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Los dobles raseros…

Por Alberto Morales Gutiérrez

La verdad es que todos nosotros: usted, yo y los demás, vemos el mundo a partir de la manera como lo observamos. Cada uno de nosotros tiene interpretaciones y reflexiones diferentes, sobre las personas, los entornos, los sucesos. Esas diferencias se originan en nuestras creencias. Estamos atrapados en todo aquello en lo que creemos. El hecho específico es que todos no vemos lo mismo.

Hay, en mi caso, personas, pensadores, líderes, que admiro y respeto; mientras otros los miran con recelo, rechazo y, a veces, con odio. También tengo objeciones, reservas e, incluso, indignación con personas, pensadores y líderes, que otros admiran y reverencian. Todos y todas tenemos prejuicios. Somos capaces de perdonarles a algunos, lo que somos incapaces de perdonarles a otros, aunque hayan hecho exactamente lo mismo. Desde luego, eso no nos hace menos inteligentes o más inteligentes que los otros. Somos lo que creemos. Ortega y Gasset decía que cabalgamos en nuestras creencias.

De todas las variables existentes para el análisis de este tema complejo de las creencias, la que más me agobia es la del doble rasero.

Mire un ejemplo: es muy reciente mi conocimiento sobre la perversa estrategia desplegada por Jeffrey Edward Epstein, de crearse una personalidad pública asociada a su “interés” en las artes, en las ciencias y en el pensamiento. No sabía de sus acercamientos a la academia, sus donaciones a las universidades, a los museos, a los centros de investigación. No, no lo sabía.

Ya estaba enterado de esto, cuando leí la declaración de Valeria Chomsky, a propósito de la aparición de su nombre y el de su marido en las listas del pedófilo. Creí de manera total e incuestionable en su argumentación. Chomsky es uno de mis intelectuales más admirados. Leo sus textos con verdadera pasión. Así, no se me ocurrió objetar nada, cuestionar nada. Los asumí de inmediato, como víctimas. No hice ninguna reflexión adicional al respecto.

Días antes, por el contrario, no tuve la misma actitud con el Dalai Lama, quien también apareció en la lista. En ese momento no conocía la versión del Epstein “filántropo” y entonces asumí, también de inmediato, que el líder budista era un pedófilo. No pude menos que recordar el incidente público en el que el Dalai Lama invitó a un niño a que los dos jugaran con sus lenguas cariñosamente. Asumí, sin reflexión alguna, que hacía parte de los viciosos que se dedicaban al goce pagano, en esos paraísos del placer ofrecidos por la organización criminal del magnate. Lo condené sin contemplaciones.

Ciertamente, nuestras creencias nos impiden juzgar con el mismo rasero a quienes admiramos, en quienes creemos y a quienes no conocemos, o no necesariamente admiramos o les creemos.

Hay un caso en nuestro país que sirve para ilustrar esta reflexión: Ricardo Roa, el presidente de Ecopetrol.

Se trata de un genuino truchimán. Y no es un juicio de valor gratuito o un prejuicio. Su vida real está signada por la corrupción, la ineptitud y la lagartería. Desde su llegada a ANDESCO y su paso por Electrificadora Santander, ya contaba con padrinos “non sanctos”. Cuando fue gerente de negocios de energía de la organización Ardila Lulle, se convirtió en “protegido” del empresario William Vélez y, siendo alcalde de Bogotá, Gustavo Petro lo nombró en el 2012 gerente de la Transportadora de Gas Internacional, filial de la Empresa de Energía de Bogotá. Desde entonces ya eran amigos entrañables. Al poco tiempo, Petro lo hizo presidente de la ETB, desde donde salió a trabajar con William Vélez, su protector, en la empresa de energía de Honduras. A través de ese recorrido, fueron evidentes sus malas mañas, el direccionamiento de los contratos, los nombramientos a dedo. De hecho, ha estado dedicado, desde hace largo tiempo, a la construcción de su “ecosistema” de corrupción y de enriquecimiento personal.

El afecto de Petro por Roa fue confirmado en los tiempos de su aspiración presidencial. Lo designó como su gerente de campaña. No era de esperarse nada distinto a que incurriera en trapisondas tales como violar los topes legales. La fiscalía lo ha imputado, aún por encima de la defensa acérrima que el presidente Petro ha hecho de él en sus discursos. Fue esa confianza plena y total en su amigo la que hizo que, una vez posesionado de su cargo, le encargara la dirección de Ecopetrol y ahí continúa, pese a las pruebas documentadas sobre sus irregularidades.

