Bastaba con que, por ejemplo, doña Juliana Márquez la madre del primer mandatario, arguyera que necesitaba una mansión que operara como sede de una fundación a la que ella le tenía mucho afecto, para que el sueño se hiciera realidad. Por Alberto Morales Gutiérrez Con una resignación que refleja el tamaño colosal de su decadencia […]
La pandilla insaciable…
