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El señor de los milagros

Por Alberto Morales Gutiérrez

Hubo períodos de la historia en donde se daban genuinas cosechas de santos. En el Medioevo, esa época que se conoce como “el oscurantismo”, la abundancia de los santos adquirió dimensiones inimaginables. Es comprensible, el Medioevo fue también una época ávida de milagros.

Ha de saber usted que la santidad y los milagros, se mueven en una relación de vasos comunicantes. Esa  urgencia de la Iglesia por inundar el mundo de santos y de mártires, la hizo cometer errores inconfesables. Aún perduran los esfuerzos por ocultarlos.

La verdad es que no hay que ser un demonio, un ateo execrable, un comunista irredento, para descubrir con relativa facilidad histórica y documentada, que dentro de esas muchedumbres de santidades  hay, desde luego hombres y mujeres de gran integridad, pero hay también crápulas de todos los matices, desquiciados, psicópatas, seres humanos brutales y despreciables.

Fue el negocio de los milagros el que desencadenó la delirante venta de “reliquias”: desde gotas de sangre de la virgen hasta prepucios del Niño Dios. Cada nueva parroquia que se levantaba, cada capilla que se construía, era un jugoso negocio entre el señor feudal de la comarca, el arzobispo territorial y el sacerdote encargado. Condición sine qua non era atraer feligresía hacia los nuevos templos, con la promesa de poseer una reliquia milagrosa.

Un requerimiento esencial para la beatificación, aún hoy, es que se pueda demostrar que el o la candidata, tiene a su haber varios milagros demostrados.

Debo decir, en aras de la justicia, que no solo la Iglesia católica es dada a santificar a diestra y siniestra. Es una práctica ejercida virtualmente por todas las religiones.

Bueno, pero ¿qué es un milagro? “El milagro es un suceso extraordinario e inexplicable mediante las leyes naturales, que se atribuye a una intervención sobrenatural o divina. También se usa de forma común para describir algo muy raro, maravilloso o un logro tan inusual, que causa gran asombro“.

Es necesario agregar que, como lo enseña el protocolo de todas las iglesias, el milagro y la santidad se hacen tanto mas digeribles, si están acompañados de arrebatos místicos.

Como ya es inocultable que la política degeneró en ser la ciencia del espectáculo y los gobiernos degeneraron en ser solo ejercicios premeditados de propaganda, de puestas en escena, de utilización de símbolos, y de una manipulación no solo constante sino asfixiante; el nuevo gobernante colombiano y sus ministros, Biblia en mano, protagonizaron en estos días, antes de su posesión, un arrebato místico en sus retiros espirituales y se han dispuesto (desde este 7 de agosto) a atiborrarnos de milagros.

Podemos estar tranquilos, toda vez que este país, abrumado, deshecho, esquilmado, vandalizado; empezará a transmutarse en una patria milagro. ¡Gloria a Abelardo!

Una promesa de tal magnitud tiene entusiasmado a medio país, claro. ¡Qué más quisiéramos!, pero tal milagro es absolutamente improbable. Hay mucha evidencia en contra. La primera es el carácter inocultable de ser una promesa publicitaria y la segunda es que la frase no disimula la dimensión de su significado. Una patria milagro, al estilo del predicamento de Abelardo y sus secuaces, es una patria consagrada a la voluntad de dios, de su Dios. La patria milagro de Abelardo es una patria confesional, una patria creyente, una patria que entiende que éste es un valle de lágrimas, que es necesario sufrir lo indecible, sufrir con resignación, pues el sufrimiento es el camino que debemos recorrer en esta vida para, en la otra, disfrutar al lado del Creador, las mieles eternas de una felicidad indescriptible.