Bueno, ellos son así, esos son sus afectos, sus lealtades, y esa es su manera de entender la función pública. El tema que quiero proponer es diferente. Por ello ni siquiera me detengo en el escándalo del apartamento de Roa, que también está incluido en la imputación de la fiscalía.

Lo que me reafirma la idea de los dobles raseros, es la actitud complaciente, silenciosa, acrítica, que exhiben los seguidores del presidente, los intelectuales “progresistas”, los pregoneros del “cambio”, con este personaje nefasto y su permanencia en el cargo. La manera como cohonestan e incluso (muchos de ellos) sustentan la validez de su presencia como presidente de Ecopetrol y resaltan su viveza, sus astucias, sus jugadas contractuales, su incidencia en la junta de ISA por ejemplo y el exabrupto de sus negociados más siniestros.

Toda la fortaleza crítica de las denuncias hechas por ellos a las administraciones liberales y conservadoras y a sus funcionarios corruptos, es una fortaleza que se desinfla en este caso aberrante que no tiene sustentación alguna.

Y entonces, conociendo la innegable inteligencia y capacidad de muchos de mis amigos que admiran con devoción al presidente, trato de entender por qué, tanto ellos como yo, nos enredamos en el ejercicio del doble rasero y quiero intentar una respuesta.

Creo que todo esto tiene que ver con el deterioro o incapacidad de ejercer debidamente el diálogo interior. Eso que algún pensador contemporáneo definió como “la capacidad de inclinarnos sobre nosotros mismos”.

Una vez adoptamos una creencia, una vez cualquier persona adopta una creencia, esa creencia es SU verdad inobjetable. Es por ello que la desaparición del diálogo interior es terreno abonado para que el fanatismo se tome todos los espacios de nuestro ser.

Pensándolo bien, no hay nada más tenebroso que poseer una verdad, porque cuando adopto la verdad, de inmediato desaparecen todas las preguntas. Camino por el mundo solo con certezas.

¿Estamos preparados para preguntarnos a nosotros mismos, en qué es en lo que estamos creyendo?, ¿tenemos la capacidad de poner en duda alguna de nuestras certezas?, ¿seremos capaces de atrevernos a mirarnos en el ejercicio consciente del doble rasero, de estar juzgando una misma acción de manera diferente, dependiendo de quién sea el protagonista?

Hay una frase de los romanos que esclarece con contundencia esta dificultad. Ellos decían “Ego foetet”. La traducción sería “el yo huele mal”. Pascal reafirma ese aforismo cuando expresa “el yo es odioso”. La verdad es que hablar “yo con yo”, no es nada fácil.

En lo fundamental, desde los tiempos de Sócrates, la filosofía ha abordado el tema del diálogo interior, de la introspección, como un motor del pensamiento.

Es paradójico que “la duda metódica” de Descartes, sea concebida como el método adecuado para encontrar la verdad y adquirir certezas. No. Ese dudar sistemáticamente de todo, debería ser por el contrario, un principio poderoso que nos dotara del valor para enfrentarnos a nosotros mismos y crecer en nuestro conocimiento y en nuestra humanidad. Es evidente que Descartes acertó en la premisa y se equivocó en la conclusión.

Se me ocurre que, aunque sea odiosa en la conversación con nosotros mismos, la idea más exigente, la más aconsejable, la más liberadora, la que mejor construye el pensamiento crítico, es la idea de dudar…dudar siempre, dudar incluso de aquello en lo que estamos pensando, de aquello en lo que estamos creyendo.

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37 respuestas a «Los dobles raseros…»

Maravillosa columna, profesor. Defender ciegamente un ismo, perdonando y justificando por encima de la propia concepción de lo ético y moral, es traicionar el ser y la esencia que construimos. Mirar hacia otro lado ante la estulticia de nuestros preferidos, es, paradójicamente, enceguecer la claridad de espíritu que debería regirnos.

Pero es demasiado pedir ante el ruido que nos gobierna. Muy lamentable todo.

Sobre esto hemos hablado hasta la saciedad: la necesidad de la elusiva objetividad, los fanatismos como final de la capacidad reflexiva, la duda como método de afrontar las verdades siempre contingentes .

