Cerrar los ojos frente a esos hechos, es una más de las prácticas insufribles del “ethos” paisa: hacerse el bobo, tirar la piedra y esconder la mano. ¿Frenteros? ¡Mamola!
Por Alberto Morales Gutiérrez
Este dicho popular, retrata de manera irónica el carácter inevitable de la tontería, la ausencia de sensatez. Recalco su carácter irónico porque, debo decirlo, este tipo de bobada sí tiene remedio. Se cura de manera simple, con información, lectura, ojos bien abiertos, escucha activa, pensamiento crítico y no tragando entero.
La bobada paisa de esta semana, se ha construido con un tono inmarcesible y es protagonizada, sin ningún rubor, por la prensa conservadora, el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín, 60 alcaldes de municipios paisas, algunos gremios y organizaciones sociales y el conjunto de la derecha recalcitrante que se mueve con solvencia por estas tierras.
Están indignados por “los ataques políticos en contra de Antioquia”. Prendió la mecha el periódico El Colombiano al registrar que Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, afirmó en el Parque de Berrio el pasado 12 de febrero que “esta región del país” (así lo escribió asépticamente ese diario) “se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado” y escribió también el periódico, que tan feas palabras “desataron una ola de indignación”.
En un ejercicio aberrante de manipulación, El Colombiano se cuidó de no hacer ninguna referencia al contexto del discurso, en donde Cepeda refirió condescendiente, que “a lo largo de la historia de nuestra nación, Antioquia y su gente se han caracterizado por tener una fuerte identidad regional, por valorar el esfuerzo, el trabajo, el empeño, por la iniciativa y el empuje empresarial… En todo tiempo, Antioquia y su pueblo han hecho grandes aportes al desarrollo económico, cultural y social del país. Ese espíritu pujante, esa consideración de la laboriosidad como virtud humana, convirtió a este departamento en un referente de desarrollo empresarial e industrial”.
Pero no. Publicar ese contexto habría minimizado el otro “pecado” de Cepeda, el “gran pecado”: afirmar lo mismo que afirman centenares y centenares de documentos; estudios, investigaciones que circulan por el mundo y se encuentran depositadas en bibliotecas; libros, archivos de organismos internacionales de derechos humanos; archivos de la CIA, del FBI, de la Corte Suprema de Justicia colombiana y múltiples tribunales; repositorios universitarios, hemerotecas, en fin. Cepeda afirmó que en el centro de esa macabra realidad del paramilitarismo, estaba Álvaro Uribe Vélez y eso, señoras y señores, es inadmisible para esa derecha, para El Colombiano, para los gremios que suscribieron la indignación, para algunos alcaldes, el de Medellín en particular, y en particular el gobernador.
Una cosa es clara: que sea inadmisible para ellos, no significa que deje de ser cierto.
Cerrar los ojos frente a esos hechos, es una más de las prácticas insufribles del “ethos” paisa: hacerse el bobo, tirar la piedra y esconder la mano. ¿Frenteros? ¡Mamola!
Creo hacerme entender si, por ejemplo, me remito a Italia y me invento una narrativa parecida, para preguntarme lo que pensaría el mundo académico, la opinión pública medianamente instruida, y cualquier ciudadano relativamente informado de cualquier país del mundo; si las autoridades, gremios, algunos periódicos y ciudadanos italianos, se movilizaran a reclamar que la historia de ese país está solo representada por la grandeza de Leonardo Da Vinci, Dante, Petrarca, Gramsci, Luigi Pirandello, Italo Calvino o Umberto Eco, para no mencionar sino a siete de sus notables. Y que a su vez, verbalizaran su indignación porque esa raza pujante y altanera nada tiene que ver con los Borgia y sus exabruptos, ni con Mussolini, ni con la masacre de Trípoli en 1911, en la guerra con los otomanos; donde la soldadesca italiana asesinó a 4.000 habitantes del oasis de Mechiya que no eran combatientes. O los cientos de civiles libios y turcos carbonizados al año siguiente por el mismo ejército italiano, en una mezquita turca en donde se habían refugiado.
Y que tampoco tuvieron nada que ver con las 382.000 muertes de civiles, en violaciones flagrantes de las leyes de la guerra, protagonizadas por los invasores italianos en la segunda guerra italo-etíope.