Es claro para el Abelardo iluminado, que en esa patria milagro, estarán a salvo exclusivamente los elegidos, aquellos y aquellas que beben su sabiduría en la fuente de la Biblia, es decir, los buenos. La patria milagro no es para los descarriados, los que no creen, los gais, las lesbianas y los transgénero; los que defienden ideas absurdas como una educación laica, es decir, una educación que excluye a Dios. Que defienden la igualdad, los derechos de las minorías étnicas. Que defienden esa locura del aborto; los comunistas, los que creen que las mujeres deben tener derechos iguales a los de los hombres; los pecadores. Esos no. Toda esa gente, es por sí misma un disturbio del que debemos defendernos, que debemos rechazar, borrar, porque atentan contra nuestro orden.

Para garantizar que el triunfo del bien sea perdurable, sea eterno, nos ha sido dada la espada del Señor. ¡Gloria a nuestras fuerzas militares!, junto con todos ellos, ustedes y nosotros, estamos ¡firmes por la patria!. De hecho, en el batallón Pichincha, en donde habló durante hora y media después de su posesión, les dijo a los militares: “en sus manos está una tarea fundamental de la patria milagro”

Esa es la lógica de Abelardo. Un tipo minúsculo, en el sentido literal de la palabra. No estoy siendo irrespetuoso. Su reducida dimensión intelectual y ética, está reflejada por su misma historia. Un recorrido existencial envilecido por el dinero y la representación, un arribismo desmedido y unas relaciones “profesionales” y personales vergonzosas e impresentables. La decadencia de la derecha en el mundo contemporáneo toma forma con el carácter minúsculo de los personajillos que han llevado al poder en diferentes países.  

Abelardo, el bueno, está absolutamente convencido de que los Estados Unidos son la cuna de la civilización occidental, que Trump es un titán, el gobernante más sabio y poderoso de la tierra, que el “american life” es lo más parecido al paraíso y que su doctrina es la doctrina de los “triunfadores”. ¡Mayor estulticia no puede existir!

Los desafueros delirantes del gobierno anterior, sus destempladas alianzas estratégicas; la corrupción que fue capaz de entronizar; los irrespetos y abusos con los suyos y con los otros, su incoherencia absoluta; dieron paso a que la promesa del milagro calara en amplios sectores de la población. Una tragedia desde luego.

Si no fuera cierto, uno podría calificar de chiste magnífico la declaración de Abelardo, cuando afirmó en Cali que en este gobierno “¡la ideología nunca volverá a imponerse sobre la realidad!”

Para él, la religión no es una ideología, qué va. La Biblia no es un documento ideológico. Para Abelardo, el libro sagrado es solo la palabra de Dios, la verdad revelada. Ideología es todo lo que difunde ideas que no coincidan con las ideas de Dios.

Hoy, en Colombia, hay dos sensaciones claras. Una de ellas es latente, la otra está en construcción. La primera es el miedo. Amplios sectores de la población tienen claro el significado del orden que el fanatismo de derecha es capaz de desplegar. Un miedo que para una pensadora como Martha C. Nusbbaum tiene otras implicaciones. Bloquear, por ejemplo, la deliberación racional, envenenar la esperanza e impedir la cooperación constructiva. Eso es cierto.

La sensación en construcción es también inevitable y, ciertamente, muy peligrosa: la frustración. La religión jamás ha salvado a ningún país, el fanatismo jamás ha construido nada. Esa patria milagro orientada a convertirnos en un protectorado gringo, en un país en éxtasis, que se alimenta con las voces de los curas y pastores que lo invitan a respetar la voluntad de Dios, y cuya apuesta decisiva es entregarlo todo a la voracidad de la banca internacional. Un país así, jamás va a salir del atraso.

La única diferencia hoy, es que la frustración y sus consecuencias, van a desencadenarse más temprano, muy temprano. Una frustración que ni Abelardo en particular, ni la derecha en general, son capaces de imaginarse.

