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7.837

Por Alberto Morales Gutiérrez

El larguísimo conflicto armado vivido en nuestro país ha dejado un número aterrador de víctimas fatales, cuyas cifras son diversas y confusas. Mientras el Observatorio de Memoria y Conflicto documentó 353.531, un investigador como Diego Otero Prada da cuenta de 673.930, en un trabajo en el que se cotejan datos de diferentes fuentes. Son dos ejemplos.

Se incluyen víctimas de acciones bélicas, ataques a poblados, asesinatos selectivos, masacres, atentados terroristas, secuestros, desapariciones forzadas, violencia sexual, minas antipersonas, en fin.

Hay una especie de consenso entre los analistas en el sentido de que los habitantes de las grandes ciudades fuimos dados a mirar este estado de cosas como “algo que ocurría en territorios ajenos” , pues la mayor parte del tiempo su impacto más dramático fue en las zonas rurales y en regiones apartadas. Se culpa a los medios de haber banalizado muchos de estos actos pues “los presentaron como parte de un paisaje rutinario”, y los hechos más execrables de violencia fueron narrados a través de los boletines de prensa elaborados por las Fuerzas Armadas, de manera tal que esas narrativas terminaron naturalizando la violencia extrema y desencadenado “un régimen moral de permisividad social para su ejercicio”. Es de destacar que las cifras comprometen las acciones y los excesos de todas y cada una de las fuerzas en el conflicto, sin excepción. El Ejército Nacional, los paramilitares, las guerrillas.

Pero, los “falsos positivos” en particular, tienen una serie de características que marcan de manera profunda la memoria histórica de esta confrontación. Se trató de ejecuciones extrajudiciales protagonizadas por miembros de las fuerzas militares, en el período 2002-2008, a través de las cuales “se asesinaron civiles para presentarlos falsamente como guerrilleros muertos en combate, con el fin de obtener incentivos y mejorar estadísticas de éxito militar”. Todas las víctimas eran jóvenes inocentes que, procedentes de los cuatro puntos cardinales del país, fueron llevados con engaños a los sitios en donde los ejecutaron.  ¡Gravísimo!

Hasta hace pocos días, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), mantuvo la cifra de 6.402 víctimas como el dato oficial de esta barbarie, pero el país fue conmocionado nuevamente cuando la misma JEP presentó un informe de 7.837 .

Se explicó que la nueva cifra surge como consecuencia de que ampliaron el período de la investigación, desde 1990 hasta el año 2016. Así, las 6.402 iniciales corresponden al período de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, mientras las 1.435 restantes cubren 18 años de los gobiernos de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Juan Manuel Santos. Un promedio de 79 falsos positivos por año.

Aunque a ninguno de ellos puede eximírseles de responsabilidad en estos hechos, es en el gobierno de Álvaro Uribe en donde el fenómeno adquiere la dimensión de lo que, en la clasificación que hace las Naciones Unidas de los crímenes de lesa humanidad, se denomina una “atrocidad masiva”. No fue un genocidio, pues no se trató de una acción dirigida contra un grupo racial, religioso o nacional. Tampoco fue una limpieza étnica. Fue una violencia sistemática que reunió una serie de condiciones únicas.

  1. Fue un fenómeno macrocriminal. No fueron hechos aislados. La intención era mostrar “resultados engañosos”
  2. Fue una “instrumentalización de la fuerza pública” contra población civil vulnerable.
  3. Se diseñaron, con premeditación, incentivos perversos para premiar la ejecución de esas órdenes.

El pasado 30 de abril, en una entrevista radial, Uribe afirmó por primera vez en un medio masivo, que se había equivocado cuando, el 7 de octubre de 2008, afirmó de manera tajante y con la prepotencia del ejercicio del poder, que los cadáveres de unos jóvenes que fueron presentados como guerrilleros, no aparecían allí porque estuvieran precisamente “recogiendo café”. La explicación es vergonzosa: “la dije porque fue una información que recibía de la Fiscalía de la época” y agregó sin pestañear, “a mí me generaba mucha dificultad, y lo he repetido muchas veces, creer que los soldados y policías de Colombia hacían algo malo queridos amigos. Un país que mejoró tanto en seguridad, que mejoró tanto en reducción de pobreza”.

