Su “impunidad” fue construida con esmero. Montó una rígida organización en la que la responsabilidad se diluía entre muchos de sus miembros, quienes, al ser atrapados, salvaban sus vidas si mantenían la boca cerrada. El 60% de la policía de Chicago estaba en su nómina. Los testigos, en los juicios, jamás aceptaron haber visto nada. […]
Un ciudadano de a pie…