Que no, que nadie debe decir que el santísimo papa Alejandro VI y su escandalosa vida de disipación, sexo y bandidaje, es el mismo Rodrigo Borgia, cuyo hijo, Cesar Borgia tiene en su palmarés haber matado a su hermano y al esposo de su hermana, Lucrecia Borgia, de quien estaba enamorado y eran amantes. No, que no se hable de eso.
¿Fascismo italiano? ¿Cuál fascismo, cuáles excesos? La prueba reina descansa en el hecho de que al terminar la guerra no hubo juicio alguno contra sus jerarcas militares. Por el contrario, la Resistencia italiana fue crucial para la derrota nazi. Que nadie hable de la amnistía de Togliatti, y la decisión de Alcide De Gasperi de no extraditar a nadie para que fuera juzgado.
¿Fascista Berlusconi? ¡Cómo se nos puede ocurrir! ¿Cosa nostra?, ¿crimen organizado?, ¿mafia siciliana?, ¿neofascista la primera ministra Giorgia Meloni? ¡Calle esa boca!
“La Camorra” debe ser borrada de los textos de historia, asumir que Napoli no tiene nada que ver. El clan Scampia y el clan Secondigliano, no existieron. Tampoco Eskiabone, ni Alessandro Vollero.
Tal vez podrían enredarse un poco con su historia reciente, pues es difícil hacer desaparecer el hecho de que en el año 2003 la administración Berlusconi, cuando Estados Unidos invadió a Irak, adhirió a todas sus decisiones, incluso en contravía de la oposición de Francia y de Alemania.
Tampoco podrían desaparecer la inolvidable afirmación de la primera ministra Giorgia Meloni “no fascista” cuando dijo: «Mussolini fue un buen político, es decir, que todo lo que hizo, lo hizo por Italia. Y esto no se encuentra en los políticos que hemos tenido en los últimos 50 años».
Una afirmación que explica además el alineamiento entusiasta de la combatiente Giorgia, con el señor Donald Trump en todo este tema de Irán. Una alineación que flaquea ¿cómo no iba a flaquear?, ahora que se hace evidente que el incompetente Trump será decididamente derrotado.
Pero bueno, Italia es un país civilizado, y la bobada de negar su historia no se le ocurre a nadie por allá. Ni siquiera se le ocurre a la derecha, en el poder.
Con muy buen juicio, el analista italiano Sergio Fontheger Bolgna escribió en el 2024 sobre la memoria de la Resistencia “o, más en general, la elaboración del pasado fascista. Se trata de un problema del cual ni Italia, ni Alemania pueden liberarse y que retorna periódicamente cada vez que reaparece como un pasaje ineludible de la conciencia colectiva, cuando no de la identidad misma de la nación…” Conciencia colectiva, sí, identidad de la nación, también. Esas dos cosas para las que la bobada ejercida por amplios sectores “en esta región del país”, jamás va a estar éticamente preparada…
P.D. No necesaria, pero pertinente: Este texto aborda un tema ético. No me persuade el Pacto Histórico, no tengo expectativa alguna con Iván Cepeda, hago parte del reducidísimo grupo de electores, que ha decidido votar en blanco.

22 respuestas a «Pa’ la bobada no hay nada.»
Alberto tienes un talento sinigual para hallar paralelos muy precisos..!!
En el departamento de Antioquia como en la vieja y decrépita Italia se encuentra fuertemente arraigada y presente la misma institución que genera y valída la hipocresía y la maldad contra el ser humano : la iglesia catolica apostolica y Romana…!!!
La gran prostituta de Babilonia sigue viva en lo profundo de la psiquis paisa….el que peca y reza empata…incluso algunos se ufanan y hasta reclaman el derecho a ser los Judíos de colombia…
Aquellos abusadores y avariciosos que hasta hace poco ganaban invencibles la guerra contra tribus pobres y desarmadas…
El paso de los dias nos lleva a ver la verdad con nuestros propios ojos.
Excelente tu columna.
Hola Eduardo. Siempre muy agradecido con tu participación y tus aportes. Un abrazo
Preciso y pertinente comentario.
Muchas gracias Gerardo
Acertadisimo artículo respetado amigo Alberto y muy oportuno.
Hola Eduardo. Muchas gracias por pasar por aquí. Abrazo!