Para Uribe, “queridos amigos”, la maldad es de los soldados y policías que asesinaban a los jóvenes inocentes sin razón alguna. Para él, no había incentivos, no existían órdenes expresas, él nada tenía que ver porque estaba ocupado reduciendo la pobreza y mejorando la seguridad. Él jamás llamó a las brigadas militares y comandos a exigir resultados, a presionar para que los números se incrementaran. ¡Ni se le ocurra!

Su raciocinio y comportamientos son típicos de esos personajes siniestros que conciben y lideran este tipo de atrocidades. Se ha concluído en torno a ellos que exhiben distorsiones cognitivas y justificaciones ideológicas “que les permiten cometer actos inhumanos sin experimentar remordimientos convencionales” . Se autoperciben como seres superiores y especiales, actúan de manera fría, son calculadores (observe usted que todo lo responde refiriendo logros de su gobierno, sea cual sea la pregunta que le hacen) y tienen siempre una justificación ideológica (“la salvación de la patria” es el marco conceptual de la narrativa del personaje).

Carecen de remordimiento y son escandalosamente fríos ante el sufrimiento de los otros. “No estarían recogiendo café”, es una deshumanización total de las víctimas. Lo dijo sabiendo exactamente lo que estaba diciendo y en el tono en el que lo estaba diciendo.

Como los crímenes de lesa humanidad no prescriben, tengo la sospecha de que Uribe sabe algo que nosotros no sabemos sobre los pasos que podría estar dando la justicia penal internacional, y sobre los requerimientos del derecho internacional humanitario. Hay razones para pensarlo. Mire usted que en el año 2004 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas instó a los tribunales de Ruanda, Yugoeslavia y Camboya, a perseguir “a quienes tuvieran la más alta responsabilidad”, sobre la base de que los crímenes, masacres y persecuciones protagonizadas en esos países hacían imposible “investigar, juzgar y sancionar a todos los responsables”.

Sé que no es lo más acertado definirla así, pero pienso que “la doctrina del máximo responsable” realmente se abre paso y, para el caso de Colombia, en donde las investigaciones, estudios y análisis sobre lo ocurrido en los últimos cuarenta años han sido exhaustivos, juiciosos, documentados, es fácil observar que la figura de Álvaro Uribe resulta inocultable en este proceso, con auténtica, con irrenunciable y con precisa voz de mando; con irrenunciable y preciso volumen.

Algo está pasando, o algo va a pasar. Sé que es una especulación mía, pero parece avizorarse un nuevo escenario, un escenario en el que el silencio cómplice no va a ser, precisamente, el protagonista…

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28 respuestas a «7.837»

Ese número, ese maldito número, lleva detrás familias llenas de dolor, madres cansadas de buscar la verdad y padres con rabia contenida viendo como se pone en juicio la dignidad de sus hijos…chicos que jamás empuñaron un arma y menos actuaron por fuera de la ley…todo un horror, una desgracia, una vergüenza nacional.

Hola Sandra. Muchas, muchas gracias por leer y comentar. Es un horror que merece justicia y castigo-

Hoy como nunca hay que reivindicar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. No sé puede seguir ocultando lo que pasó, arropados en la.mentira, el engaño y la complicidad de los medios de comunicación tradicionales y de las cortes coptadas por los intereses de los de siempre. Por siempre un grito de justicia!!!

Luis Alfonso buenos días. Muy agradecido por tu lectura y comentario. Creo que este caso en articular de los falsos positivos es execrable y que los principales responsables deben ser juzgados. Es inadmisible la impunidad.

Más de 200 líneas parecen exageradas para dedicarse a un sujeto de infausta recordacion, si, porque EL MATARIFE, alias Alvaro Uribe es sin duda el mayor criminal que parió nuestra sufrida nacion, pero no: ese relato se queda corto para mencionar el daño que ese genocida nos causó, y es que lo material se puede recuperar: fueron + de 500 empresas públicas las que el narcoparaco nos robó y después vendió sin que Colombia percibiera un pe$o de e$os billonario$ negocio$. Más allá del saqueo del erario, de haber heredado de Pablo Escobar la mayor transnacional de producción y exportación de cocaina del mundo: son sólo 2 ejemplos, más allá, digo de la tragedia que significaron sus fatídicos gobiernos, ese criminal nos despojó del activo + valioso, porque el tiempo que nos quitó, la vida que nos arrebató no la podremos recuperar jamás: fueron + de 20 años y 250.000 asesinados y/o desaparecidos los que nos debe: UNA DEUDA QUE ESE DELINCUENTE NO PODRÁ PAGAR, ni encerrado en prisión durante el resto de su hedionda vida.