Gracias Morales

Hola Alejo. Es por eso que el “atreverse a pensar” es un postulado subversivo. Gracias por pasar por aquí. Un abrazo

Dudar de lo que creemos si, bajarnos del pedestal de los poseedores de la verdad y ponernos en los zapatos del otro es muy aconsejable pero como no caer en el relativismo con esa postura? Deben haber verdades incontestables que sustenten nuestra columna existencial.

Hola Mar.Es muy juiciosa tu reflexión sobre la necesidad de tener un sustento para nuestra columna existencial. Pienso que es en ese dudar en donde descansa tal columna, porque la duda es la inspiradora de todas las preguntas. Somos la única especie animal capaz de hacerse preguntas y tal virtud ha sido la condición esencial para la construcción del pensamiento, de la cultura, de las civilizaciones. Condición para construirlas con la idea de que al fin lo hemos logrado, y para destrozarlas cuando descubrimos que nos hemos equivocado. Un abrazo agradecido.

Hola Luis Alfonso.La sabiduría de las abuelas es un gran soporte porque es cierto que nada es como lo pintan. Muchas gracias por leer y comentar.

Así es, estimado Alberto.

Me cuestiona ver cómo gente tan inteligente y preparada rinde su pensamiento crítico y arrodilla su independencia por defender una ideología. Justifican lo impresentable y se tragan con fruición los sapos envenenados que antes despreciaban.

Gente que tanto admiré, que tanto leí y que seguí por la grandeza de sus ideas y conceptos, hoy luce diminuta y genuflexa, poniéndose del lado de dictadorzuelos, delincuentes y corruptos.

Gente que brillaba por su postura irreverente, hoy repta en el opaco pantano ideológico vistiendo la ropa prestada de un ideario caduco y falto de sentido de realidad. Claudicaron poniendo su sensatez en modo avión.

Es cierto Gonzalo. Abundan estos casos que reafirman mi idea sobre las falencias en el diálogo interior, en inclinarse sobre si mismo.

Interesante columna de opinión. Personalmente pienso que el trabajo sucio de criticar al Presidente Petro ya lo hacen de manera “eficiente”, vil y descarada los medios hegemónicos de desinformación. Por eso dudo todo el tiempo de ellos. Por supuesto que Petro se ha equivocado, se ha equivocado al rodearse de gente como Armando Bennedetti o Laura Sarabia o Ricardo Roa o Roy Barreras. Pero volvemos a lo mismo: la corrupción de Colombia es estructural, es una tradición que lleva más de doscientos años y es muy difícil derrotarla en tres años o no toparse con personas como Olmedo López que se le torció el corazón una vez llegó y encontró la oportunidad de saquear la UNGRD. Lamentablemente Petro tuvo que aliarse con ese oportunismo que llaman “centro” para llegar a la presidencia y eso le está pasando la cuenta de cobro. Hay una cosa que dice Fajardo que es verdad: de la manera como se llegue al poder, así mismo se gobierna. Pero lo que más indigna es que los medios hegemónicos quieren hacer ver a este gobierno como el más corrupto de toda la historia del país y a su vez callan frente al saqueo tan descomunal que se dio en el gobierno de Duque. Decía el valiente periodista Gonzalo Guillén que desde tiempos de la conquista española no se veía un saqueo tan descomunal, vulgar y descarado como en el gobierno anterior, siendo la principal causa del déficit fiscal actual. Pero los medios hegemónicos callan y a su vez magnifican los hechos de corrupción actual, por eso muchos Petristas miramos para otro lado cuando nos hablan de corrupción del gobierno Petro.

Creo que tienes toda la razón en esta reflexión que aportas Wilson. Es una reflexión honesta y la respeto. Cuando haces referencia a “miramos hacia otro lado” reafirmas mi aporte sobre el doble rasero. El tema del diálogo interior es una urgencia manifiesta.

excelente analisis sobre nuestros comporatmnientos y juicios pero no es solo ecopetrol petro es el pais durmate mas de 50 años todos los politicos han actuado asi por años cpn doble rasero e intereses personales y de sus amigos

Mi estimado Alberto, me parece que debemos ajustar el lente..
La importancia del Presidente Petro no proviene solamente del grupo de seguidores que toca la pandereta a su alrededor, no, proviene también del gran numero de observadores críticos que lo analizan no solo dentro de su alcance local sino de su papel en el concierto mundial politico y conceptual en medio de la batalla épica que se vive.
Sin dudas que su administración tiene ese y muchos otros personajes de dudosa reputacion y lamentable actuación quienes deben ser considerados como la cuota natural del mundo binario arraigado en la ideología nacional. Ellos no pueden ser atribuidos de forma exclusiva a esta época de nuestra historia ni tampoco a esta administración.
Los colombianos en su acervo estructural tienen firmemente instalado ( como los computadores) el sistema binario…! Y lo aplican con firmeza gracias a la religion que a estado allí para mantener esa ambivalencia y darle justificacion… el que peca y reza empata.. cosas así…
En lo político la frase aquella… que robe pero que haga obras…

