Siento que la mejor manera de concluir esta reflexión de hoy, es recurrir a la poderosa frase de Jorge Wagensberg, que estremece por su contundencia y derrumba, sin misericordia, esa ilusión de un mundo que funcione a la manera de una máquina perfecta: “…si no fuera por la ocurrencia de hechos improbables, aún seguiríamos siendo bacterias…”
Por Alberto Morales Gutiérrez
Hablar de lo complejo refiere a aquello que es complicado, intrincado, difícil; pero ocurre que también se le dice complejo a un conjunto de edificios o de establecimientos empresariales, o a dos o más cosas que constituyen una unidad. Así, usted encuentra desde complejos industriales o residenciales, pasando por los complejos vitamínicos, hasta temas decididamente complejos.
Esta palabra que, como se ve, tiene múltiples significados, es calificada como una palabra polisémica.
Una condición que se extiende hasta el comportamiento humano, pues sufren de complejos aquellos y aquellas con ideas o emociones reprimidas, que perturban su comportamiento.
Hoy, la gran novedad asociada a este término, es que evolucionó a convertirse en una especie de tecnicismo muy, muy sofisticado; utilizado por algunos consultores “inteligentes” que, desde diferentes especialidades, tienen la “certeza” de derrotar el carácter impredecible de todo aquello que puede ocurrir.
De esta manera, el principio de la incertidumbre desarrollado por Werner Heisenberg, hacia el año 27 del siglo pasado, que tiene su origen en la física cuántica y el principio del caos desarrollado por Edward Lorenz a principios de los años 60 de ese mismo siglo y que tiene su origen en la física mecánica, fueron cubiertos desde el punto de vista lingüístico por el manto sagrado de la palabra complejidad.
Es necesario precisar que Edgar Morin, desde esa década del 60, empezó a reflexionar sobre el pensamiento complejo, para denominar la construcción de su monumental tratado: “El Método”.
Lo de Morin es muy poderoso, pues su formulación plantea asumir el pensamiento a la manera de un tejido de interrelaciones. Todo tiene que ver con todo. La verdad es que no hay nada más elusivo que la fragmentación que proponen las “especialidades”.
Todo apunta a que, hoy, los “especialistas” en cualquier cosa tienden a convertirse en los nuevos dinosaurios.
Lo cierto es que complejidad es el término de moda, al punto que su uso y abuso ha venido construyendo una gran confusión, pues diariamente se ofrecen “soluciones” (¿?¡!?) a granel, desde los SIM (Sistemas de Información de Mercado), pasando por los ABM (Modelos Basados en Agentes), hasta la Econofísica y los OCE (Observatorios de Complejidad Económica) porque como todos ustedes necesitan saberlo, señoras y señores, un “especialista” en la complejidad afirmó recientemente que “un sistema complejo no es complicado, dado que funciona con reglas simples…” ¡Hágame el favor!
Debo decir que, de todos los territorios en los que el abuso de las soluciones a la complejidad ha hecho estragos, es tal vez en la consultoría política en donde las evidencias son más que abundantes.
Resulta divertido ver cómo casi todos los consultores en esa materia, según sus análisis, sabían exactamente lo que iba a ocurrir. Son capaces de anunciar, sin ningún pudor, que ellos nos lo habían advertido. Ejercen como augures y como historiadores.
Aunque un axioma de la complejidad es que cualquier cosa puede suceder, los analistas en la materia parecen renunciar a ese postulado para proponer soluciones y fórmulas de abordaje, capaces de neutralizar el carácter azaroso de todas las situaciones.
Es una torpe manera de engañarse a sí mismos y engañar a sus interlocutores, porque ejercitan la pulsión racionalista de interpretarlo todo a partir de la búsqueda desesperada de “patrones”, el encuentro desesperado de “patrones”. Un desespero asociado a la creencia de que en los “patrones” de comportamiento, en los “patrones” estadísticos, en los “patrones” de datos, encontramos la causa de las cosas. Mecanicismo puro y duro. La mala noticia es que el mundo no es una máquina perfecta, como le gustaba verlo a los racionalistas.
Para los empresarios, los dirigentes, los políticos, los analistas; el universo ideal sería que continuáramos moviéndonos por el mundo, bajo el imperio de la lógica. Un mundo ordenado, predecible, en el que si hacemos “esto”, vamos a conseguir “esto”. Un mundo que solo le dé espacio a las “certezas” matemáticas; un mundo en donde el “margen de error” exista, claro, pero que sea predecible y controlable. Un mundo así brinda mucha tranquilidad, pero ese mundo no es posible, no es real, no existe.
Sí, cualquier cosa puede suceder. Tiene usted permiso para intranquilizarse.
¿Se acuerda de esos tiempos recientes en los que antes de que la narrativa de la inteligencia artificial se apoderara de todos los escenarios, la palabra campeona era la “Big Data?
Pues, la orgía del dato, esa panacea de la modernidad que nos permitía saberlo todo, fue capaz de entregar más información que nunca antes en la historia de la civilización, pero no fue capaz, no puede ser capaz, de entregarnos certezas sobre nada. Nos demostró, por el contrario, una nueva realidad: la sola información no construye conocimiento. Pero claro, los cultores de la I.A quieren demostrarnos lo contrario.