Sobrevive la esperanza: esa criatura triste, famélica y desnuda acurrucada en un rincón a quien recuperamos con Petro: fueron necesarios 213 años pero al fin pudimos sacarla del encierro donde siglos de gobiernos hegemónicos la tuvieron secuestrada. En el futuro se hablará de un costeño, auténtico hijo de las entrañas de la población que se levantó contra siglos de exclusión, miseria y negación y empujado por millones de connacionales se hizo con el solio de Bolivar. Hoy miramos con optimismo el horizonte, atrás quedaron las oscuras y malolientes cavernas, un pasado al que jamás hemos de volver, el sendero ha sido duro y espinoso pero al frente nos espera una patria grande, rica y bonita: han sido 45 meses de esfuerzo duro y parejo, sabemos que no hemos rebasado lo más complejo, aun quedan trechos talvez más difíciles pero sabemos que podemos: el primer gobierno progresista demostró que alcanzaremos la meta, podemos y debemos avanzar en la construcción de ese hermoso edificio llamado Colombia, capital mundial de la belleza !.

En 27 días elegiremos al sucesor de Gustavo, si logramos unos comicios transparentes, Iván será presidente y en primera vuelta. Conocemos la posición de la derecha: sabemos que rechaza su derrota en las urnas pero igual que el el 2022, este año repetiremos la gesta: ayer fuimos 11’300.000 los colombianos que votamos por el cambio, hos somos más de 15’000.000 los afines a la dignidad. En junio toda la godarria deberá regresar a sus cuarteles porque a pesar de Aljach y de Penagos, por encima de los hermanos Bautista, de la prensa basura y de los dueños del capital político y financiero, saldremos adelante, nos sabemos asistidos por la razón y somos conscientes de que, por más palos que le pongan en las ruedas, al carro de la historia nada ni nadie lo detiene. Pa’ tras, ni pa’tomar impulso: SIEMPRE PA’LANTE!!

Álvaro, hola. Muchas gracias por pasar por aquí y comentar. Creo, como tú, que las acciones terribles de Uribe no se circunscriben al tema de los falsos positivos. Hizo estragos en nuestra socidad.

Alberto. Gracias por tu clarísimo y valiente texto. Dices verdades que no parecen tan especulativas cuando se las piensa con agudeza. Como Antanas Mockus dijo hace mucho tiempo: “Tarde o temprano, Uribe será el villano”. Otra vez, agradecido. Saludos. Esteban Carlos Mejía

Hola Esteban. Me emociona verte por aquí. Muchas gracias por tu lectura y comentqrio.Abrazo.

Hola Alberto. Veo balas que caen a mí alrededor desde que estaba subido muy niño en un árbol de cerezas y mí madre angustiada me suplicaba que bajará. Eran balas perdidas del 9 de Abril y yo pensaba que las cerezas me protejerian. Fue así para mí pero no para muchos amigos y familiares. Y así las muertes han cruzado mí vida. Pero no quiero morir sin ver a los asesinos encerrados a pan y agua. No solo a los matarifes sino a los cientos de empresarios y hacendados y ganaderos que con su poder y dinero ha pagado sicarios y han puesto armas en manos criminales. Es mucho pedir pero al menos que uno de los grandes responsables, el reo y criminal A. Uribe sea encarcelado de por vida.

Hugo hola. Gracias por leer y participar. Què los criminales paguen, Que sean juzgados sin contemplaciones, es una aspiración lícita. ¡Tienen que ser juzgados y condenados!

Este masacrador local me hace recordar a otro muy similar que era poeta y siquiátra político muy querido en la vieja Yugoslavia el carnicero de sarajevo Mladoc..Karadzic quien dió la orden de limpiar a Serbia de indeseados que la élite repudiaba… un sicópata civil que dió via libre a sus militares…

Gracias Eduardo por tu lectura y comentario. Tienes razón, la historia abunda en ejemplos de depredadores masivos sin escrúpulos.

Ese cuento que dice “todo fue a mis espaldas” no lo cree ni él mismo. Sin duda todo fue obra de él. Es un cínico mentiroso.

