No soportaban que hiciera lo que le venía en gana, les parecía inadmisible su independencia, su mirada. Vivían exaltados porque no les temía. En Gala no aplicaba, para definirla, la “retórica de la vulnerabilidad” -concluye Estrella de Diego- Por Alberto Morales Gutiérrez La joven se llamaba Catalina Gutiérrez, tenía 21 años, estudiaba arquitectura y era […]
¡Ay, amor, ya no me quieras tanto!