En esta perspectiva, lo genuinamente emocionante que emerge desde las ruinas de la dictadura del dato, es la reivindicación que hace precisamente Edgar Morin, de áreas del conocimiento social como la antropología, la sociología, para no citar sino dos de ellas, y la manera como se refiere a “los expulsados durante los siglos XVIII y XIX”, como la creatividad, la imaginación, el accidente, el evento y lo aleatorio.
En el mundo de hoy, para dolor de los matemáticos, se está configurando una nueva evidencia que dialoga de manera coherente con la inefable presencia del caos, de la incertidumbre, de la complejidad, sí. Todos los conceptos, todos los saberes, todas las teorías, no solo están interconectadas, sino que no existe una jerarquía de conceptos, no hay una disciplina que sea superior a las otras, o determine a las otras.
Siento que la mejor manera de concluir esta reflexión de hoy, es recurrir a la poderosa frase de Jorge Wagensberg, que estremece por su contundencia y derrumba, sin misericordia, esa ilusión de un mundo que funcione a la manera de una máquina perfecta: “…si no fuera por la ocurrencia de hechos improbables, aún seguiríamos siendo bacterias…”
La evidencia científica lo ha demostrado hasta el cansancio.

14 respuestas a «Cuando despertó, la complejidad estaba ahí…»
Tocó en el punto ciego de la complejidad mi estimado Alberto.
No hay dudas que lo complejo esta compuesto por un infinito numero de elementos simples como demuestra una buena vista de microscópio sobre la cabeza de uno de esos expertos analistas, a pesar de ellos mismos eso es verdad.
La infinita simplicidad sostiene todos los complejos engranajes de lo humano
Incluyendo lo político, eso explica la manipulación de instintos primarios ( viscerales..) para lograr efectos complejos que permitan ocultar intenciones aún mas complejas…
Aquel concepto modernista del hombre- bacteria resulta muy útil para demostrar lo complejo que lograron construir el improbable origen del hombre para ocultar la simplicidad del camino que se proponían realizar para esclavizarlo y convertirlo en subproducto del dato y la información
Privándolo de su “compleja” estructura divina.
Hola Eduardo. Muy juiciosa tu reflexión. Muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo
Es muy común la confusión mental de estas distinciones: Simple ,complicado ,complejo y caótico. Causa de malos diagnósticos, augurios y decisiones. Estas 4 distinciones, son 4 dominios con sus propias leyes de funcionamiento, como muy bien lo estudio, en 1999 Dave Snowden, y desarrollo un modelo llamado cynefin, que es muy útil para lograr claridad mental en la interpretación de la realidad.
Hola Gerardo. Muchas gracias. Me pondré a leer sobre el modelo cynefin. Interesante aporte.
Toda complejidad se construye a partir de certezas básicas que sostienen un movimiento, una dinámica. De no ser así, la incertidumbre constante se daría en términos de dispersión caótica.
Se hace necesario entonces que los humanos como inquietos e inteligentes seres vivos, organicemos el método para que la aplastante incertidumbre no nos obnubile y así concretar las bases que hagan posible la continuidad del proceso.
En política, que podría ser lo que nos convoca, siempre he implorado, si cabe el término, por lograr un mínimo ético, un mínimo de dignidad para el ciudadano vulnerable -aquel que no puede comprar derechos ni privilegios- asegurándole una vida agradable posibilitadora de sueños, y por qué no, de dulces incertidumbres.
Juan Fernando hola. Acabas de acuñar una nueva frase: “dulces incertidumbres”, que bien podría servir para reemplazar a la palabra “optimismo”. Gracias por leer y comentar.
Gracias Gerardo por esta ampliación del campo operacional que propone Alberto
Como buen taxidermista pones en claro los pasos evolutivos del pensamiento complejo..!
Tratar de entender me parece que es la posición más honesta. Indagar, indagar siempre, no perder la curiosidad. Muchas gracias Eduardo.
Gracias amigo y señores aportantes cin sus baliosos comentarios enriquecedores de esa complejidad que es el mundo; ante esa incertidumbre inentendible; cuando lo político trasgrede el funcionamiento del Estado desde lo conceptual, el problema no son ellos precisamente aunque de por si molestan unos más que otros. El verdadero problema es que los entes de v8gilancia y control se amangualen y se vuelvan cómplices de ellos a espaldas del orden instiruciinal que es una pretensión idealizatoria como el romántico de Juan Jacobo Rosseau.
Hola Juan Eugenio, muchas gracias por tu lectura y comentario.
Hola. Muy acertada, creo, tu reflexión. Dulce incertidumbre. Dos más: “implacable incertidumbre” y “necesaria incertidumbre”. Una abrazo.
Hola Hugo Hernán. Gracias por leer y comentar. Pienso que a la incertidumbre le caben todos los adgetivos.
Buen articulo, y permitame retomar lo dicho para manifestar que:
Hechos improbables y complejos acuerdos, son los vividos en la elección del presidente del senado colombiano ; pues bloques políticos antagónicos, PH y CD se unen para hacerle ver a ADLE, recién elegido presidente de Colombia y con infulas de dictador, que haremos lo que sea para defender la maltrecha democracia y cuestionadas instituciones, para evitar la llegada de políticas excluyentes y discriminadora.
Hola José Rodrigo. Muchas gracias por pasar por aquí. Tienes razón, ese acuerdo hace parte de esos asuntos que parecen improbables…