Hola Amelia. Muchas gracias por leer y comentar. Sí, la mentira habita en él…

Sí, identificar, denunciar y castigar al responsable principal es moral y éticamente necesario. Además de los muertos y el valor de sus vidas Colombia ha sufrido un dolor indecible e irredimible. Tanta atrocidad y maldad proferida conlleva también la perversión de la justicia y de las armas de la república, no puede olvidarse, también fueron y siguen siendo crímenes. Es triste reconocerlo, pero semejante criminalidad no hubiera sido posible sin el respaldo de una buena parte de la sociedad, que a manera de un Estado profundo, continua vigente y en campaña política para mantener sus indecorosos privilegios. La corrección de la historia clama.

Hola Gabriel Jaime, gracias por tu lectura y comentario. comparto en un todo tu reflexión.

Como muchos aquí, pienso que sería un buen síntoma de alcanzar la justicia, que ésta lo condenara por todo el mal moral y físico que nos ha dejado. No creo que la justicia lo alcance, pues es mucho el poder mafioso que está incrustado en todos los estamentos del Estado. Pienso que Fujimori era un santo junto a este esperpento, el miserable aún es faro moral de la clase de bien. Afortunadamente oímos coros en las concentraciones del pueblo: uribe no es Antioquia, en algo se ha avanzado pero el tipo es el cáncer de mi patria.

Helena hola. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Uribe no es el país…

Hola Alberto
Como decían en las asambleas estudiantiles: Moción de suficiente ilustración !
Solo me pregunto lo que estará pensando Álvaro cuando acompaña a Paloma en la tarima y sabe que cerca lo ronda Iván con la posibilidad del triunfo en primera, y que por más que grite, su pupila no convoca lo suficiente y las cadenas le empiezan a sonar al lado.
Qué pensará? que sentirá? que estará urdiendo?

Hola Juan Fernando, gracias siempre por tu participación. Yo creo que no siente nada. El tipo se mueve por el mundo a prueba de sentimientos. No lo tocan.

Son muchos y reprochables los crímenes en los que el señor de marras está involucrado. Como la justicia divina no existe, solo queda la humana; y como ésta está secuestrada por ese mismo personaje, solo queda el fiel registro que haga la historia sobre las perversidades y delitos de esta diabólica persona

Una cosa más don Alberto: dice usted que “Se trató de ejecuciones extrajudiciales protagonizadas por miembros de las fuerzas militares, en el período 2002-2008”. Me parece que hay una grave equivocación en decir que son ejecuciones extrajudiciales. En Colombia no hay ejecuciones judiciales, por lo tanto, tampoco hay ejecuciones extrajudiciales; éstas son homicidios, con o sin agravantes, así de claro. El eufemismo “ejecuciones extrajudiciales” esconde el verdadero delito.

Albeiro hola. ¡Pero claro que tienes toda la razón! Jamás se me había ocurrido lo que reflexionas. En Colombia no hay ejecuciones judiciales. Gracias por permitir este aprendizaje.

Juan Fernando. Tú te preguntas que estará pensando Uribe cuando acompaña la paloma. Yo me preguntó que estará pensando la paloma quien está bien enterada de los crimenes de su “papito”.

Hola Hugo. Pertinente tu pregunta. Yo sí creo que Paloma debe estar preocupada por el futuro de su “papito”.

Álvaro Uribe Vélez es, de lejos, el máximo responsable de esos crímenes de lesa humanidad contra muchachos y campesinos inocentes asesinados de la manera más infame; y, es también Uribe, el peor bandido y el peor criminal de la historia de Colombia…un híbrido de Laureano Gómez, Carlos Castaño y Pablo Escobar, no podría ser peor.
Nada bueno habita en la pútrida alma de ese monstruo de maldad infinita que es “El Matarife”, el cobarde “Señor Masacre”, que habrá de morar eternamente en el estercolero de la “Historia Universal de la Infamia”.

Hola Edgar. Es cierto, hay una historia universal de la infamia y, necesariamente, están ahí Uribe y sus secuaces. Gracias por participar.

Todos sabemos quien es el criminal más grande de Colombia, las cortes lo saben pero no se atreven o porque son de su cuerda o unos pocos por miedo a que los maten. Solo la fuerza popular es capaz de acabar conm este criminal y sus secuaces de todos los pelambres.

Hola Hernán. Bienvenido por aqui. Gracias por leer y comentar.

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