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42 respuestas a «El señor de los milagros»

Aplaudo como comunicadora la construcción impecable de símbolos de la campaña del nuevo presidente: el saludo militar, el firmes por la patria, el tigre… sacarían lágrimas de envidia a los autores de la propaganda Nazi. En el devenir de pendulo de la democracia es el cuarto de hora de las derechas en el continente. No es eso lo que me impresiona, lo que ocupa hasta mi última neurona es entender como medio país lo sigue. Entiendo a las iglesias por sus propios intereses, a la banca, los industriales pero al pueblo? Ver a miembros de mi propia familia pacifistas, ambientalistas y hasta ateos defendiendo el fracking, la campaña guerrerista de destripamiento… eso no lo he podido asimilar. Es como tratar de entender como a la juventud le gusta Bad Bunny. No me da mi limitada inteligencia. Gracias por asomarte a esa idea abstracta y hueca de patria milagro. Siento en la piel el miedo de los que piensan distinto y que en el gobierno pasado se atrevieron a dejar de ser progresistas vergonzantes y asomaron la voz y la cabeza. Temo por esos “héroes de la patria” que no son más que muchachos en su mayoría pobres y campesinos utilizados para dar resultados y “milagros” contra estructuras demasiado afianzadas y en el fondo concomitantes con el actual líder. Todo este circo es casi de estudio para sociólogos y politólogos. Que alguien me explique porque no entiendo

Hola Ámbar. Gracias por pasar por aquí. Alain Finkielkraut escribió hace algunos años un texto premonitorio: “La Derrota del pensamiento”. Y ocurrió. Fueron conduciendo la sociedad a fuerza de algoritmos a que no ejerciera el pensamiento. Esta es una muestra palpable.

Hola el mismo. No tengo la más mínima duda sobre la dimensión de tu felicidad. Abrazo

debemos reconocer que el “advenimiento..” de Abelardo con todas sus potencias milagrosas son reales, exiguas y peligrosas pero muy propias de la realidad colombiana.
Recuerde que antes de la era Petro estábamos entregados a los milagros del sagrado corazón de cristo Rey con cuadro explicativo ( corazón abierto en pecho sangrante)y todo desde antes de los dias de Turbay el depravado..!! Se rumoraba que aquél en medio de las reuniones de la alta sociedad solía sacarse su inmenso pene para restregarlo a las distinguidas damas…
De modo que colombia ya tiene una tradición de líderes de ese corte.
En el caso de Abelardo se dice que su poder radica en sus nalgas norteamericanas , falta ver que uso público les dará.
Por estos detalles discrepo tajantemente de su perspectiva de la nueva patria milagro
Porque ya hemos experimentado situaciones similares, porque en realidad tanto el personaje como sus métodos semi ortodoxos si representan una amplia población de colombia que es la misma que llena templos e iglesias tanto de garage como catedralícias
En busca de milagros económicos y sexuales que es como se expresan las potencias espirituales en todo el mundo..!!!
En colombia sabemos que las mareas socioculturales del primer mundo nos llegan con retardo…. Retardo de tiempo y de entendimiento.

Hola Eduardo. Siempre agradezco mucho tus lecturas y comentarios. Aunque son absolutamente los desafueros que describes, nunca había visto una decisión tan nítidamente expresada de gobernar bajo los dictados de la Biblia. Abrazo!

Muy bien planteado Eduardo. El grave problema esta en gran parte de la cultura Colombiana, muy primaria y regulada por el cerebro reptil, poco neocortex, que es facilmente receptiva a tanta estupidez.

Al leer atentamente el ensayo me quedo con la pregunta: ¿Como es posible que gente supuestamente con alto nivel profesional y personas supuestamente practicantes del cristianismo, de amor y compasión, apoyen fanáticamente el esperpento que se acaba de posesionar?. Me queda claro que ganaron la guerra cognitiva desplegada por el anglo-sionismo, con un variado arsenal desde manipulación tecnológica hasta compra de votos y utilización instrumental del arma privilegiada: la religión.

Precisamente en ese abismo conceptual llegado del anglo sionismo baso mis esperanzas de su implosión puesto que estamos en tierras de su Archie enemigo el pensamiento ibérico en donde la libertad y las distancias son sinónimos.