El escándalo de los que se presumen jefe de una tribu no es por la dignidad ética ni por la defensa del espíritu antioqueño sino como una incapacidad ética de amplios sectores de Antioquia para procesar y superar su historia reciente de narcotrafico. La indignación actúa como una herramienta de censura ,”¡calle esa boca!”, frente a una realidad macabra que, aunque sea inadmisible para ellos, no deja de ser cierta según la evidencia de investigaciones soportadas por archivos de la CIA, el FBI y la Corte Suprema de Justicia sobre el paramilitarismo y la narcoeconomía en la región. Me duele como ese valioso espíritu antioqueño ha sido secuestrado por una elite corrompida por el narcotráfico que tanto daño ha causado a Colombia..
Excelente definición del meollo del asunto
Es en la estructura ética donde apunta el fallo y Antioquia tiene asimismo los pensadores para corregir el problema..
No lo dudo.
Tienes razón Gerardo. Es doloroso. La ausencia de ética es siempre dolorosa.
Alberto eso que dices es innegable y nos pone a oscilar en esa polarización execrable; que poco o nada aporta al bien del interés común. Los gobernantes tiran para su lado y defienden sus creencias con guerras y con el aparato militar que posean. Verdad de perogrullo.
Hola Juan. Muchas, muchas gracias por leer y comentar.
Alberto hola, gracias por el artículo, recuerdo cuando Serpa dijo en el congreso “mamola” y antes había dicho que le hervía la sangre, eso me paso a mí y por eso te voy hacer una réplica respetosa.
Escribir con la soltura de quien cree que acumulando referencias es lo mismo que pensar, citando archivos de la CIA, del FBI, de la Corte Suprema y de bibliotecas internacionales como si juntar muchos documentos en un párrafo fuera, por sí solo, un argumento. No lo es. Eso se llama inventario, no análisis.
Tú tesis es simple: quien no se indigne ante la historia oscura de Antioquia es un bobo cómplice. El problema de esa lógica, es que aplana todo porque no distingue entre quien niega los hechos y quien los matiza, entre quien defiende el paramilitarismo y quien simplemente exige más rigor antes de firmar condenas históricas en una plaza pública. Meter en el mismo saco al gobernador, a los gremios, a sesenta alcaldes y a la prensa conservadora no es valentía intelectual. Es pereza argumentativa con buena ortografía.
El paralelo con Italia suena elegante, pero es que Italia y Antioquia no son el mismo sistema. Copiar la estructura del argumento de allá y pegarla acá, sin revisar si las condiciones son comparables, es exactamente el tipo de atajos que vos estas reprochando.
Pero lo que más me inquieta es que decís que vas a votar en blanco. Y aquí es donde tú texto se derrumba solo. No se puede denunciar con autoridad moral el comportamiento político de una sociedad cuando uno ha decidido no participar en la decisión que la define. Votar en blanco no es un acto de dignidad cívica, es una salida cómoda que evita el costo de elegir. Quien se abstiene de incidir en el sistema político pierde la consistencia necesaria para exigirle cuentas. La crítica sin compromiso no es valentía. Es, usando tú vocabulario, otra forma de hacerse el bobo.
Abrazo Alberto, disfruto mucho tus artículos porque siempre Tenes unas posiciones sutiles muy válidas para algunos, en donde lo sutil es quedar engrampado en una “realidad” cartesiana de finales del siglo 16, en donde todavía estaban convencidos que el mundo era un mecanismo de relojería como Newton.
Estamos en un mundo complejo Alberto, teniendo en cuenta que complejo no es lo mismo que complicado y simple no es lo mismo que simplicidad.
Ya la realidad no es el objeto, sino que debes incluir el sujeto y lo que subyace entre los dos.
Avanti!
