable hasta el tuétano en todos y cada uno de las acusaciones y debe ser condenado.
Pero me parece que la historia en todos esos líderes padres de patrias debe ir mas allá del único personaje, debe ir hasta la masa social que nutrió y de facto ejecutó los crímenes.
A los directores editoriales y a los propietarios de los periodicos y medios que facilitaron sus actos, a los poderosos y los no tan poderosos todos los que aplaudieron, a los ciudadanos de a pié que sonrieron con los numeros de las matanzas… de esos no estamos hablando y son los creadores del caudillo asesino.
Es a esa masa sin Rostro a la que hay que exponerla y someterla al juicio.

Hola Eduardo. Propones una reflexión interesante. A lo largo de estos años he leído o escuchado frases revestidas de contundencia: “los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”, o “esos mesías no tienen seguidores sino cómplices”. Se me ocurre en este instante que todo eso es parcialmente cierto. No dudo que los genocidas tienen cómplices y personajes oscuros que se benefician de lo que el genocida hace. También que muchas veces el criminal ostenta un poder que le es dado por amplios sectores de la sociedad; pero creo también que mucha gente sucumbe al engaño y a la manipulación, gente que se confunde. El poder brinda las condiciones para que los ejercicios de manipulación se exacerben. Esas gentes manipuladas son también víctimas. Abrazo y gratitud por tu lectura y comentario.

Colombia pais de cafres dijo drio echandia, esa es y sera su historia dese una pasada por el congreso por las gobernaciones alcaldias etc o entidades publicas, hasta en las filas reina la corrupcion la maldad esta en nuestro ADN, cnrubernio entre bandidos justicia medios hacen de nuestro pais un pais inviable en lo honesto donde sus electores son felices con las migajas y los discursos baratos y contratos miserables de prestacion de servicios que hacen clic con la pereza mental de quienes viven de eso y regalan su voto o sea igual de bandidos

Hola Jesus. Muchas gracias por pasar por aquí, por tu lectura y por tu comentario. A veces, el pesimismo nos invade, es cierto, y creemos que no hay salidas. Otras veces creemos que si hay salida…

Alberto tal vez no seamos parias, pero pocos los que nos doloroso verdaderamente de la corrupción y de los crímenes de estado, que van por cada uno de los cargos públicos de los más altos a los más bajos. No sé cuántas generaciones han de pasar hasta que respetemos lo privado y lo público por conciencia y no por controles policiales.

Hola Hernán. No dudo que tendrán que pasar generaciones para desencadenar nuevos pensamientos y consruir una sociedad en la que la ética ocupe un lugar relevante. Este es un paìs muy desgarrado, muy herido… abrazo y gracias por leer y comentar.

Darle tantas vueltas teóricas al asunto en un país AÚN de analfabetas políticos que sólo piensan en mantener su sitio de confort, es redundante: ¡Suficiente ilustración compañero! Como decíamos en las asambleas ( Qué tiempos aquellos, éramos felices tirando piedra, a veces sin saber por qué)
Álvaro Uribe es un asesino disimulado por el fervor casi religioso que ha creado entre quienes acompañó a las fincas en tiempos de las “pescas milagrosas” distintas a las de los bazares de San Joaquín.
Rogemos, querido Alberto, para que la segunda instancia sea condenatoria -con ese acicate ganamos las elecciones- de lo contrario, en el santoral colombiano, además de las Lauras o los Marianitos, aparecerá un venerable de colmillos ensangrentados y corazón grande.

Hola Juan Fernando, gracias por leer y comentar. Como dice el matemático, con certeza absoluta: ¡cualquier cosa puede suceder!

Fujimori bien descrito don Alberto por usted, es una “poma” comparado con el sápatra. Lo cruel es que este sea el faro moral de la gente de bien! Ojalá votemos con sentido de super vivencia, de otra manera nos “destripan”!
El mundo entero hoy clama por no reyes… pero el panorama no puede ser más aterrador…

Hola Helena, muy grata tu presencia por estos lados. Es complejo el panorama. Tienes razón.

‘ Cualquier parecido con nuestra realidad colombiana, es pura coincidencia ‘
Ojalá haya justicia para ‘Urijimori’

Hola Olmedo. Muchas gracias por leer y comentar. Es impresionante las similitud en el actuar del criminal peruano-japonés y el de nuestro país. Un abrazo.

Que Álvaro Uribe Vélez es “culpable hasta los tuétanos”, como dice Eduardo Martínez, es innegable.
A quienes conocemos el enorme y heterogéneo prontuario criminal de este nefasto personaje (que incluye crímenes de lesa humanidad) consignado en centenares de testimonios, y en el mismo Archivo Federal de Seguridad de Estados Unidos de septiembre de 1991 donde figura como el narco #82, no nos queda la más mínima duda de que es, de lejos, el peor bandido y criminal de nuestra historia…y el que más ha disfrutado de una larga impunidad que es lo que lo hace tan respetable a los ojos de los miles de cretinos que lo idolatran (“no hay en Colombia nada más respetable que una larga impunidad”, decía López Michelsen). Y, esa impunidad no sería posible sin el concurso de todos esos pícaros (“bandidos del poder”) que le sirven de escudo protector: Fiscales, magistrados y jueces venales; grandes empresarios y banqueros a quienes ha enriquecido; medios de comunicación del establecimiento; congresistas granujas a su servicio; élites rufianescas a quienes les ha repartido la torta estatal; y, toda esa recua de palurdos y zafios – “gente asnal” – que lo han posicionado como un líder político intocable.
Esperemos que el Tribunal Superior de Cundinamarca ratifique la condena impuesta por la valiente juez Sandra Heredia para que, por lo menos, nos libremos de este alevoso engendro del demonio en las próximas elecciones.
Por supuesto que este ominoso criminal irá, cuando muera, y el día esté cercano, a acompañar en lo más profundo del averno a los peores criminales que en el mundo han sido.

Hola Edgar, muchas gracias por leer y comentar. Es extenso el prontuario del señor Uribe…

Hola Amelia, muchas gracias por pasar por aquí, por leer y comentar. Siempre he creído que esas simbiosis fanáticas son relaciones entre enfermos.

Hola Alberto. A la hora de escribir este comentario Álvaro Uribe ha sido declarado por el Tribunal de Bogotá nada menos que inocente, Al mencionado tribunal la bastó 10 días para liberar al sátrapa de la casa por cárcel y le ha bastado un mes y medio para poner sus nalgas en 13 años de investigaciones. Todo asqueroso; ver que la mayoría de las instituciones han sido copadas por la mafia, los grandes empresarios untados de crímenes hasta la coronilla. La extrema derecha en todo el mundo ya ha definido que puedes sátrapas y tiranos “legales”, basta con asaltar las instituciones. Claro, con el apoyo de EEUU. Recordar que Trump dijo que Bolsonaro tiene todo su apoyo y que la cárcel para este tiranuelo es injusta, ahora, el “sinombre” tiene el apoyo del norte. La intervención gringa es evidente. El que tenga ojos para ver, que vea.

Hola Hugo Hernán. Tenía esa intuición cuando escribí esta columna. Con intuición y todo, esta evidencia de inmoralidad y ausencia de ética es desgarradora y destroza el alma…gracias por leer y comentar.

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