Cuando la polarización política se comporta pendularmente entre un extremo a otro; estamos ante realidades escalofriantes y sesgadas de cabeza a rabo. Por eso retornar al oscurantismo que es utilizar la biblia y la religión como armas de salvación de milagros inventados con campañas del desasosiego.

Tienes razón Juan Eugenio. Aquí la Biblia está siendo utilizada a la manera de venganza!

Pienso, Gerardo, que la “batalla cultural” va a ser trascendental con este gobierno

Pienso, Gerardo, que la batalla cultural apenas empieza en Colombia…

Colombia aún no aprende, ni aquí, ni en ninguna otra latitud del mundo, las guerras han terminado con más guerras. Nunca las violencias han generado paz. Ningún conflicto se ha apaciguado con balas, todo lo contrario los enciende y aviva. En eso sí es experto el actual presidente: En avivar EL FUEGO!

Sandra. Totalmente de acuerdo con esa percepción y opinion. Interactuo y respaldo su punto de vista no en busca de milagros pero si de pareceres

Hombre Alberto yo creo en los milagros y de hecho he sido protagonista de dos, El primero es aún estar vivos Tere y yo, La Gata y Mondra quien ya murió plácidamente este año en un accidente en La Apartada, vía la Costa. En mi R4 amarillo, el submarino, me encontré con unos burros y el resultado fue de cuatro muertos, los burros. Y nosotros sin un solo rasguño. Y el segundo fue cuando me le aparecí a la Virgen en lindo viaje de psilocibina, lease hongos, en el muy querido corregimiento de Santa Helena. Casi la mato del susto que se llevo.

Luego de ” este año” va un punto. perdón por no corregir este aparato. No es comentario duplicado, es corregido, Maquinita

Negra, hoy la noche es negra, y la de mañana también será negra, y las siguientes, todas y durante mucho tiempo.
Pocas luces brillan en la oscuridad; el aire es denso, tremendamente denso; los corazones no se atreven a palpitar, tienen miedo. Cuando un corazón tiene miedo, reduce sus palpitaciones al mínimo, se pone en alerta, activa sus protocolos de defensa, no hace ruido, pero está vigilante; está esperando a otro corazón que espera a otro corazón como él. 
Los corazones saben desde la noche de los tiempos que juntos pueden cambiar el mundo, lo saben porque lo han practicado en infinidad de oportunidades. Trece millones de corazones palpitan y otros millones empiezan a palpitar y a juntarse con sus amigos del alma. 
Esos corazones no son nuestros, nosotros somos de ellos. Haremos lo que nos digan. Iremos donde nos digan. Diremos lo que nos digan. Cantaremos lo que nos digan y viviremos lo que nos digan. 
Ellos son los únicos amos del mundo.
Creo en ellos, y sé muy bien que todos mis amigos, conocidos, afectos y amores también creen en ellos. 
Llevo 74 años sembrando afectos, sigo sembrando y seguiré sembrando. 
No sé hacer otra cosa. 
Así somos, y juntos volveremos a invitar a la luna y a las estrellas a romper el maleficio, desterrar la maldad, la violencia, la crueldad, la muerte y al tigre y sus tigrillos de nuestro mundo. 
Si tú y yo pensamos lo mismo, pasa este mensaje a alguien que piense lo mismo.
Adenda: no es mío el escrito. Es de un amigo muy querido. Pero igual, allá va.

No creo en ningún dios, mi abuela si, y todos los días cruzaba la calle a las tres en punto de la tarde para reunirse con un puñado de vecinas y algún que otro vecino despalomado, para, valgas la redundancia, rezar el rosario.
Cada verano, desde mis tres años hasta mi onceavo aniversario pasé mis maravillosas vacaciones de julio y agosto en su casa, frente al Carmelo de Marche-en-Famenne, en el fondo de la Bélgica del fondo.
Allí, sí, allí, había un corazón de yeso rojo con gotas de sangres brillantes y, no estoy seguro, rayos amarillos y anaranjados. A ese estucado corazón lo confundí con la divinidad, a tal punto que un día le pregunté a mi abuela ¿por qué no le rezamos nunca al corazón?, a lo que mi abuela me respondió con un abrazo y el más magnífico beso de abuela que mujer alguna haya repartido en mi mundo.
Han pasado setenta y un años.
Mi abuela se fue, el corazón adorna un centro comercial y yo sigo abrazado por mi abuela.