Hola Eduardo. Gracias, como siempre. Te leo con atención y observo un interés en resaltar lo bueno del presidente, y destacar que esos personajes como el que aludo y los errores cometidos, hacen parte de la “cuota natural” del mundo binario en el que vivimos. La idea de que nuestra existencia transcurre en un escenario que no es perfecto y la propuesta de resignarnos a esa imperfección, no es precisamente una invitación a pensar ni una invitación a la rebeldía. Debo confesarte que no soy capaz de asumir tal resignación. Un abrazo.

Querido Alberto lejos de ser resignación es aceptación de la “realidad real..” de la que hablan los escritores cuando cruzan la frontera del mundo literario para acceder a algo que resulta inevitablemente obvio…!

Alberto, magnífica columna, con la que me identifico a plenitud. No existe lente para ver el mundo y construir las propias realidades que no esté constituido por las creencias que consciente o inconscientemente hemos adoptado. Por ello, además, ese doble rasero lo aplicamos a nosotros mismos: a los demás los juzgamos por sus actuaciones, pero cada quien se autojuzga por sus intenciones. Y como bien dices, lo que cabe es mantener activo el auto observador sin dejar en suspenso el juicio crítico. Precisamente, el artículo de Coronell en Cambio, contentivo de sus palabras al recibir el premio Guillermo Cano, cuenta que en el Externado su profesor de periodismo básico les repetía: si su mamá le dice que lo ama, verifíquelo, verifíquelo. De eso se trata, creo, ya no en el periodismo, sino en nuestra vida.

Hola Teodoro. Muchas, muchas gracias por tu lectura y comentario. Pienso, honestamente, que solo el juicio critico puede salvarnos como especie.

Mi querido amigo de la ya lejana juventud. Me identifico con gran parte de las opiniones expresadas en su escrito, sin embrago quiero plantear algunas consideraciones: partiendo de la base que la objetividad es una entelequia, me parece que si bien la duda es un método sano para evitar caer en el error de creer en verdades absolutas, irse al extremo de poner en duda absolutamente todo nos puede conducir al insano y paralizante escepticismo. Me parece sano adoptar una posición crítica tanto con nuestro pensamiento como con el de los demás y en especial con nuestros “ídolos” y a la luz de ese pensamiento adoptar una posición que creo puede ser saludable sopesar aciertos y errores y con ese rasero establecer nuestra posición es decir la justa medida o como decía mi abuela ” poner la vela ante la imagen ni tan lejos que no la alumbre ni tan cerca que queme.

Hola Aparicio, gracias por tu lectura y comentario. El espíritu del “dudar de todo” tiene la intención de “aprender a no tragar entero”. Lo afirmo como el método adecuado para “crecer en nuestro cnocimient y en nuestra huanidad”. Así las cosas, creo que estamos de acuerdo. Un abrazo.

Mi querido amigo de la ya lejana juventud. Me identifico con gran parte de las opiniones expresadas en su escrito, sin embrago quiero plantear algunas consideraciones: partiendo de la base que la objetividad es una entelequia, me parece que si bien la duda es un método sano para evitar caer en el error de creer en verdades absolutas, irse al extremo de poner en duda absolutamente todo nos puede conducir al insano y paralizante escepticismo. Me parece sano adoptar una posición crítica tanto con nuestro pensamiento como con el de los demás y en especial con nuestros “ídolos” y a la luz de ese pensamiento adoptar una posición que creo puede ser saludable sopesar aciertos y errores y con ese rasero establecer nuestra posición es decir la justa medida o como decía mi abuela ” poner la vela ante la imagen ni tan lejos que no la alumbre ni tan cerca que la queme.

Me he preguntado muchas veces si practico el doble rasero con mi presidente…no creo, le veo defectos y lo que si puedo reconocer en mi yo, es que corrupto no es. Puede haber cometido errores y ha sido tal la vociferación y las declaraciones apocalípticas que al ver la diferencia en lo que es el país de hoy, no puedo si no sentirme bien representada. Y me gusta ver que gente muy valiosa en este medio lo valora…. Gracias don Alberto porque nos invita a cuestionarnos…

Helena hola. Muchas gracias por leer y comentar. Este ejercicio de introspección es muy valioso y nos permite crecer. Hay que persistir y persistir.