Hola el mismo. Me gusta mucho que pases por aquí, me gusta el tono de tu discrepancia y me gusta tu reflexión. Tienes unas convicciones que inspiran la conversación. Desde luego es bueno considerar que la reflexión que propongo en este texto está abordada en la lógica de una columna de opinión, no es un ensayo. Tu malestar con el “aplanamiento” asumido como meter en el mismo costal s quienes niegan un hecho y a quienes lo matizan debería considerar la dimensión del hecho. Un tema como “la solución final” de los nazis ubica necesariamente en una misma territorialidad conceptual a quienes niegan y a quienes matizan.Pero es entendible que el análisis de esta manera de ver el problema depende de la mirada de quien reflexiona sobre ella. Ocurre igualmente con la valoración que se haga del “inventario” de documentos que sería totalmente impertinente si esos documentos enunciados jamás hubiesen hecho referencia al paramilitarismo en Colombia y sus protagonistas. Pero la verdad es que si lo han hecho. No quiero extenderme, pues la idea no es persuadirte de nada, pero si me parece que el tema del voto en blanco amerita otra mirada. ¿Qué haces, en el ejercicio ciudadano de la política, si sientes que ningún candidato a la presidencia te representa? ¿Si no hay coincidencia programática ni ideológica? ¿Renuncias a todo principio, a toda idea y votas por quien
no te representa, por quien no compartes ninguna idea, porque tu voto impedirá que gane un contrincante que es la antípoda de tu verdad? No entiendo que esa sea el ideal de la política. El ciudadano expresa con el voto en blanco lo que piensa. Pero bueno esto es sólo una columna de opinión y es fascinante que los dos hayamos planteado lo que opinamos. La complejidad descansa no solo en las caóticas dinámicas del universo cuántica sino las sutilezas de la complejidad del pensamiento. Un abrazo.
Muy bien escrito y muy inteligente el nivel comparativo. Pero todo se derrumba cuando escurre el bulto con el voto en blanco. ¿No le gusta ninguno, no lo representa? A lo mejor es italiano, porque aquí esta muy clara la diferencia. Muchas gracias por tomarse el tiempo de compartir su argumento.
Hola M Berenice. Gratitud contigo por leer y comentar. Es cierto Berenice, no me representa ninguno de los candidatos a la presidencia. Voté al senado y a la cámara, pero como decía el Maestro Carlos Gaviria, el voto por la presidencia no puede asumirse en la misma lógica del voto por una alcaldía. El tema es más profundo, conceptual e ideológico. Debo decirte que no soy italiano ni he soñado con serlo. Pero la corrupción italiana, su desafuero mafioso, la verdad, no es my diferente al de nuestro pais.
La actual coyuntura político-electoral colombiana muestra un regreso peligroso y nocivo para la democracia por parte del común de las empresas periodísticas y de los propios periodistas: tomar partido a través de la información a favor o en contra de un candidato. El Colombiano es otro ejemplo de periodismo partidista. La información ya no es para explicar lo que pasa, sino para favorecer torpemente intereses particulares. RCN, Caracol, los canales regionales, El Tiempo, lideran la nociva tendencia informativa que nos devuelve a los peores pasajes de nuestra historia de letra y sangre.
Hola Gonzalo, gracias por tu lectura y comentario. Son múltiples los escenarios que reflejan la crisis ética contemporánea.
Para el señor EL MISMO:
Gratuitamente afirma usted que “Quien se abstiene de incidir en el sistema político pierde la consistencia necesaria para exigirle cuentas.” ¿Cómo así?
El sistema político, por ejemplo su democracia, la suya señor EL MISMO, ¿es totalitaria para impedir que pueda ejercer la libertad de expresión, de conciencia y de opinión porque no voté en sus ferias electorales? O, más aún, porque voté en blanco, que es una de las opciones que su misma feria electoral permite.
¡Qué patriarcal falta de argumento señor EL MISMO! Usted cree señor EL MISMO que la mera sintaxis gramatical de las palabras usadas en su comentario son un argumento válido. Cómo se nota su deseo de que no lo vayan a catalogar por su comentario como uno de esos antioqueños “ofendidos”
Gracias Albeiro por leer y cmentar.
Hola Alberto. Muy animada la conversación. Que siga así. Un tema que no quisimos ha tocado es: porqué a RCN CARACOL,EL TIEMPO, EL COLOMBIANO Q’UIBO (el pasquín porno de El Colombiano) durante a años ocultan el papel de los empresarios “emprendedores” en el financiamiento del paramilitarismo. Eso no se toca. No hay ni un solo empresario tocado. TODO es culpa de un demente llamado Pablo Escobar. Me recuerda también los miles de investigaciones, libros, películas y un gran etc en culpar a Hitler de todo el horror del nazismo. ¿Y quién lo financio? Silencio. Eso no se toca. Fotos de duelo de la Ford con Hitler …fotomontaje. fotos del dueño de Volkswagen con Hitler. Mentira. Otro fotomontaje. Fotos de Uribe con paramilitares, abrazado y dándose piquitos…mentira…calumniadores.
Se me fue. La frase inicial era: “un tema que poquísimos han tocado…”