Abelardo aseguraba que era ateo, y que lo que no fuera entendido a través de la razón, era una farsa, que él era práctico y racional. Pero le dijeron que eso no vende, y prefirió la manipulación emocional a gran escala pues sabía, como los minimamente inteligentes, que era lo único que le conseguiría los votos necesarios contra los logros a las patadas pero tangibles del gobierno de Gustavo – ya no lo llamo Petro- … y preciso: miedo más rabia manipuladas igual votos – tipico de Uribe- además faltaba la cuña grande y era el fervor religioso para lo cual invitó – como sería la pena – a que se arrodillaran todos, primero en Buga ante el Señor de los Milagros – que ni conocía- y luego con todos a la vez: judíos, evangélicos, episcopales y católicos con cura acusado de pederastia a bordo. Lo único que faltó fueron los musulmanes, per como! esos siempre han sido los malos y los feos. Tan burda, tan torpe es nuestra idiosincrasia- no ideología, eso es bien diferente- que tan solo bastó este sancocho de prosaicas mixturas para afianzar el fraudecito y el triunfo electoral.
Bueno, ya gano y ahora -¿qué? Hablar de milagros, no. Hablar de afianzar lo que se consiguió! imposible que borre con una bendicion lo logrado en reformas y derechos. Sería muy triste ver al pais lleno de retroexcavadoras acabando con todo o pelotones de soldados y el acorazado ESMAD conteniendo las protestas.
Ahora hubo un terremoto y cogió a Abelardo sin un empalme, solo con una rabieta y una biblia que ni le importa y un montón de pastores que le recuerdan que al patrón le sostienen el poquito de apoyo que le queda para seguir borrando a esos musulmanes que por aquí no deberían existir… pero que son más numerosos que los judíos que le condimentaron el caldo.

Hola Juan Fernando. Esas “prosaicas mixturas” van a hacer estragos. Gracias por leer y comentar.

Esperemos que no. No lo creo tan pendejo. Ya se tendrá que desmarcar si quiere estar “Firme por la Patria”! De lo contrario hay 13 millones de compatriotas vigilando.