Usted es parte de quienes aplican un solo rasero para hacer juicios?… si así es, fuera muy interesante conocer los motivos por los cuales usted se siente bien representada con este gobierno y qué le ve al país de hoy para sentirse así?… muchas gracias!

Si se refiere a mi, le puedo decir que cuando oigo hablar a Petro, me identifico con su pensamiento y lo que dice. Supongo ya está escandalizado. Para completar veo la prensa alternativa, por ejemplo a Pablo Bohórquez en su canal de palabras mayores. Y para rematar vivo en Australia pero no me alejo un minuto del acontecer nacional. Soy una buena abogada y tengo criterio, no creo manejar raseros, sólo la convicción pura del bien social.

Cualquier militancia, por noble que se presente -ecología, feminismo, igualdad social…-, es un palo en la rueda de la reflexión y la duda.

Hola Juan. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Creo que son limitantes todas las creencias absolutas que nos impiden la reflexión o las preguntas internas

Gracias, Alberto, por tu artículo. De dobles raseros sabe mucho un congresista dueño de un Fruver en Bogotá.
Creo que hay una necesidad de hacer parte de un clan, de asentar una identidad, de ser reconocidos, y esto puede influir en nuestra obnubilación sobre la realidad fáctica. En mi caso me he ido casi al extremo, es el desencanto, que soy casi ciego para reconocer los méritos de esos seres bulliciosos llamados políticos.

Gracias a tí, Carlos Mario.Es razonable el desencanto. Ellos hacen todo lo que tienen que hacer para lograr ese efecto en nosotros.Hay que hacer un esfuerzo por no dejarnos obnubilar.

Hola Alberto. He pensado mucho en hacer un comentario. Entre otras porque entro perdiendo. Me pones en una situación en la que ni más ni menos dices: ¿cómo es posible que personas inteligentes y capaces como Uds. no estén de acuerdo conmigo? Así que entro perdiendo. Tu “análisis” es bastante subjetivo y está a punto de argumentar con “odio”. y el odio es absolutamente negativo especialmente para quien odia. Así no querido Alberto. Hasta donde es posible debe primar algo de objetividad. Por ejemplo. La administración del Estado emplea alrededor de 1.498.500 empleados públicos de planta que duran alrededor de 20 años para jubilarse. Eso. quiere decir que cambian de patrón 5 veces en su vida laboral y su fidelidad parece cambiar cada 4 años. Si multiplicamos `por 3 -núcleo familiar mínimo, -por lo menos- nos da aproximadamente 6 millones que deben “bailar al son que les toca”. De ahí que las instituciones se convierta en botín de los grandes políticos. Y es con estas situaciones que cualquier gobierno debe lidiar.Por eso pedir “purismos” y “fidelidades irrestrictas ” es absurdo. Y pedir, también que, en estas circunstancias, nadie sea corruptible también sea ilusorio.Estaba oyendo al podcast “La Raya”. Los candidatos por firmas presentaron 28 millones de firmas, Abelardo de la Estrella, un desconocido hace 4 meses, presentó 5 millones de firmas. Muchos de los que firman a uno también firman a otro ¿Es posible pedir transparencia así?. Claro que no. Esa es la realidad real. Que nuestra simpatía o antipatía no nos lleve a equivocaciones.

Hola Hugo. Noooo, no interpretes así estas reflexiones. Todas las opiniones son valiosas. Si lees otra vez la columna, vas a descubrir que todo su contenido está enfocado solo en un tema: los dobles raseros. La manera como somos capaces tú, yo, ¡todos! de analizar casos iguales o similares con grandes diferencias dependiendo de nuestras creencias. En el caso que puse de ejemplo, me referí al presidente de Ecopetrol, cuya gestión, ética, oscuridad, es reconocida por tirios y troyanos.Cuando empecé a leerte creí que te ibas a referir a ese tema en particular. Difiero contigo en el tema de la “realidad real”. No creo que debamos resignarnos a la corrupción y asumir que así son las cosas y debemos soportarlas. Creo que debemos denunciar, expresar nuestro desacuerdo, no permitir que la corrupción se convierta en algo natural. Un abrazo y gracias por leer y participar.

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