Abelardo de la Espriella no cree en dioses, ni en religiones, ni en ideologías; cree, eso sí, en la estupidez colectiva y en la insalvable ignorancia, y, por supuesto, en sus dotes de estafador y engañabobos. Es sionista y pro imperialista por conveniencia y, por supuesto, carece de escrúpulos éticos y morales.
Petro no tiene ninguna culpa en el triunfo de ese esperpento y, en ésto, sigo estando en total desacuerdo con usted. Aparte de la insalvable ignorancia y estupidez de millones de votantes; de la descarada intromisión de Trump y de la inteligencia israelí en el proceso electoral; y del fraude que se consumó; fue la gran prensa y los medios de comunicación del establecimiento quienes a punta de mentiras y manipulación mediática desacreditaron totalmente al gobierno e indujeron en los electores un odio irracional contra Gustavo Petro y por extensión contra Iván Cepeda; cualquier error o desliz de Petro, o de un funcionario corrupto, fue sobredimensionado y exprimido hasta el cansancio, a la vez que todos los muchos logros, como lo muestran los indicadores económicos y sociales, fueron convenientemente ocultados o minimizados (usted mismo no reconoce nada bueno en él).
Estoy persuadido de que sin esos ominosos y venenosos periodistas vendidos, que infestan los medios de comunicación del establecimiento, que día a día y minuto a minuto, vomitaban todo tipo de injurias, chismes y mentiras, para hacerle creer a la gente que el gobierno de Petro era un desastre y que Colombia estaba en ruinas, la votación hubiera sido muy distinta. El gran poder de los medios (Caracol, RCN, Semana, Blue Radio, El Tiempo, El Colombiano, la FM, la W, etc, etc) fue absolutamente determinante en el triunfo de Abelardo.
Todos los muchos logros del gobierno de Petro en materia social y económica, y en afianzamiento de relaciones comerciales con China y los países árabes, reconocidos por los ceos de Bancolombia, Nutresa, Grupo Éxito, y el mismo Sarmiento Ángulo, entre otros, se van a desmoronar. Ha terminado “la horrible noche” para las voraces y corruptas oligarquías y ha comenzado la tenebrosa noche para el humilde pueblo. En manos de la tenaza sionista imperialista que nos va a “destripar” desde el Catatumbo en el noreste hasta el Putumayo en el suroeste; que va a implementar la megaminería y el fracking; que va a saquear el país como ya lo está haciendo en Venezuela; y, que va a llegar para quedarse y establecer colonias gringas e israelíes convenientemente cuidadas por el poderoso aparato militar estadounidense…hemos quedado en el peor de los mundos posibles gracias a ese tal “Tigre”, ciudadano gringo e incondicional de Netanyahu, que está traicionado al pueblo que lo eligió y a su país de origen. Muchas gracias a todos aquellos estúpidos cretinos que le pusieron la raya al “Tigre” mientras gritaban, con la complacencia de toda esa catremanada de asquerosos y viles periodistas vendidos al sionismo imperialismo y la oligarquía nacional: “Firmes por la patria”. Lo siento no por mi que ya, enfermo como estoy, me queda muy poco de vida…lo siento por los hijos, los nietos y los descendientes de todos los estúpidos que le pusieron la raya al abominable Tigre que, en apenas 8 días en el gobierno, no ha hecho sino cagarla y ya es el hazmerreír del mundo.
Muy de acuerdo con el comentario de Juan Fernando Uribe Duque.

Hola Edgar. Muy buena tu reflexión. Asumir a Petro como un ejemplo de gobernante, de estadista, de coherencia es una exageración. Todas las variables que aludes como factores que incidieron en la elección de Abelardo son ciertas, pero la variable Petro también incidió.Mira la situación del Chocó y de Buenaventura con la tragedia del terremoto, por ejemplo. Dos comunidades altamente representativas de los “nadie” que ni Petro ni ninguno de los gobiernos pasados ha sido capaz de mirar siquiera…abrazo

Debo decirte que ya me he tomado una botella de aguardiente y sigo, estoy furioso y escuchando rancheras, no soy ni elegante, ni ilustrado, soy una puta caca que desprecia más de media humanidad, supuestos intelectuales incluidos. No puedo ser distinto. No puedo ser, nunca jamás, de la montonera que a vos te venera; reconociendo, eso si, que sos estudioso y muchos méritos intelectuales tenés. En mi no habita el odio pero si mucho el desprecio. No es mi culpa. Nací siendo un hijodeputa que no teme a nada. Amo la muerte que me va a liberar de tanto imbécil y, lo mejor, de tanto HIJODEPUTA que me abruma, sépase.
Vos, que tenés una amiga común conmigo, Martha Hoyos…algún día vas a saber con quien confrontaste. Lo tuyo es erudición; lo mío es vida y caminar toda una vida entre la mierda, bandidos y criminales…y, también, entre los libros.

Hola Edgar. No te había leído porque no había revisado la columna de hace ocho días. Yo creo que tienes todo el derecho a la indignación, creo que te maltratas porque tus juicios, aunque indignados, tienen sustento. Y creo que cada quien tiene la vida que quiere vivir y la tuya es una vida vivida en conecuencia con lo que creeés. Así pues que levanto la copa y te digo ¡salud! Saludes a Martica.

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